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martes, 30 de junio de 2009

Poner nota a las universidades


Las universidades españolas están muy cerca de ser una excepción en el panorama general porque, hasta ahora, ni han competido entre sí, ni se distinguen por la búsqueda de calidad. Para los españoles lo más relevante sobre una universidad era su ubicación: cuanto más cercana, mejor. Esto debería cambiar porque nadie funciona ya con esa clase de criterios. En España, muchos han aprendido a palos que el título conseguido no les sirve para gran cosa, y se han decidido a estudiar en el extranjero, o a hacer un master prestigioso y, lógicamente, caro, para poder competir en el mercado del empleo.
Las universidades debieran ser abiertas, competitivas y especializadas, o no ser. El primer obstáculo para que todo pueda cambiar está los criterios para su financiación: las universidades no pueden poner un precio adecuado a las matrículas, fijadas por ley de acuerdo con uno de los numerosos y memos dogmas de lo políticamente correcto, ni competir seriamente por mejorar la calidad de sus profesores; así, si el estudiante obtiene poco, tampoco piensa haber perdido mucho.
La Comunidad de Madrid ha promovido, a través de su Consejo Económico y Social, la realización de un excelente estudio sobre las universidades españolas dirigido por Mikel Buesa. Se trata de un intento serio para establecer con claridad un ranking universitario conforme a una gran variedad de factores. El retrato está lleno de interés, y no va a resultar muy agradable para muchos rectores de universidades que gozan de un prestigio enteramente inmerecido. Es un primer paso para saber de lo que estamos hablando, pero falta mucho por hacer en el orden legal para que las universidades pudiesen empezar a competir, a hacer lo que hacen habitualmente y de manera natural la totalidad de las mejores y más reconocidas universidades del mundo. Para nuestra desgracia, son muchos los que preferirán seguir viviendo en una isla burocrática, sin integrarse en la muy competitiva sociedad del conocimiento, pero así no se debiera seguir.

[Publicado en Gaceta de los negocios]

5 comentarios:

Anónimo dijo...

es curioso que teniendo instituciones de Masters como el Instituto Empresa, Esade, Iese ninguna universidad española tenga ni de lejos un prestigio similar. Curiosamente estas 3 instituciones son privadas y completamente libres para estrellarse o acertar. Las univesidades públicas estan en esclerotizadas por reglamentos y una pésima calidad tanto de los profesores como de los alumnos. entre las privadas se salvan la de Navarra, y un poco ICADE y algo el CEU, el resto en general son aún peores que muchas públicas y solo sirven para que a los ricos vagos que no sacaron una nota suficiente en selectividad os estabulen sus padres unos años.
Sobre todas ellas pesa el ridiculo proceso de seleccion de alumnos, profesores, temario, y relacción con el mundo real (empresa-administración). Ello no ocurre en los Master antes citados donde lo principal es el prestigio y no la oficialidad del papelito o diploma.

Anónimo dijo...

Pues preparémonos para lo que nos espera. Con la entrada de grados se acabó la Universidad tal y como la entendíamos.
Esto será la ampliacíón de un mal bachillerato, en donde el profesor se tiene que ceñir única y exclusivamente al libro de texto estipulado. Donde,en una carrera de ciencias, no puede salirse de los problemas del susodicho libro. Donde la libertad de cátedra para explicar la regla de tres, por poner un ejemplo, se anula porque viene predefinida y enlatada, y no es pedagógico variar un ápice el manual. Donde el alumno simplemente con asistir a clase, salir al encerado y hacer el problema de turno ya tiene algún puntillo, aunque después se pase la hora comiendo pipas sin cáscara y bebiendo agua del botellín. Donde el número de horas por asignatura se reducen de forma alarmante.
No estoy diciendo nada que no pueda demostrar, es todo absolutamente cierto y real, y lo peor de todo es que mi hija se va a ver inmersa en esta barbarie, y como siempre tendré que ser yo la que le enseñe a darse cuenta de que aunque la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, no es la única. 2+2=4, no es dogma de fe. 1+1+1+1 también es igual a 4.
Verguenza de pais con estos políticos que tenemos de uno u otro sexo.

José Luis González Quirós dijo...

La pregunta es qué deberíamos hacer los que preferiríamos no consentir tanto desastre

Teresa dijo...

Pues creo que es hora de armarse Don José Luis. Armarse con la fuerza de la razón a través de la palabra. Necesitamos clamar alto y claro que hay gente que no queremos volver a trepar a los árboles. Me gusta pensar,y decidir, aunque me equivoque. Me gusta pertenecer a esa casta de gente, aunque solo sea para aprender, que realmente posee lo que muchos persiguen sin conseguir, auténtica clase.
Creo que es hora de unirse, sino politicamente, si socialmente para recuperar la categoría de científicos, humanistas, filósofos....que son la única riqueza que un estado posee

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa: efectivamente, para ser libres hay que ser valientes, y para ser inteligentes también. Para lo único que no hay que esforzarse es para decir Amén a los que mandan. Pero abunda muy poco el ejemplo.