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viernes, 24 de octubre de 2014

PODEMOS O NO PODEMOS

Me resisto cuanto puedo a hablar de Podemos, porque creo que en política hay que hablar de soluciones y no de problemas y sentimientos, de frustraciones, pero no hay manera. Trataré de decir algo tan básico como determinante, en mi modesto entender: 
1. El éxito de P es, en muy buena media artificial y televisivo, y, desde luego, síntoma de una carencia, no de una esperanza; las mismas artes que lo inflaron intentarán pincharlo y probablemente lo consigan. 
2. Creo que en cuanto se modifiquen las condiciones que le han dado aire, el soufflé se desinflará, tal vez sustituyendo en parte a la vieja IU. 
3. Por poco que admire al PSOE, me parecería un prodigio, y una catástrofe, que se dejara succionar por esa ola de incoherencia. 
4. En cualquier caso, a medida que crezcan, se irá viendo que no hay nada factible en lo que prometen, porque lo imposible tiene un vuelo muy corto, y se incorporarán a la casta que teóricamente detestan con gran prontitud. 
Lo siento, pero el sistema, signifique eso lo que signifique, aunque muy defectuoso, es bastante más sólido de lo que algunos quieren creer, y sustituirlo por una Utopía de baratillo será siempre un negocio ridículo. ¿Quiere decir esto que lo de P es una desgracia? No, es simplemente una consecuencia de los males que padecemos, que debiera hacernos pensar, aunque ver en ello una solución suponga un error de magnitudes inusualmente graves, una consecuencia más de la situación un poco desesperada que nos aflige. 
Nuestros males son ciertos, pero proponer el arreglo de una democracia europea, con sus millones de carencias, con doctrinas chavistas es estar fuera del mundo, o ser bastante más cínico de lo corriente. 
Telefónica y Google

miércoles, 22 de octubre de 2014

Sobre Julián Marías

Remito a  la reseña que me publica Revista de Libros sobre el reciente centenario de Julián Marías, alguien que no era, desde luego, como el pequeño Nicolás. 

martes, 21 de octubre de 2014

Una sociedad civil que no quiere saber

Los teóricos del Estado moderno establecieron que, genéricamente, el Estado debiera ser una institución dedicada a proteger la paz civil y a preservar los derechos básicos de los ciudadanos. Algo más tarde, ya en pleno siglo XIX,  Benjamin Constant distinguió lo que llamó la “libertad de los antiguos”, su derecho a participar en las asambleas que decidían las cuestiones públicas, de la “libertad de los modernos” que tenía un objeto aproximadamente contrario, olvidarse relativamente de las cuestiones de gobierno y descansar en las instituciones representativas para que los ciudadanos pudiesen dedicarse a vivir en libertad sin interferencias ni temores, es lo que luego llamó Isaiah Berlin, la libertad negativa, la ausencia de trabas a la iniciativa individual y privada.

Cuando el Estado ha crecido de manera casi exponencial, acrecentando sus funciones hasta inmiscuirse en casi cada uno de los aspectos de la vida humana, su financiación se ha convertido en un problema muy grave y se ha llegado a la situación paradójica de que los Parlamentos, cuya función original fue controlar y fiscalizar el gasto de los poderes públicos, se hayan convertido en los principales demandantes de gasto, aprobando leyes y subvenciones públicas que exigen impuestos cada vez más altos. En esta situación, si los ciudadanos no tienen medios para controlar las actividades y los gastos de las administraciones, si no existe transparencia plena, resultará milagroso que no se produzca una desviación creciente de los fines asignados a los recursos públicos, que no se genere un clientelismo político estéril y que no se produzca corrupción. En eso estamos.


En aquellas democracias, como las anglosajonas, en las que los ciudadanos son muy conscientes de ser los únicos cuyo esfuerzo fiscal soporta el gasto público, porque distinguen, por ejemplo, con toda nitidez, el precio de un producto de los impuestos que soporta, o el salario real de las exacciones a que se ven sometidos, es fácil mantener un nivel alto de transparencia porque los ciudadanos saben que se está gastando su dinero. En los otros casos, los más comunes, o se establecen sistemas para promover y controlar la transparencia en el gasto, o la corrupción tenderá a hacerse cada vez más estructural y más incontrolable. Lograr esto debiera ser la principal preocupación de las instituciones de la sociedad civil.
Vimeo educativo

lunes, 20 de octubre de 2014

Un poco de transparencia

Las democracias europeas posteriores a la derrota alemana de 1945 se estructuraron sobre la base de conceder a los partidos políticos un papel constitucional muy relevante. En España, tras la Constitución de 1978, se hizo exactamente lo mismo, reconocer a  partidos y sindicatos un papel institucional imprescindible en el edificio del sistema político. La consecuencia principal de esta opción ha sido que tanto los partidos como los sindicatos han dejado de ser, como lo son de hecho en muchos aspectos, meras asociaciones privadas para constituirse en entidades que administran derechos políticos fundamentales, un extraño mixto en la realidad. En su virtud, partidos y sindicatos pudieron acceder a medios nada pequeños de financiación pública, en lugar de mantenerse, como exigiría una lógica más coherente, como instituciones que se financian por sus afiliados y seguidores, de forma tal que se produce el extraño fenómeno de que quienes están destinados a controlar los poderes del Estado son directamente financiados por éste, con los riesgos evidentes que esa operación ha de conllevar.


La única solución a esta flagrante contradicción es que partidos y sindicatos practiquen ellos mismos la transparencia que debieran exigir a las administraciones públicas en aras del buen gobierno, la justicia y la decencia. Una ley debiera hacerlo obligatorio, pero en tanto no exista esa ley, partidos y sindicatos deberían poner a salvo su honorabilidad explicando a sus afiliados y a todos los ciudadanos, cómo obtienen sus fondos, quién o quiénes se los proporcionan, qué uso hacen de ellos, cómo los invierten y los gastan, porque esa información es absolutamente esencial si los partidos y los sindicatos quieren que se les crea, si aspiran a formar parte de la solución a los problemas de la democracia, y quieren dejar de ser el núcleo mismo de esos problemas.

sábado, 18 de octubre de 2014

Pablo Iglesias

Los argumentos de Pablo Iglesias para seguir mandando en Podemos, cosa que yo no pienso discutirle, no son precisamente muy renovadores. Siendo él el líder, ese es el subtexto, como ahora se dice, promete la victoria. Se trata de la eterna contradicción entre el éxito y la democracia interna. Yo no sé si los de Podemos prefieren un liderazgo más plural, pero sería lógico que lo hicieran a la vista de que son, todavía y veremos para cuánto, un partido en aluvión y confusión, pero es claro que Pablo no quiere renunciar a una primogenitura que le han regalado los medios de la casta. Tiene razón, si se trata de ganar, pero no es claro que la tenga si se trata de hacer algo realmente nuevo, o sea que tiene razón, porque las novedades en política son muy difíciles, especialmente si se va a remolque de viejas monsergas, por más que se vistan de las mejores intenciones y de una atildada imagen que sufriría mucho con una postergación a cargo de bases que imagina ignaras, que solo sirven para montar el espectáculo y aupar a los vencedores, faltaría más. 

Lollipop

viernes, 17 de octubre de 2014

El pequeño Nicolás

La historia del pequeño Nicolás que hoy publica El Confidencial no tiene desperdicio. Me parece una estupenda metáfora de la sociedad española, del sistema de poder, algo en lo que hay que estar aunque no se tenga nada que decir, un medio en el que se puede hacer una gran carrera a base de fotos.  Estar y no ser es lo que se necesita en una sociedad que carece por completo de filtros, en la que lo que hay se acepta a título de única legitimidad, el paraíso de los trepas. Una sociedad en que los partidos tienden a ser bandas, la banda de Mariano, de Santiago, de Esperanza o de José Luis, y nada más, porque el resto es sospechoso. Pero da la sensación de que es regla que también sirve en los negocios, en la universidad, en la cultura, ámbitos en los que pueden llegar a la cumbre los Pepe sonrisas y el pequeño Nicolás, lástima con lo que prometía.
educación y tecnologías

jueves, 16 de octubre de 2014

Krauze

Hoy he asistido al acto de entrega del V Premio Faes a la libertad a Enrique Krauze. Ha dicho una cosa, entre muchas y brillantes, que me parece merece comentario: que la libertad, como el aire, solo se echa de menos cuando falta. Es verdad, pero no siempre: vivimos en unas sociedades en que nadie echa de menos la libertad, aunque falte, porque se han acostumbrado a los regalos del Estado, del ogro filantrópico que dijera el gran maestro de Krauze. Ese es ahora el verdadero peligro, porque hay una positiva inadvertencia de la merma efectiva de libertades, eso creo.
Los precios de Google

miércoles, 15 de octubre de 2014

La transparencia

Cuando la transparencia escasea o no existe se produce un efecto especialmente perverso que los expertos pueden aprovechar con enorme ventaja: la falsa transparencia, el filtrado interesado, se convierte en una cortina de humo. En su virtud, no sólo se tapa algo sino que se induce a creer que  está operando una transparencia absolutamente inexistente. No se trata de pasarse de listos, basta con preguntar cui prodes? Tal vez no acertemos, pero es una pregunta esencial si queremos que alguna vez la transparencia sea algo más que un simulacro. 
Google y la ley en España

martes, 14 de octubre de 2014

La extraña estrechez del PP

¿Es normal que el PP no encuentre a nadie para dirigir la RTVE que al que actualmente dirige Telemadrid?  ¿Qué pasa en un partido que nominalmente tiene cientos de miles de afiliados que no se puede encontrar a nadie para  casi nada? La verdad del caso es que la dirección del PP desearía reunirlo todo en media docena de personas, o, mejor, en Soraya y dos más, pero cantaría un poco. El problema de nuestra democracia está en el interior de los partidos, en su férreo control por parte de minorías absolutamente refractarias a ser controladas por nadie, enemigas a muerte de cualquier forma de poliarquía, y así nos va. Esto pasa en os viejos partidos, en los nuevos y en los novísimos, y seguirá pasando mientras no nos demos cuenta de que ahí está el agujero negro que todo lo emponzoña, lo falsifica y lo corrompe.
Libros RIP 

domingo, 12 de octubre de 2014

Mariano Baraka

Este Rajoy tiene suerte, a falta de otras virtudes, que no de todas: es frío y astuto, y eso está muy bien para un presidente español. Digo que tiene suerte porque se le ha contagiado un "enfermero" en tejas y ya dijo Pemán que mal de todos consuelo de gobernantes, aunque no creo que en Tejas tengan una Mato, pero podría ser. Puede que tenga todavía más suerte y aparezcan los beneficiarios de las tarjetas black de Cajamadrid de fechas anteriores, sería el delirio. De todas maneras, si no aparecen lo puede contar alguien, casi da lo mismo. 
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