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miércoles, 5 de noviembre de 2008

La perrera de l’Oreneta

El ayuntamiento de Barcelona se va a gastar 9 millones de euros, es decir 1500 millones de pesetas, en una nueva perrera.  Cuando vi la noticia, pensé que se iba a armar un buen escándalo, pero no ha sido así, aunque algún concejal ha dicho que a 20.000 euros por animal la cosa no parece muy barata. Yo, que quieren que les diga, creo que esto es un disparate, una de tantas locuras que perpetran los que se gastan el presupuesto sin ninguna clase de miramientos. Eso sí, estoy seguro de que se trata de un disparate perfectamente democrático y que ha contado con todas las bendiciones, bueno ya me entienden.

Esta clase de fenómenos son, a mi modo de ver, indisociables de un estado de conciencia colectiva en el que, por así decir, se ha perdido cualquier sentido de la proporción y del que, con no menor certeza, se puede afirmar que los ciudadanos ya no esperan nada razonable de los poderes públicos, ni siquiera que les sorprendan, que se contentan con tal de que les dejen en paz.  No es que yo crea que no se deban hacer perreras, pero estoy seguro de que las hay más económicas.

Bueno, como no pago impuestos en Barcelona, no debiera inquietarme, pero me preocupa el efecto emulación y el efecto contagio. ¿Acaso se puede consentir que los barceloneses tengan una perrera high-tech mientras nosotros seguimos con lo puesto? Yo era de los que pensaba que la crisis iba a obligar a los ayuntamientos a pensarse por dos veces los destinos de sus caudales, pero, por lo que se ve, la cosa no acaba de arrancar.

Ya sé que los perros de Barcelona  no tiene la culpa de que tengamos 200.000 parados más que el mes pasado, ni de que en lo que va de año cerca de 800.000 personas hayan pedido el empleo. Tampoco les veo muy culpables de que la Seguridad social tenga 450.000 afiliados menos  que en 2007. Pero los responsables de hacer perreras y sus jefes deberían de considerar el conjunto de la situación y pensar, tal vez, que, al menos de momento, podríamos tirar con otra perrera ligeramente más modesta.

[publicado el 051108 en Gaceta de los negocios]

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