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miércoles, 7 de enero de 2009

Lo mejor del año

En estas fechas que suelen andar escasas de noticias, los periodistas recurren a preguntar a toda clase de personajes sobre lo mejor y lo peor del año pasado. Hace poco, veía en la TV una de esas ruedas de opiniones que circulaba de manera bastante previsible cuando, de repente, escuche cómo una señorita diputada afirmaba, sin pestañear, que lo mejor de 2008 había sido la labor de su líder.  La verdad es que no sé la razón por la que me sorprendí, porque pocas cosas hay tan previsibles como la devoción de un diputado español a su jefe, pero como estaban recién publicadas varias encuestas diametralmente contrarias a la opinión de tal lumbrera, me pareció que el cuajo que exhibía para adular sin pudor, y sin sentido alguno, a la persona a la que se cree deber era notoriamente excesivo. No cabe imaginar que la insigne diputada hablase con sinceridad,  porque eso supondría un caso tan agudo de deficiencia mental que resulta muy improbable incluso en un sistema tan poco brillante como el español. La diputada mentía con desparpajo, convencida de que eso es parte importante de su trabajo: repetir consignas, dar por hecho que su partido es el mejor y su líder el no va más, aunque eso suponga despreciar el criterio y los sentimientos de la mayoría de los electores, de sus partidarios incluso, porque con demasiada frecuencia los dirigentes de los partidos actúan como si los españoles fuésemos tontos, lo que da bastante que pensar. Si se le hubiese preguntado cómo decía tamaña mentira, se refugiaría tras la afirmación arrogante de que las vacilaciones y las debilidades en la defensa de lo propio favorecen exclusivamente a los contrarios.

 ¿Cómo es posible que los partidos políticos consigan controlar el país a base de clonar a personas de características similares? La selección de los dirigentes es uno de los puntos más débiles de todo nuestro sistema. La dinámica interna de los partidos favorece la consolidación de un auténtico sindicato de mediocres  que compiten en imitar hasta los gestos externos de los líderes y contribuye a rodearlos de auténticas falanges de aduladores que, tarde o temprano, acaban por hundir al rodeado. Los efectos de este sistema se perciben mal desde fuera porque, al tratarse de un vicio fatalmente compartido, sus efectos no desequilibran la balanza electoral, únicamente desencantan cada vez más a quienes tienen derecho a espera que la democracia sea un sistema capaz de mejorarnos y no de avergonzarnos. 

El desprecio a la evidencia se ha convertido en una especie de habilidad en el mercado político español. La mentira acaba por ser insignificante cuando se supone que todos mienten, lo que hace que efectivamente pueda obtener éxito el más audaz de los cínicos,  aunque sea un auténtico embustero, un incompetente de tronío  y un verdadero necio.  La democracia española está gravemente amenazada por un anquilosamiento político fruto de la partitocracia y por vicios que, de no corregirse de inmediato,  pueden suponer su conversión, a un plazo no demasiado largo, en una auténtica caricatura. En nuestra democracia son demasiadas las cosas que empiezan a ser mentira, empezando por la inexistencia de un auténtico parlamento representativo de los ciudadanos, de sus opiniones, de sus intereses y de sus deseos. Aquí las elecciones se hacen de arriba abajo, nunca al revés: los electores se ven limitados a refrendar una lista que confecciona el líder del partido que, a su vez, elige normalmente, y por procedimientos aún más discutibles, a quienes le reelegirán internamente hasta que fallezca, se canse o sufra una derrota electoral cuando el personal piense que la cosa pasa ya de castaño oscuro (lo que en el caso de la izquierda suele requerir unos quince años).

El artículo 66 de la CE atribuye a las Cortes el control del gobierno: ¿alguien piensa que lo hacen? ¿Es imaginable en España que una comisión parlamentaria presidida por un miembro del partido en el gobierno elabore un dictamen que ponga en un grave aprieto al presidente? Eso es lo que acaba de hacer el senador Mc Cain, reciente candidato republicano, al elaborar un informe que coloca al presidente Bush ante una situación muy comprometida. Aquí, por el contrario, hemos acabado por no hacer comisiones de investigación porque siempre  se sabe de antemano lo que van a acabar concluyendo.

Buena parte de la responsabilidad de estas lacras vergonzosas pueden atribuirse al maniqueísmo de la política española, a la falta de confianza en un régimen de limpia y auténtica competencia.  Produce verdadera vergüenza que siga siendo verdad aquello que critica un personaje galdosiano: “No había en España voluntades más que para discutir, para levantar barreras de palabras entre los entendimientos, y recelos y celeras entre los corazones”. Necesitamos con urgencia que entre aire fresco en el sistema, que la democracia sirva apara algo más que para alabar al que triunfa y elogiar la belleza de su traje, aunque el rey esté desnudo.

[publicado en El Confidencial]

5 comentarios:

pasmao dijo...

Muy señor mío
Como usted he estado pensando como, con las pocas opciones que le quedan al ciudadano de a pie, cambiar algo la casta de políticos que nos dicen representar. La única manera es votando, el problema es a quien o como. Me explico.
Hay mucha, muchísima gente (yo entre ellos) harta de cómo van las cosas en el PP actual. Yo desde luego no pienso votarles. Existen alternativas como UpyD o Ciudadanos, pero yo soy de derechas (que se le va a hacer) y no me atraen demasiado. Asimismo otros partidos estilo Solidaridad Española, etc pues como que no.
También se de gente que habitualmente vota PSOE que está hasta el gorro de Zapatero y de sus alianzas con los nacionalistas, banqueros... Pero a esta gente les imposible votar a su vez a UpyD o Ciudadanos (no he logrado entender el motivo, dicen que si son traidores y otras chorradas que no he logrado desentrañar). Parecido es el caso con algunos de IU.
En teoría como alternativa existe el voto en blanco. Pero yo lo considero como una alternativa poco práctica por:
1-Es difícil estimar de verdad a quien se está castigando cuando salen los resultados en % del voto en blanco. No se sabe si el votante es un huérfano del PP, del PSOE... y como ojos que no ven corazón que no siente, votar en blanco no hace daño. De todos modos hay que tener en cuenta que es de un votante que ha hecho el esfuerzo de ir hasta un colegio electoral, esperar la cola ... la cual es muy importante aunque con resultados vanos.
2-El voto en blanco no cuenta como alternativa de PODER. Me explico con un ejemplo, si en un parlamento, alcaldía... un partido con el 10% tiene por ejemplo 7 representantes sobre 100 puede jugar un papel como bisagra, sobre todo si no hay mayorías absolutas. Sin embargo si el voto en blanco fuera del 10% no se dejarían 7 sillas vacías, continuando la mayoría absoluta en 51 (reconozco que esta posibilidad es un tanto ácrata pero muy democrática), simplemente se ignora este 10% repartiéndose las sillas entre los partidos con representación y punto pelota (como se dice ahora).
Por ello hay que buscar la manera de expresar el descontento con esta casta política haciéndoles el mayor daño posible. Y si no es votando a UpyD o Ciudadanos hay que votar a nuestro partido “de siempre” manifestando nuestro cabreo invalidando nuestro voto. Escribiendo en la papeleta algo así como ”los siento Mayor Oreja pero no trago a toda esta panda de Marianos, Gallardones...” o lo que a cada uno nos apetezca; el voto será contabilizado como no valido.
Mi opinión como exvotante del PP es que nuestro cabreo proviene de la falta de legitimidad de la casta. Si hubiera habido un congreso de verdad en Valencia aunque hubiera salido el mismo resultado, este habría sido aceptado (aunque con pena y pesar por mi parte), pero el tener la certeza de que el cambio de rumbo actual es solo porque una casta quiere estar arriba para que no esté otra (los políticos siempre serán una casta, soy realista al estilo Losantos, que se le va a hacer) y esperar según las teorías de Arriola a que el PSOE caiga solo por sus propios errores (o sea en mucho tiempo) me parece inaceptable.
Por cierto, me parece que si a Zapatero le aguantan (en general) sus propios votantes es porque el congresos donde fue elegido si fue bastante mas representativo que el del PP en Valencia. Eso los sienten sus votantes y por ello no acaban de identificarse con UpyD o Ciudadanos. Ustedes que tienen mas experiencia en estos asuntos me podrán ilustrar al respecto.
Muchos cargos medios del PP aunque sean liberales conservadores son básicamente pragmáticos, si creen que Gallardón les llevará al poder, aún tapándose la nariz, aceptarán a Gallardón, pero si ven que un % significativo de sus votantes pasan de voto útil y anulan su voto conscientemente, se lo pensarán dos veces a la hora de apoyarle. Son así. Aquí en USA y en todos los sitios.
El pan de los políticos, de todos, son los votos, si les dañas el voto (sobre todo del que se acerca a votar) tiemblan.
Hay que luchar por el voto no válido como protesta cívica contra esta pandilla de golfos. (lo mismo se podría aplicar al PSOE, que también tienen votantes honrados que están hasta el gorro de ZPuerco)
Esto se lo podrá corroborar cualquier presidente de mesa, o vocal sea del PP PSOE, o quien sea menester, que son mayoritariamente militantes honrados: Si se corre la voz de que votantes de los partidos están hasta el gorro que están invalidando su voto, (aunque solo sea un 5% o 6% al final por la ley D’Hont y los restos es mucho) y que por ello no llegarán al poder, y no podrán disfrutar de sus prebendas se exigirán cabezas.
En teoría no dirán nada pero los representantes del PP en las mesas irán sacando conclusiones y tomarán nota. Recordar que en Baleares se perdió porque al PP se le ocurrió poner una nacionalista catalana en los primeros puestos. Hubo mucho voto “anulado” del PP. Os aseguro que la próxima vez que hagan listas allí se lo pensarán.
Un afectuoso saludo y feliz (en lo posible) 2009.

José Luis González Quirós dijo...

Querido amigo: Estoy sustancialmente de acuerdo con usted y comparto sus análisis. Lo único que se me ocurre es decirle que cada cual tiene que seguir luchando por lo que cree, en la política y en la vida en general, y tomando las decisiones que la prudencia le aconseje: se que no es mucha la claridad que esto aporta, pero es lo que hay.

José Luis González Quirós dijo...

Querido amigo "pasmao": Estoy sustancialmente de acuerdo con usted y comparto sus análisis. Lo único que se me ocurre es decirle que cada cual tiene que seguir luchando por lo que cree, en la política y en la vida en general, y tomando las decisiones que la prudencia le aconseje: se que no es mucha la claridad que esto aporta, pero es lo que hay. Hoy es siempre todavía. Un abrazo,

pasmao dijo...

Apreciado Jose Luis
muchas gracias por su respuesta, solo una pregunta, ¿sería delito electoral publicitar el voto no válido, o voto invalidado?
Soy lego en el asunto, soy de ciencias y no se muy bien como se puede interpretar, desde luego si lo dice un pseudoetarra no le pasará nada pero este no es mi caso.
un afectuoso saludo, el pasmao

José Luis González Quirós dijo...

Querido amigo;
Yo no lo sé porque tampoco soy jurista sino filósofo, si es que se puede ser algo así. Preguntaré a amigos que sepan y trataré de contestarle. Gracias y ánimo