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lunes, 14 de abril de 2014

La VOX del deber

Ayer hablé en Murcia sobre lo que significaba la voz de VOX. La voz es lo más humano que tenemos, lo que nos distingue de toda otra realidad. En política hay dos clase de voces, frecuentemente contrapuestas, la voz del interés, que es una voz legítima pero insuficiente, y la voz del deber, que es la más noble y no siempre es la más oída. Los que estamos en VOX lo hacemos por un peculiar sentido del deber, un deber con España y con los españoles, pero, sobre todo, un deber con nosotros mismos, con nuestra conciencia. Hemos creado VOX porque había que hacerlo, porque debíamos hacerlo. No nos hemos inspirado en un cálculo ni en ninguna utilidad, sino en una obligación, casi en una necesidad. ¿Por qué? 
La democracia española desfallece sumida en un clima de desilusión, de escepticismo y de asco. Que la corrupción exista es casi inevitable, pero que no se combata sino que se disimule, se disculpe, se trata de ocultar bajo el manto piadoso e hipócrita de una universal presunción de inocencia es un desastre, y ese desastre es el que está sucediendo, y hay que acabar con eso empezando una forma enteramente nueva de hacer política, de vivir la democracia, sin subvenciones, sin  dedazos y nombramientos por SMS, sin liderazgos insustituibles, con democracia interna, con debate y participación, como quería la Constitución. Eso es tarea de todos y espero que nos exijamos seriamente respecto a ese ideal.
Las ideas liberales, el espíritu crítico y el sentido de la responsabilidad han desaparecido casi por completo de la vida española: todo es hablar de derechos, nada de deberes, todo es hablar del Estado y de lo público, olvidando que lo que no hagamos los ciudadanos no se hará y que no podemos pedir que nuestra España sea mejor si no nos empeñamos nosotros en serlo. Nadie habla de lo que podemos hacer y solo se nos quiere hablar de lo que los demás nos deben. 
Un espeso clima de mentira y de irresponsabilidad, de ocultación de verdades palmarias se ha hecho cotidiano. No se nos dice que, por poner un ejemplo cualquiera, la Seguridad Social ha perdido en 2012 45.000 millones de euros y que así no se puede seguir, o no se nos dice que la Universidad española lleva desde 1906, más de 100 años, sin obtener un Premio Nobel, algo que habría que mirar con calma y con valor, o se nos oculta que la deuda pública sigue creciendo mientras se trata de que no nos enteremos. VOX se dirige a los españoles que creen en el esfuerzo, en su dignidad, a los que no quieren vivir por encima de lo que son capaces de conseguir, a los que mantienen la vieja moral de la decencia, la honradez y la dignidad y no quieren vivir al costa del esfuerzo de terceros. No crean que son pocos, somos muchos, pero el partido que se supone tendría que representarnos hace tiempo que ha dejado de ser un partido serio y, bajo una dirección que lo ahoga y lo desprecia, se ha convertido en una cuadrilla de oportunistas sin principios, sin ideas y sin dignidad. VOX llama a los que creen que no vale todo, que merece la pena luchar para ser libres y prosperar, a los que creen que es mejor dar que recibir y que España es un proyecto colectivo que merece la pena, pero del que queremos sentirnos orgullosos. 
No voten nunca más a un partido que les cause vergüenza, no hay razones para hacerlo. Hemos creado VOX para no avergonzarnos de lo que votamos, para romper con la tradición pusilánime de que hay que votar a lo malo para evitar lo peor. Al hacerlo estamos empezando a escribir otra historia.   

domingo, 13 de abril de 2014

Partidos fuertes

Rajoy y sus portavoces aluden a que es necesario votar a partidos fuertes, y parecen creer que con ello invitan a votar al PP. Pues bien, la cosa no es tan simple. Si hay algo que no es fuerte es el actual PP, un partido político muchos de cuyos electores, que son el verdadero capital de cualquier fuerza política, se sienten atrapados sentimentalmente por unas siglas, pero nada convencidos de lo que con ellas se hacen en su nombre. Un partido fuerte sería el que no tuviese temor a implantar su programa teniendo mayorías absolutas, y el PP no lo ha hecho; un partido fuerte sería el que tuviese respeto a sus adversarios, pero mayor respeto todavía a sus votantes y, por tanto, nunca traicionase los deseos de estos por temor a las reacciones de aquellos. El PP de Rajoy ha hecho exactamente lo contrario, mostrar una enorme debilidad y retractarse de cuanto dijo haría: todos sabemos lo que no ha hecho. El PP actual no es un partido fuerte ni cohesionado, es un proyecto oportunista y a la deriva, y no puede haber mayor debilidad que la del que no se atreve a ir a dónde pensaba tener que ir. 
Hay personas que tienen miedo a que si no votan al PP pasen cosas muy graves. Ese sentimiento es muy respetable, pero no es síntoma de fortaleza, sino de debilidad. No se puede tener miedo a votar conforme a lo que se cree, ni se puede votar al que dice que o nosotros o la nada, porque eso, además de ser muestra de debilidad, es una gran mentira, y, la verdad, votar para que se nos siga engañando tampoco es signo precisamente ni de valor ni de fortaleza, salvo que se piense que la muestra más alta de valor es el masoquismo, someterse a la voluntad de otro para encontrar placer en sus humillaciones y vejaciones. Que no cuenten con nosotros para eso. 

jueves, 10 de abril de 2014

El candidato a palos

La designación de Arias Cañete para encabezar la lista del PP es una muestra especialmente brillante del estilo de hacer política que ha impuesto Rajoy y que tanto desafecto está logrando entre sus electores. Arias Cañete es el candidato a palos, tiene que hacer lo que no quería hacer porque Mariano & Arriola lo controlan todo. Arias Cañete no quería pasar por ese trago, pero el motorista de Moncloa le ha dejado sin alternativas. Se comprende: es muy distinto querer ser candidato y que los tuyos te voten y no querer porque no te van a votar ni los tuyos. De todo esto hay que sacar una lección: las elecciones europeas son muy importantes porque a Rajoy parecen no importarle, y esta es una espléndida oportunidad para enseñarle un poco de democracia, eso que, según ha dicho, a él le gusta, pero le parece muy difícil.  
Arias Cañete es más de lo mismo, y con un banquillo cada vez más reducido. Habrá que ver si los votos le dan la razón a sus temores, me malicio que sí, y será una gran noticia comprobar que los electores han caído en la cuenta de que su voto es suyo, y no de nadie, por supuesto no de Rajoy que ha hecho todo lo posible y parte de lo imposible para perderlo. ¡Y Vox existe!

domingo, 6 de abril de 2014

En la calle

VOX empieza a estar en las calles porque tratamos de suplir con dedicación y entusiasmo una falta de medios evidente. Una vez más, el desequilibrio entre la realidad y su imagen se hace chirriante en esta España barroca y cada vez más descreída, con esa bendita inocencia, lo dijo el poeta, del que da en no creer en nada, que, por cierto, a mi no me lo parece tanto, me refiero a inocencia. Se oye decir: aquí los únicos que no están corruptos son los que todavía no han tenido poder, ese es el enorme daño que está haciendo a la democracia por parte de quienes la mantienen aislada de cualquier virtud, de cualquier forma de entusiasmo y de orgullo, los que la han reducido a un expediente para ver quién manda algo más por cuatro años. En VOX al salir a la calle no solo pedimos ayuda, le recordamos a todos los españoles, a la mucha y buena gente que éste es nuestro país, que España no es ni del PSOE ni del PP, porque es nuestra y la queremos mejor, más limpia, más ágil, más admirable y mucho más próspera, con prestigio, sin desánimo, creyendo en nosotros mismos y sin necesidad de mendigar ayudas de nadie. En VOX no nos gusta vivir de prestado, así que cuando los Montoros nos recuerdan que el coste de la deuda está bajo, y tratan de atribuirse el mérito, de lo que nos acordamos es de la deuda y de que ellos no han hecho nada cierto y real por que desaparezca: eso es lo que decimos en la calle, queremos vivir a costa de nuestro trabajo, no queremos vivir a costa de nadie y buscamos el apoyo de quienes piensan y sienten como nosotros, de los muchos españoles orgullosos de serlo y hartos del triste papel de nación pedigüeña e incapaz  que nos han enjaretado gobernantes sin sangre en las venas. 

sábado, 5 de abril de 2014

¿De extrema derecha?

En la ceremonia más antigua que existe, en una boda, puesto que seguramente es tan antigua como los enterramientos, me entero de que VOX tiene fama de extrema derecha. No me lo dicen sindicalistas o batasunos, sino gentes muy de bien, así que imagino que tratan de ayudarme. ¿Cómo puede correr esa especie sobre un partido que no es euroescéptico, ni xenófobo, que predica y practica la democracia interna, y venera desde el primer punto de su manifiesto la libertad individual y la soberanía popular? El nivel de información en el que viven algunos es rudimentariamente pavloviano, y basta que oigan hablar de himnos o banderas para que se les disparen los tópicos y se queden sin hueco ni para media idea en la cabeza.  En fin, que parece que tenemos un problema de imagen, y hay que reconocer que resulta realmente molesto que a uno le sitúen a la derecha de Rajoy, o de Arenas, por ejemplo, en una especie de nowhere land. Con la paciencia que me caracteriza, me dedique a recordar que somos la única formación política del centro derecha que no ha nacido desde el poder, sino desde abajo y contra poderes deformes, que no es autoritaria, y que no tiene nada de populista. Claro que en una boda no hay tiempo para muchas explicaciones, pero es bastante sorprendente que haya personas dispuestas a creerse lo de que los pájaros maman, como dicen mis compañeros del Mus, ese gran deporte. ¿Extrema derecha? ¡Venga ya!

miércoles, 2 de abril de 2014

Partidos a medida del consumidor

Muchos españoles confunden su justo rechazo de la corrupción política y del enorme distanciamiento entre los elegidos y gobernantes respecto a los electores y gobernados con la utópica existencia de un partido que represente milimétricamente sus deseos, sus intereses y hasta sus manías. En esa posición es muy difícil entender en qué se funda la política democrática que es una tarea enfocada a la consecución de acciones que supongan un bien común que, casi por definición, nunca podrá satisfacer por entero los deseos de nadie, o de casi nadie. Cuando hemos fundado VOX hemos tenido presente esa dificultad y no hemos puesto ninguna traba para formar parte del nuevo proyecto, basta con estar conforme con las ideas expuestas en el Manifiesto fundacional  y comprometerse a financiar y a participar en la vida interna del partido. Por eso somos todos provisionales, hasta que la primera Asamblea ordinaria, que celebraremos en el otoño, decida unos Estatutos aprobados democráticamente, decida una dirección política nacional, esta vez definitiva por el período entre Asamblea y Asamblea, que espero acordemos sea anual, y una ponencia política con un programa sometido a intenso debate y aprobado democráticamente por todos. Mientras tanto, es lógico que no siempre acertemos a elegir las personas que nos ayuden a implantar VOX en los diversos lugares, pero nadie debiera ponerse nervioso, queda mucho por jugar y hay que confiar en que, en su momento, los afiliados escojan a los mejores, a los más trabajadores, a los más fieles y eficaces defendiendo nuestros principios y formulando políticas inteligentes que pueda compartir la mayoría. No hemos hecho sino empezar, y no hay que precipitarse. En política el que resiste gana, y, si no gana, hace lo que debe, que es mucho mejor. No queremos un partido vigilado por mastines, la imagen es de Alejo, sino un partido de ciudadanos libres y valientes, respondones cuando haga falta, y disciplinados cuando se trata de defender algo acordado democráticamente en el seno de VOX. Y sabiendo, lo dice también Alejo, que cuando se sacrifican los principios a los votos, se pierden los principios, y también los votos. Que nadie se desanime, que nos queda una larguísima jornada, a veces amena, en ocasiones puede que amarga, pero siempre merecerá la pena luchar por lo que creemos y por nuestra querida patria, por España. 

martes, 1 de abril de 2014

Renfe vigila a los maquinistas

Renfe acaba de anunciar que gastará unos millones de euros en montar sistemas de vigilancia a sus maquinistas. ¿No se tratará de una maniobra de despiste más para centrar la atención en los errores humanos y olvidar otro tipo de errores más graves y lamentables? Personalmente, creo que hay que mirar en otras direcciones si lo que se trata es de analizar en serio el gravísimo accidente del Alvia de Santiago, hace ya casi un año. Renfe, Adif y los responsables políticos de hoy y de ayer tratan de centrar toda la responsabilidad en un descuido o negligencia del maquinista, y de ahí que rápidamente pudiéramos ver todos el vídeo del tren a gran velocidad momentos antes de descarrilar. Pero en esa responsabilidad no se acaba el asunto, ni siquiera ha empezado una investigación seria del conjunto de factores que propiciaron una tragedia, y es vergonzosa la irresponsabilidad del Congreso al no abordar este tema como lo que es, como una mayúscula chapuza en la que no hay un único responsable. La plataforma de víctimas del accidente está luchando por que se esclarezcan las causas, siempre son múltiples cuando existe una tragedia de estas dimensiones, y merece el apoyo de todos los españoles que no quieran conformarse con medias verdades. 

lunes, 31 de marzo de 2014

Democracia interna

La democracia interna puede parecer un imposible, y lo es para cualquiera que no comprenda que la política nunca puede consentir en hacer exactamente lo que cada cual crea, piense o quiera. La política es colaboración, atención mutua, debate civilizado, hablar y escuchar, y para eso existen los partidos, para hacer exactamente esa mediación que es imprescindible en las sociedades complejas: así funciona en los países con democracias sólidas y sociedades exigentes, en Inglaterra, en EEUU, en Alemania o en Finlandia. Aquí apenas hemos empezado y hay que hacerlo, empezando por no negar las dificultades y los problemas. Cuando no hay democracia interna se aplica el criterio del líder y a callar, y por ese camino se puede llegar, y siempre se llega, a lo que ahora tenemos, a hacer lo contrario de lo que se dijo, a mentir, a tratar de justificar lo injustificable. En cambio, mediante el debate razonable se pueden armonizar las distintas posturas que existan y encontrar la que más convenga a las convicciones y principios del grupo. Es claro que hay quienes piensan que un partido no puede tener opiniones, que todo lo que no sea defender sin la más mínima concesión lo que cada cual tiene por cierto no vale. Tenemos mucho que aprender: la política no consiste sólo en principios y en enfrentamientos, eso es lo que pensaban los comunistas, una lucha a muerte entre el bien y el mal, sino que requiere del diálogo, de la comprensión, del debate, de la negociación y la búsqueda de compromisos, y eso es una tarea que compete a todos porque es la urdimbre básica de una convivencia civilizada. Espero que aprendamos a hacerlo, respetando siempre el punto de vista ajeno al tratar de promover el propio, sin imposiciones ni dogmatismos que están fuera de lugar en un debate entre personas que comparten los principios que les han llevado a unirse para trabajar juntos por su patria. 

domingo, 30 de marzo de 2014

Vergüenza


Uno de los mayores embustes de la política entendida como mera gestión es que pretende marginar por completo los sentimientos que son tan motor de la acción, al menos, como las mejores razones. El ejemplo más fácil de reconocer es el del olvido del patriotismo, nunca se nos recuerda que tenemos obligaciones con la patria, con nuestros hermanos, sólo se nos dice que tenemos derechos y que el Estado nos los va a garantizar y eso, además de ser falso, desmoviliza completamente a los ciudadanos que pasan a esperarlo todo de los demás, en lugar de luchar por sí mismos, por ellos y para ayudar a todos, en especial a quienes más lo merezcan y más lo necesiten.
Otra cosa que se nos oculta es que vivimos de prestado, que somos irresponsables porque gastamos lo que no tenemos. A comienzos de 2009, el sector privado tenía una deuda insoportable, pero, el esfuerzo de todos, ha conseguido reducir la deuda privada en cerca de 380.000 millones de euros, casi un 40 por ciento del PIB de 2013. El sector público, por el contrario, ha incrementado su deuda en  unos 557.000 millones de euros, bastante más del 50 por ciento. A mi esto me da vergüenza, no quiero seguir contribuyendo a que, como españoles, vivamos a costa del ahorro de otros, de los finlandeses, los alemanes o los belgas. No solo me da vergüenza sino que me da miedo porque nos llevará, indefectiblemente, a la ruina colectiva. ¿Por qué sucede esto? Porque tanto Zapatero como Rayoy y Montoro son hábiles mintiendo. Lo que ya no entiendo bien es que los españoles que votaron al PP para acabar con  las políticas de ZP no se den cuenta de que no pueden seguir apoyando a quienes siguen haciendo lo mismo: por esto me fui del PP, porque me daba vergüenza contribuir a ese engaño miserable y aplaudir a quienes me proponen que los españoles sigan viviendo del engaño y gastando lo que no tienen. Por eso estoy en VOX. 

sábado, 29 de marzo de 2014

En Palencia, treinta años después



El jueves estuve en Palencia presentando VOX, como en 1982 estuve presentando el CDS. Ha pasado el tiempo, pero las preocupaciones son las mismas, España, la libertad, la democracia, la decencia, la convivencia, el progreso. Estamos mucho mejor, desde varios puntos de vista, pero estamos peor porque muchos españoles no le ven salida al estancamiento político y la corrupción que se han adueñado de todo. Contra eso hemos de luchar, a favor de la esperanza, sin miedo, convencidos de que lo decimos a los españoles será escuchado, porque no queremos engañar a nadie, sino ilusionar  de nuevo con un proyecto ambicioso, de libertad, de trabajo y de política transparente, patriótica y honesta.