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jueves, 22 de enero de 2009

¿Un nuevo Aznar?

En plena cumbre de la Obamanía, ha podido pasar inadvertido el discurso de Aznar como doctor honoris causa en la Universidad Cardenal Herrera. Es un texto lleno de interés por la circunstancia y por el personaje.  Aznar nos invita a asumir el pasado y a afrontar la gravedad del presente huyendo de la resignación y apostando por la esperanza. Aznar recuerda que vivimos en una triple crisis, económica, política y moral, y nos exhorta a volver al camino del éxito seguido durante cerca de treinta años, incluyendo el largo período de González a quien Aznar cita en un contexto muy positivo. 

Bien, todo esto podría pasar, sin más, por retórica de ocasión, pero parece algo más. Aznar constata que la situación actual va más allá de una simple crisis de alternancia y que es necesario reemprender una ambiciosa agenda reformista que abandone la dinámica en la que España acabaría siendo únicamente una rara especie de Estado residual. 

¿Quiere esto presagiar una cierta vuelta a la política? Yo no lo veo así, pero creo que Aznar está advirtiendo a todos, pero en especial a los suyos, que deben abandonar la miopía y tomar medidas extraordinarias para  hacer que España pueda reemprender el camino del éxito. Como dice Aznar, la historia de las naciones libres la hacen los ciudadanos, con sus decisiones y asumiendo sus responsabilidades: es el único camino para hacer de  España una de las mejores democracias del mundo. 

Creo que Aznar es muy consciente de que los años transcurridos desde que dejó el poder no han sido lo que él pensó  que podrían haber sido. Las responsabilidades de cada cual son ya objeto de la historia, pero la política nunca se detiene y Aznar hace muy bien en recordar en clave mayor cuáles son los fundamentos morales de la tarea política. El éxito de Obama se ha basado, precisamente, en esa clase de recursos, en la convicción de que hay ocasiones en que es necesaria una ruptura con la inercia del pasado, en las que es gravemente necia la pretensión de seguir, sin más,  en el día a día, cuando el escenario ha cambiado de manera tan dramática.

 ¿Qué significa todo esto? En mi opinión, una clara advertencia al PP, no solo a sus dirigentes, a todos los militantes, de que se precisa una catarsis, de que es necesario tomarse la democracia en serio y que no se puede seguir tratando de administrar una supuesta herencia que ha sido desbaratada por muy diversos desastres.

No creo que el mensaje de Aznar sea únicamente para el PP porque su fondo es, inequívocamente, el patriotismo, una invocación que de ninguna manera debería dejar indiferente a la izquierda española, pero los primariamente concernidos son los militantes del PP a los que se recuerda que su deber es estar a la altura de unas circunstancias, que ahora no son cualquier cosa. 


[publicado en Gaceta de los negocios]

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