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jueves, 30 de octubre de 2014

Exámenes

Hoy he examinado a dos grupos de alumnos, buena gente, pero me ha llamado la atención su nivel de inseguridad, su necesidad de hacer preguntas, naturalmente sobre el examen, cuya respuesta es absolutamente obvia. Un colega me ha dicho que ese rasgo se debe a que en los Institutos les acostumbran a evaluarse de manera tan continua que tiemblan a la hora de presentarse a un examen con un temario algo más amplío que una única lección. Como toda tontería encuentra su asiento en educación, puede que sea el caso. De todas formas, yo les insisto cuanto puedo en que preocuparse por los exámenes es una manera segura de perder el tiempo, que la única preocupación razonable de un estudiante debiera ser estudiar y aprender, y que lo de los exámenes se resuelve sin problema en tal caso. Pero temo que crean que soy un peligroso iluso.
Of Clouds and Clocks

miércoles, 29 de octubre de 2014

Pelea de negros en un tunel

Tal es el título que, según cuenta Ortega y Gasset en su lección en el bicentenario de Goethe, en 1949, tiempos en que la corrección política no había estragado la expresividad, exhibía un cuadro cuyo único componente era una gran superficie de espesa negrura. Podría pasar como una descripción sumaria de lo que  está pasando en la política española, una especie de guerra civil en la que ya nadie se fía de nadie y en la que el que no está procesado se encuentra, seguramente, a la espera, tal es la abundancia de casos de corrupción que nos inunda. Rajoy y los suyos, los pocos que le quedan, juegan a decir que lo que ocurre es que está funcionando el Estado de Derecho, que la corrupción no está en el Gobierno sino en los partidos y no en todas partes sino en unos brotes a los que, al menos, ya nadie califica de aislados.  Oscura pelea y más oscura explicación.
El fondo que podría dar claridad a un cuadro tan tenebroso no se está explicando. Para empezar, ocurre que en nuestras cuentas públicas el nivel de opacidad y el descontrol es mayúsculo, que nuestras administraciones nos cuestan un 35 o un 40 por ciento más de lo que debieran costarnos, y ese plus es el que engrasa toda corrupción de forma tal que sería imposible que no lo hiciese, porque tiene su origen en el intento deliberado de hinchar las cuentas y hacer imposibles los controles para que unos puedan forrarse a costa del sacrificio de todos los demás, en cuanto sepan hacerse con el control del caso.
Nada tendrá remedio mientras no tengamos unos partidos abiertos, una administración pública mucho más transparente  y un poder judicial independiente. Lo demás, las medidas que anuncia el Gobierno como las que anuncia el PSOE, no servirán de nada, nunca jamás. Eso es lo que hay que cambiar, y eso supone una reforma seria del marco político. La alternativa está clara, de nuevo, o reforma a fondo o hundimiento. Por asombroso que pueda parecer, muchos preferirán el hundimiento, entre otras cosas porque la reforma a fondo también representaría su desaparición. Lo que no se entiende es que los ciudadanos comunes podamos seguir dando nuestra confianza a quienes han pintado un cuadro con tan pocas luces.
Al cliente, que le vayan dando

lunes, 27 de octubre de 2014

De cacería

Como en un repente, se ha desatado la cacería del corrupto municipal. Se puede decir que ya era hora, pero no convendría olvidar dos circunstancias: se trata de piezas relativamente menores y tal vez se pretenda lograr ese efecto tipo ama de casa que se enuncia diciendo que una mancha de mora con otra se quita. Como teníamos Gürtel, Bárcenas y Cajamadrid con Blesa y Rato, olvidados por razón de la oscuridad de la macroinstrución andaluza de los ERE, salta ahora este menudeo de segundas filas. Me alegro, pero me pregunto hasta qué punto no está pasando que ande alguien detrás midiendo los tiempos y preparando, por ejemplo, la salida de Bárcenas de la cárcel... y su renovado silencio. Este proceso en que estamos no puede tener arreglo judicial, es un problema político y sólo alguien muy de arriba, por ejemplo Rajoy, podría dar paso a una etapa auténticamente distinta, claro que dimitiendo como líder del PP, convocando un Congreso abierto en su partido, y dictando tres o cuatro decretos desde el Gobierno para separar el poder judicial del político y para poner orden en los enjuagues de los partidos con una ley de partidos que hace más falta que el aire. Porque todo nace de la ocultación, del secreteo, y de que los resortes del poder se utilicen, sobre todo, para mantenerse en él, para comprar electores,  lo que anula desde la raíz cualquier proceso de limpia competencia democrática, esa es la causa de todo. 
Puede ser mucho pedir que un fruto de la democracia simulada abra paso a una verdadera democracia, pero sería la única manera de que el futuro le acabe considerando de forma razonablemente positiva. Debió hacerlo en el pleno desvergonzado de agosto de 2013 (el de "aguanta, Luis.."), pero nunca es tarde si la dicha es buena, y si Mariano, Cospedal, Arenas y todos los demás piensan que pueden salir vivos de esta echando la mierda hacia atrás, cuando llevan más de diez años en el timón, es que nos creen mucho más tontos de lo que somos, y no estoy seguro de que sea el caso.

domingo, 26 de octubre de 2014

La paga del pelota

Me parece muy mal que la Comunidad de Madrid haya decidido condecorar con no se qué medalla de la sanidad a la famosa enferma, no tengo otro remedio que verlo como un intento tontaina de ganarse su afecto, de hacerle la pelota, que parece piante. Me temo que les va a salir el tiro por la culata viendo lo que hoy dice el marido en el periódico. Se cura una enferma y se la condecora, mientras ella piensa en demandar a la Sanidad pública, a quien me temo confunda con el PP: esto es España, ¿alguien da más?
Apps para niños

sábado, 25 de octubre de 2014

La mentira del siglo

Abundan tanto las mentiras, no simplemente las falsedades, que es difícil escoger alguna especialmente importante. A mi gusto, la más notable es el fundamento de la política que hoy se practica, prometer imposibles, gastar dinero que no se tiene en tratar de conseguirlos, en hacer como que se está en ello,  y, mientras tanto, procurar que se beneficien los más amigos. Esta mentira es posible porque gran parte de los ciudadanos creen mágicamente en el Estado, piensan:

1. Que todo se puede conseguir con tal de que haya una política adecuada
2. Que todo deseo constituye un derecho potencial por el que hay que pelear, al margen de cualquier lógica
3. Que la deuda puede seguir creciendo de manera indefinida, es decir que es una deuda que nadie tendrá que pagar, ignorando el hecho de que sus costes actuales significan el renglón de gasto más amplio de los presupuestos públicos
4. Que si no se pagase no pasaría nada
5. Que la deuda se paga con dinero del BEC, que no sale inmediatamente de sus bolsillos, lo que tiene algo de cierto
6. Que los impuestos los tienen que pagar los ricos porque son progresivos
7. Que apenas pagan impuestos porque no son transparentes y no se pueden distinguir ni del precio de los productos ni del monto de los salarios
En esta clase de falsedades se sustenta tanto la política de la izquierda como la de la derecha, es decir, en la tontuna general. Milagro será que no acabemos mal.
Inbox

viernes, 24 de octubre de 2014

PODEMOS O NO PODEMOS

Me resisto cuanto puedo a hablar de Podemos, porque creo que en política hay que hablar de soluciones y no de problemas y sentimientos, de frustraciones, pero no hay manera. Trataré de decir algo tan básico como determinante, en mi modesto entender: 
1. El éxito de P es, en muy buena media artificial y televisivo, y, desde luego, síntoma de una carencia, no de una esperanza; las mismas artes que lo inflaron intentarán pincharlo y probablemente lo consigan. 
2. Creo que en cuanto se modifiquen las condiciones que le han dado aire, el soufflé se desinflará, tal vez sustituyendo en parte a la vieja IU. 
3. Por poco que admire al PSOE, me parecería un prodigio, y una catástrofe, que se dejara succionar por esa ola de incoherencia. 
4. En cualquier caso, a medida que crezcan, se irá viendo que no hay nada factible en lo que prometen, porque lo imposible tiene un vuelo muy corto, y se incorporarán a la casta que teóricamente detestan con gran prontitud. 
Lo siento, pero el sistema, signifique eso lo que signifique, aunque muy defectuoso, es bastante más sólido de lo que algunos quieren creer, y sustituirlo por una Utopía de baratillo será siempre un negocio ridículo. ¿Quiere decir esto que lo de P es una desgracia? No, es simplemente una consecuencia de los males que padecemos, que debiera hacernos pensar, aunque ver en ello una solución suponga un error de magnitudes inusualmente graves, una consecuencia más de la situación un poco desesperada que nos aflige. 
Nuestros males son ciertos, pero proponer el arreglo de una democracia europea, con sus millones de carencias, con doctrinas chavistas es estar fuera del mundo, o ser bastante más cínico de lo corriente. 
Telefónica y Google

miércoles, 22 de octubre de 2014

Sobre Julián Marías

Remito a  la reseña que me publica Revista de Libros sobre el reciente centenario de Julián Marías, alguien que no era, desde luego, como el pequeño Nicolás. 

martes, 21 de octubre de 2014

Una sociedad civil que no quiere saber

Los teóricos del Estado moderno establecieron que, genéricamente, el Estado debiera ser una institución dedicada a proteger la paz civil y a preservar los derechos básicos de los ciudadanos. Algo más tarde, ya en pleno siglo XIX,  Benjamin Constant distinguió lo que llamó la “libertad de los antiguos”, su derecho a participar en las asambleas que decidían las cuestiones públicas, de la “libertad de los modernos” que tenía un objeto aproximadamente contrario, olvidarse relativamente de las cuestiones de gobierno y descansar en las instituciones representativas para que los ciudadanos pudiesen dedicarse a vivir en libertad sin interferencias ni temores, es lo que luego llamó Isaiah Berlin, la libertad negativa, la ausencia de trabas a la iniciativa individual y privada.

Cuando el Estado ha crecido de manera casi exponencial, acrecentando sus funciones hasta inmiscuirse en casi cada uno de los aspectos de la vida humana, su financiación se ha convertido en un problema muy grave y se ha llegado a la situación paradójica de que los Parlamentos, cuya función original fue controlar y fiscalizar el gasto de los poderes públicos, se hayan convertido en los principales demandantes de gasto, aprobando leyes y subvenciones públicas que exigen impuestos cada vez más altos. En esta situación, si los ciudadanos no tienen medios para controlar las actividades y los gastos de las administraciones, si no existe transparencia plena, resultará milagroso que no se produzca una desviación creciente de los fines asignados a los recursos públicos, que no se genere un clientelismo político estéril y que no se produzca corrupción. En eso estamos.


En aquellas democracias, como las anglosajonas, en las que los ciudadanos son muy conscientes de ser los únicos cuyo esfuerzo fiscal soporta el gasto público, porque distinguen, por ejemplo, con toda nitidez, el precio de un producto de los impuestos que soporta, o el salario real de las exacciones a que se ven sometidos, es fácil mantener un nivel alto de transparencia porque los ciudadanos saben que se está gastando su dinero. En los otros casos, los más comunes, o se establecen sistemas para promover y controlar la transparencia en el gasto, o la corrupción tenderá a hacerse cada vez más estructural y más incontrolable. Lograr esto debiera ser la principal preocupación de las instituciones de la sociedad civil.
Vimeo educativo

lunes, 20 de octubre de 2014

Un poco de transparencia

Las democracias europeas posteriores a la derrota alemana de 1945 se estructuraron sobre la base de conceder a los partidos políticos un papel constitucional muy relevante. En España, tras la Constitución de 1978, se hizo exactamente lo mismo, reconocer a  partidos y sindicatos un papel institucional imprescindible en el edificio del sistema político. La consecuencia principal de esta opción ha sido que tanto los partidos como los sindicatos han dejado de ser, como lo son de hecho en muchos aspectos, meras asociaciones privadas para constituirse en entidades que administran derechos políticos fundamentales, un extraño mixto en la realidad. En su virtud, partidos y sindicatos pudieron acceder a medios nada pequeños de financiación pública, en lugar de mantenerse, como exigiría una lógica más coherente, como instituciones que se financian por sus afiliados y seguidores, de forma tal que se produce el extraño fenómeno de que quienes están destinados a controlar los poderes del Estado son directamente financiados por éste, con los riesgos evidentes que esa operación ha de conllevar.


La única solución a esta flagrante contradicción es que partidos y sindicatos practiquen ellos mismos la transparencia que debieran exigir a las administraciones públicas en aras del buen gobierno, la justicia y la decencia. Una ley debiera hacerlo obligatorio, pero en tanto no exista esa ley, partidos y sindicatos deberían poner a salvo su honorabilidad explicando a sus afiliados y a todos los ciudadanos, cómo obtienen sus fondos, quién o quiénes se los proporcionan, qué uso hacen de ellos, cómo los invierten y los gastan, porque esa información es absolutamente esencial si los partidos y los sindicatos quieren que se les crea, si aspiran a formar parte de la solución a los problemas de la democracia, y quieren dejar de ser el núcleo mismo de esos problemas.

sábado, 18 de octubre de 2014

Pablo Iglesias

Los argumentos de Pablo Iglesias para seguir mandando en Podemos, cosa que yo no pienso discutirle, no son precisamente muy renovadores. Siendo él el líder, ese es el subtexto, como ahora se dice, promete la victoria. Se trata de la eterna contradicción entre el éxito y la democracia interna. Yo no sé si los de Podemos prefieren un liderazgo más plural, pero sería lógico que lo hicieran a la vista de que son, todavía y veremos para cuánto, un partido en aluvión y confusión, pero es claro que Pablo no quiere renunciar a una primogenitura que le han regalado los medios de la casta. Tiene razón, si se trata de ganar, pero no es claro que la tenga si se trata de hacer algo realmente nuevo, o sea que tiene razón, porque las novedades en política son muy difíciles, especialmente si se va a remolque de viejas monsergas, por más que se vistan de las mejores intenciones y de una atildada imagen que sufriría mucho con una postergación a cargo de bases que imagina ignaras, que solo sirven para montar el espectáculo y aupar a los vencedores, faltaría más. 

Lollipop