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jueves, 30 de octubre de 2008

Síntomas de descomposición

Es muy difícil no ser pesimista en la España de finales de 2008. La situación es endemoniadamente mala, se mire como se mire. España, en su conjunto, cae en picado mientras buena parte de sus dirigentes siguen yendo a los toros, por decir algo, como si aquí no pasase nada. Hay gobernantes que siguen tirando del presupuesto con una irresponsabilidad digna de las peores camarillas de nuestra historia. El país real se está empobreciendo por minutos, pero determinados sujetos que siguen gastando alegremente el dinero que ya no tenemos. El presidente del Gobierno acaba de pactar los presupuestos más irresponsables de la historia de la democracia, mientras se dedica en cuerpo y alma a procurarse un lugar en una cumbre en la que no van a faltar, precisamente, los irresponsables. 

El partido que se supone habría de ser alternativa a este estado de cosas está sumido en una especie de marasmo, y sus socios, los pocos que le quedan, aprovechan la ocasión para chulearle sin el menor respeto. Un juez famoso anda desafiando al universo mundo para arreglar, cueste lo que cueste y va a costar un pico, un pleito de hace más de cincuenta años, cuyos protagonistas principales están debida e inexorablemente muertos. Un alcalde del Sur anda en los juzgados por decir cosas del Rey que al parecer no debería decir, pero que mucha gente cree a pies juntillas. 

No creo que haya habido una situación tan complicada como esta en lo que va de democracia. Los apoyos del partido en el Gobierno son absolutamente coyunturales y se perderán, sin la menor duda, en cualquier momento, pese a la reconocida habilidad de los dirigentes del PSOE para caminar sobre el filo de una navaja. La economía está en una situación de auténtico disparate, con el PIB en caída libre. Si los pronósticos más pesimistas se cumplen, la Unión Europea puede sufrir un auténtico calvario debido a su exposición a la crisis de las monedas de países emergentes, y tendrá que pensarse muy mucho qué puede y debe hacer. Con una deuda como la española, ya hay quienes no se recatan de pronosticar un futuro no muy lejano sin el paraguas del euro. No sigo, porque no conviene fatigar con exceso de consideraciones lo que todos padecemos y sabemos, pues, como decía Don Quijote, “le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones”. 

¿Qué se nos ofrece para oponer a toda esa caterva de males? El Gobierno nos dice que la cosa no es para tanto y que, más o menos, se arreglará sola y estaremos de nuevo, más pronto que tarde, en el mejor y más feliz de los mundos, dando lecciones a diestro y siniestro y sorprendiendo con nuestros esplendores, premios y argumentos. La mayoría de los españoles sabe que eso no es verdad, que nunca lo ha sido, pero está empezando a sobrellevar con paciencia cubana las tonterías irresponsables de unos dirigentes que nadie parece capaz de remover. Se pierde así, muy poco a poco, pero de modo incesante, la fe y la esperanza en la democracia. Si la democracia no es capaz de animar a que sepamos enfrentarnos valientemente con las verdades tan penosas que nos van a atosigar en los próximos años, si no hay nadie que nos anuncie esperanza después de pasar por sangre, por sudor y por lágrimas, entonces la democracia no está sabiendo cumplir con sus obligaciones. No podemos echar la culpa de esto a nadie, solo a nosotros mismos. 

La sociedad española no está acostumbrada a poner manos a la obra y los gobiernos irresponsables la alientan al quietismo y a la esperanza boba. Son muchos años de decepciones los que llevan a los mejores a huir de la política y a refugiarse en los negocios, en la vida privada. Sin embargo, hemos llegado a un momento en el que, al contrario de lo que se nos dice a todas horas, la irresponsabilidad de los políticos puede terminar por arruinar del todo la posibilidad misma de trabajar, de crear, de hacer negocios y de vivir, más o menos descansadamente, en la vida privada. 

Los españoles ni deben pedir responsabilidades a Bush ni, por lo demás, podrían hacerlo; pero sí pueden pedir responsabilidades a quienes, con el cuento de que nos representan, no saben hacer otra cosa que vivir de manera irresponsable y echar la culpa al maestro armero. Hace falta toda una nueva leva de gente dispuesta a hacer bien lo que estamos haciendo mal, dispuesta a forzar a los partidos a tomarse en serio su misión, dispuesta a acabar con las ceremonias de la confusión en las que es tan experto el líder indiscutido de la alianza de las civilizaciones, el hombre que nos gobierna en los ratos libres que le dejan sus altísimas ocupaciones universales.

 Sé que muchos pensarán que es utópico esperar que se arregle nada al margen de los que tienen la sartén por el mango, pero la verdad es que la tienen únicamente porque les dejamos, porque consentimos sus abusos y sus desplantes con paciencia franciscana. Algo habrá que hacer, porque esta descomposición no va a pararse de milagro.

[Publicado en elconfidencial 301008]

6 comentarios:

Anónimo dijo...

No seas cabrón: los dirigentes irresponsables van al fútbol, los mierdas al Barcelona y los fachas al Madrid, al toro solo vamos gente de bien, abrazos. NO SEAS CABRÓN, insisto, la situación de cerco progre de los toros excluye las bromas.

Anónimo dijo...

Hola Jose Luis. Te comento desde mi isla neoyorquina, aunque algo desanimado por el tono de tu comentario. No es facil participar en un dialogo que incluye tanta descalificaciín, tanto achacar responsabilidades al "enemigo" de turno, tanto "pues anda que tu". Esta crisis economica se viene fraguando desde los últimos 70's cuando Carter comenzo el proceso de desmontaje de las normativas de cotrol del mercado. La crisis ha sido fraguada por ambos republicanos y democratas. Yo la he vivido desde dentro y te lo he ido contando. Los grandes defensores del neo-liberalismo han semi-nacionalizado la banca. Ahora les van a hacer prestamos a los chicos de Detroit que en los años de vacas gordas lo han distribuido todo en dividendos y grandes salarios y bonuses y no han re-invertido. Es una guasa oiga.

Pero eso, sigamos la polarización (irresponsable) y a ver si conseguimos acabar a hostias, pues nos las merecemos todas. ¡Viva la muerte!

José Luis González Quirós dijo...

Querido Jorge:

Si duros te parecen mis comentarios, más duros y lejano me suenan a mi los tuyos. En esto, al menos, estamos a la par. Se ve que hablamos poco. Yo comprendo que tengo una perspectiva provinciana y que no vi que todo comenzaba con Carter, como tu me has dicho algunas veces y repites ahora. Pero yo hablo de mi país, de que se hayan construido más de 700.000 viviendas desde 2005, cuando ya habíamos llegado a la saturación y a que nuestro sistema inmobiliario pudiera ser un gigantesco fraude de todos contra todos, como está resultando. Aquí juegan a echarle toda la culpa a Bush (y a Aznar, por supuesto) pero creo que lo que pasa aquí pasaría exactamente igual sin subprimes y sin crisis financiera internacional. Que el PP esté hecho una mierda y que me parezca increible que en este país hayamos restaurado dos veces a los Borbones, no creo que tampoco tenga que ver con Carter ni con Bush y que el país lo gobierne una camarilla como cuando Isabel II, pues tampoco. Hay gente a la que le gusta, a mi nada, y he hecho siempre lo que he podio contra eso, pese al riesgo de quye algunos me tomen mal el número (no me refiero ahora a ti). En cualquier caso, yo no gritaré nunca viva la muerte, entre otras cosa porque detesto cordialmente las contradicciones lógicas. Un abrazo,

Karim Gherab Martín dijo...

Por supuesto que Bush no tiene la culpa de que nuestra economia este echa un trapo. Que nuestro pais sea el unico que vaya a alcanzar un paro de mas del 15%, mucho tiene de culpa este Gobierno que tenemos. Y con el mismo ministro de economia con el que tuvimos un 23%. Mal presagio.

Dicho esto, es evidente que el lamentable paso de Bush Jr por la Casa Blanca nos ha llevado a una crisis global profunda que, de otro modo, habria sido simplemente local. Y no me refiero solo a la economia norteamericana, sino a la guerra contra Irak. Esa guerra inoportuna e innecesaria vino a cumplir su papel de desviar la atencion a otro lado mientras Bush, utilizando el miedo al terrorismo como herramienta disuasoria, hacia (o mas bien dehacia) lo que le daba la gana internamente. Lo de Paulson y la compra de bonos basura es de risa!

Mientras tanto, nuestro presidente sigue pensando en una DESACELERACION y negando una CRISIS que le tiene pillado por todos los lados y que acabara por merendarselo. Y se lo tiene merecido porque las crisis no se arreglan solo con optimismo, sino que hay que sumarle trabajo, planificacion, accion. Todavia estoy esperando la puesta en marcha de inversion publica en grandes obras con el fin de rebajar el paro en lo posible. Porque yo en esto, dejando ideologias aparte, soy keynesiano. Porque siempre ha funcionado (y por lo que se ha visto recientemente con los bancos, sigue funcionado o, peor, siendo la unica solucion). Nuestro presi no tuvo mejor idea para ganar las elecciones que negar la crisis y devolver unos 400 euros que seguro nadie se esta gastando, salvo los envios de remesas. Ambas cosas no han hecho mas que gastar tiempo y dinero en no hacer nada.

Nos podemos permitir incrementar el deficit porque lo tenemos muy bajo, creo que el segundo mas bajo de la UE tras Irlanda, muy lejos el maximo del 60% del PIB que marcan las reglas del juego de la UE. Hagamos uso de ello.

El Mundo entero (no solo nuestro pais) esta inmerso en una de las peores crisis que se recuerdan. Pero el nuestro se lleva la palma en cuanto a destruccion de empleo, mientras nuestro presidente se entretiene mendigando un sitio en la reunion del G20 en EEUU (pais al que insulto gravemente no levantandose al paso de su bandera) y jugando a reinventar el diccionario con "miembras", cuando no incitando al levantamiento de tumbas o a revisiones de las leyes del aborto. A eso le llamo yo desviar la atencion del personal cuando no se tiene ni guarra de como reaccionar ante la crisis.

fabio himbentor dijo...

Tranquilos, q la descomposición, mi querido José Luis, siempre acaba en putrefacción y ésta es siempe el comienzo de una nueva cadena trófica...Yo también creo en una nueva organización de la sociedad, en la que rija de verdad como democracia su mandato, pero en el estado actual esto solo comenzaría con una nueva Constitución, q no dejaré de reclamar viendo adónde ha llegado la actual...

Anónimo dijo...

Tranquilos, q la descomposición, mi querido José Luis, siempre acaba en putrefacción y ésta es siempe el comienzo de una nueva cadena trófica...Yo también creo en una nueva organización de la sociedad, en la que rija de verdad como democracia su mandato, pero en el estado actual esto solo comenzaría con una nueva Constitución, q no dejaré de reclamar viendo adónde ha llegado la actual...
Fabio himbentor