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jueves, 2 de julio de 2009

Verano y humo

Para relajo de gobernantes llegó el verano, y los españoles reducen todavía más su tensión intelectual, en especial a la hora de la siesta. Tiempo de esperanza para los gobiernos que se exponen, a lo sumo, a alguna crítica de circunstancias. El fútbol, gracias a Florentino, ha recuperado las pantallas, y entre los galácticos y el sol, aquí no va a haber nada que hacer hasta octubre. El PP se ha retirado a meditar y no parece que vaya a volver de La Granja dando una nota inadecuada a la estación feliz y soporífera.

Así va nuestro país, a ritmo lento, porque nunca pasa nada. Es tan corriente el espectáculo del dolce far niente y de la eterna repetición de lo mismo, que hemos perdido la capacidad para asombrarnos de que otros hagan las cosas con cierta celeridad. No es por molestar, pero resulta que la Justicia americana ha resuelto el caso Madoff en menos de 200 días, bastante más rápido de lo que seríamos capaces de imaginar.

Me asombra que, en muchas ocasiones, se elogie la manera de hacer política de ZP, cuando es evidente que su fuerte es no hacer nada, mientras repite, a hora y a deshora, sus supuestos éxitos: la retirada de Irak, la retirada de Irak y la retirada de Irak, que sí se hizo deprisa. Lo demás es propaganda, arquitectura efímera, poner a la Iglesia en su sitio, hacer ministra de Defensa a una embarazada, y repartir en el Congreso pullitas de monja progresista ante la mirada arrebolada de la cuota.

Comparar la labor de los gobiernos de UCD, o de Aznar, con los años de Zapatero, produce sonrojo. Mucho gasto, pero poca inversión, mucha palabrería, pero ninguna medida concreta. Es apoteósica la facilidad que tantos españoles le conceden a ZP para contar trolas y para vivir del cuento: la devolución de los 400 euros, la creación de millones de empleos, los brotes verdes, el proceso de paz, la alianza de civilizaciones, el ingreso en el G 20, la financiación para todas y todos pero dando más a todos que a los demás, el plan E, y así sucesivamente.

El verano puede ser muy grato al Presidente. Pero luego tendrá que empezar de nuevo a vender fantasías, y buena parte del personal acaso se le encalabrie. No será eso lo más grave, aunque sea lo que seguramente más tema. Lo terrible será comprobar que nos hemos quedado sin margen, que no hay dinero en la caja, que se han superado todos los techos y todos los límites, y que no se puede continuar así. La prensa amiga tratará de disimular, pero llegará un momento en que todas las estrategias de relaciones públicas se toparan con que aquí se ha acabado la fiesta y que lo mejor que se podrá hacer es poner a este buen señor camino de su casa. La pregunta es: ¿estará la clase política preparada para tomar una decisión grave y necesaria como la moción de censura?


[Publicado en Gaceta de los negocios]

5 comentarios:

Pep dijo...

Seguramente no, triste y seguramente no. La política española anda demasiado acomodada en sus butacas como para tomar decisiones dificiles que la hagan levantarse; o esa es la sensación que me da.

Saludos!

Karim Gherab Martín dijo...

En mi opninión, el verddero desastre de gestión zapateril es que está convirtiendo un país que empezba a ser optimista pero realista en un país optimista crónico, aquel que ve un precicipio y, en lugar de dar marcha atrás, se cree capaz de saltarlo.

Hay quien cree que a base de devoluciones de 400 euros, multiplicación de ministerios, alianza de civilizaciones y cierres de Garoñas, se acabarán todos nuestros problemas.

- "Gastemos más, verán como todo saldrá bien", parece rezar el zapaterismo.
- "¿Y si sale más?", pregunta Prudencio.
- "No saldrá mal".

Palabra de presi.

Karim Gherab Martín dijo...

(Corrección de errata)

- "Gastemos más, verán como todo saldrá bien", parece rezar el zapaterismo.
- "¿Y si sale mal?", pregunta Prudencio.
- "No saldrá mal".

Palabra de presi.

José Luis González Quirós dijo...

Yo creo que lo que ocurre es que la gente se ha convencido de que losprecipicios son un invento de la derecha, al menos eso es lo que vende Zapatero. De cualquier manera somos un país cobarde y comodón en el que no existe la costumbre de llevarle la contraria al gobierno porque, de uno u otro modo, el gobierno controla el 85% de lo que aquí se mueve.

Teresa dijo...

Pues dada la situación actual que vive el pais, no se si la clase política está preparada o no para una moción de censura, pero la considero fundamental. Explicaré el porqué.
Nos quedan casi tres años de gobierno de este discapacitado intelectual, que lo es. En situaciones de emergencia, las formas y los modos cambian. No es lo mismo actuar y pensar bajo los efectos de un estado placentero que bajo los efectos de un cáncer terminal. El año pasado el doctor muerte y todo su equipo nos engañaron diciendo que de enfermedad nada de nada. Que estábamos tan sanos que la manzana de Blancanieves, claro que como la bruja se calló lo del veneno. Bueno, pues ahora estamos con la gangrena hasta las cejas, sabemos que nos han engañado, que nos siguen engañando y que a duras penas saldremos del tranze si no nos ponen un tratamiento eficaz urgentemente. El caso es saber si el paciente tienen los arrestos suficientes para afrontar esta situación e intentar superarla, con lo cual otro equipo médico se haría cargo del mismo, o si por el contrario cree que con el efecto placebo de las píldoras verbales del iluminado de turno va a hacer desaparecer el mal in extremis.
Creo por ello que lo fundamental es preguntarle al pais que es lo que quiere, salga el sol por donde salga. Entre otras cosas porque si democráticamente el pueblo persiste en lo mismo, estaría bien ir pensando en exiliarse