Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

martes, 14 de abril de 2009

Catalanes en Madrid


           [Logo de La Cena]

Gaceta de los negocios informaba ayer de las actividades de promoción cultural que están organizando en Madrid, en torno a la fiesta de Sant Jordi, tanto entidades oficiales, como la asociación de empresarios catalanes. Es importante que las dos mayores ciudades de España atemperen su rivalidad con buen conocimiento mutuo.

Quiero aportar mi granito de arena a este propósito dando cuenta del éxito de otra actividad catalano-madrileña. Albert Boadella y Els Joglars representan en una de sus salas una obra titulada La cena que es una pieza tremendamente valiente y satírica, pero, además, muy divertida. La obra nos cuenta las absurdas peripecias que llevan al montaje de una cena fastuosamente ecológica  con motivo de la visita de un conjunto de personalidades mundiales a la cabeza de la lucha contra el mal, contra el calentamiento global. El montaje, de una simplicidad espartana, muestra algunos hallazgos delirantes, como un grifo que insulta al que lo abre si no lo cierra en escasos segundos. Lo malo es que la actuación solo ha durado dos meses y se cerró el 12 de abril. No se trata, contra lo que debiera ser razonable, de una promoción oficial de la Generalidad de Cataluña, pero creo que nadie en su sano juicio negaría la catalanidad de unos extraordinarios dramaturgos que se llaman  Ramón Fontseré (un genial Maestro Rada), Jordi Costa (un cocinero catalán, de los de verdad, atribulado y mártir), Dolors Tuneu, Xavier Dais o Jesús Angelet, y no sigo.

Como ha sido habitual en el trabajo de Joglars la representación no deja títere con cabeza. Estos Tartufos de ahora mismo son diseccionados sin ninguna piedad con el agudísimo bisturí de Boadella y se nos muestran con todas sus aparatosas contradicciones mientras atemorizan al respetable con el miedoambiente, como dice uno de los personajes de La cena.

Que espectáculos como este no se consideren cultura catalana es realmente penoso. Estoy seguro de que se trata de una idiocia pasajera porque, como es bien sabido, no es posible engañar a todos y para siempre. 

No hay comentarios: