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jueves, 16 de julio de 2009

Si a ERC le va bien, a los españoles nos irá muy mal

Deben ser muy pocos, si es que hubiera alguno, los países que puedan presumir de tener un enemigo interior de la categoría de ERC instalado en el quicio del sistema político. Nosotros somos tan peculiares que no solo tenemos uno, sino varios, es decir, que en caso de desmayo de ERC, tendríamos dónde escoger.

Resulta que el mayor enemigo del reino, el que abomina de nuestra Constitución, el que se mofa de sus símbolos e instituciones, el que niega las evidencias de una historia común, el que más se empeña, creo que vanamente, en combatir nuestra poderosa lengua, el que más obscenamente nos desprecia, el que no pierde ocasión de zaherirnos y manifiesta de manera continuada su deseo y su determinación de apartarse definitivamente de nosotros en cuanto se vea con fuerza para hacerlo, es quien determina en última instancia las decisiones del Gobierno y, para mayor recochineo, se lleva la parte del león cuando se trata de repartir fondos comunes. Los 300.000 votos de ERC han valido más que todos los demás juntos, y ERC no solo no se ha avergonzado de sus chapucerías, sino que ha presumido a voz en cuello de su mando en plaza.

¿Tiene esto remedio? Difícil mientras ZP siga siendo líder del PSOE, consiguiendo algo que pareciera imposible: gobernar contra los más con el auxilio de sus enemigos.

¿Hasta cuándo consentirán los españoles semejante burla? Como nunca he sido “progre”, me puedo permitir un comentario que pudiera parecerlo: no hay que olvidar que, con ligeros cambios demográficos, estos españoles que consienten tal cosa aguantaron impertérritos cuarenta años de Franco y, en su inmensa mayoría, no movieron un dedo contra las instituciones que le heredaron. Entre nosotros, se teme al que manda, aunque se cisque en nuestros intereses.

La izquierda ha sabido utilizar mejor que la derecha este carácter mansueto de los españoles, y se está permitiendo el lujo de someter a contraste la parábola del rey desnudo, sin que uno solo de los suyos alce la voz para reconocer que el personaje está en pelota picada. Disciplina, ignorancia o interés, o una hábil mezcla de las tres cosas. La situación es digna de Valle Inclán porque todo un pueblo puede ir a la ruina, estamos yendo a marchas forzadas, para que los señoritos de ERC puedan catalanear por el mundo y gastar suntuosidades sin cuento, a costa, sobre todo, del esfuerzo agónico de su burguesía, que está haciendo en esta historia un papel especialmente indigno del que no tardarán en arrepentirse. Pero a costa, también, de quienes se sientan plenamente españoles, catalanes o no, pero no se atreven a despedir por incompetente y desleal a ZP. Los síntomas evidentes de que vamos a un desastre de difícil arreglo empiezan a estar ya absolutamente claros. Los sindicalistas temen perder sus gabelas, pero, a este paso, perderán mucho más.

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