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lunes, 14 de septiembre de 2009

Alberto Ruiz Gallardón, el derroche del pavo real

En su artículo del domingo en El Confidencial, Jesús Cacho, ha hecho un retrato demoledor de Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid, de momento; tras el retrato de Cacho, se adivinan algunos rasgos, digamos, berlusconianos, en la conducta del atildado personaje, pero puede que haya quien considere que se trata de un mérito. De cualquier modo, que con un balance como este, su partido le pueda seguir considerando un gran líder, es realmente llamativo, un testimonio más de la astucia y acuidad visual de la cúpula genovesa.

Nadie puede negar que ARG ha elevado el nivel político de la alcaldía de Madrid, pero cabe dudar que haya sido para bien, porque el precio ha sido realmente insoportable, desde muchos puntos de vista. ARG se comporta como un señor absoluto en lo que a Madrid se refiere, y se muestra visiblemente molesto cuando se le hace ver que la política que practica no es muy distinta a la que pudiera preconizar cualquier socialista: gasto innecesario, burocracia creciente, esquilme del contribuyente, boato, despotismo, impuestos desbocados y amiguismo, tanto hacia dentro, gobierna rodeado de una espesa e impenetrable capa de adictos, como hacia afuera.

Dígase lo que se diga de la democracia, el hecho es que los españoles estamos, como quien dice, descubriéndola y, por tanto, expuestos con gran frecuencia a que nos vendan como democracia algo que no pasa de su caricatura. Este es, el caso, por ejemplo, del sistema que padecemos a la hora de elegir líderes políticos. Los que el pueblo elige con su voto a unas siglas, llegan a lo que llegan a través de una serie de procesos perfectamente opacos; los electores pueden elegir entre partidos, pero no pueden decir nada respecto a las personas. Se trata de una trampa, porque, como en este caso, sucede muchas veces que por no querer tomar el caldo ideológico, te acaban endilgando las dos tazas del electo sin principios y con pocos escrúpulos.

En una democracia de verdad, ARG no duraría ni un minuto, es más, no sería posible un caso similar. Un tipo tan distante respecto a los que no son sus aduladores, difícilmente ganaría una elección auténtica, como se vio con entera claridad en el intento de colocar a un empleado suyo al frente del PP madrileño, lo que da una idea bastante aproximada de lo que le importa a este socialista reprimido la democracia liberal.

El nivel de endeudamiento al que ha llevado a Madrid, alrededor de 8.000 millones de euros, es una barbaridad insostenible. Ha gastado como los dictadores, ha dilapidado un dinero que no le hubiésemos dado por las buenas en muchísimas obras inútiles y perjudiciales para los madrileños. Ha remodelado miles de calles y de aceras que podrían haber seguido como estaban sin problema alguno; ha llenado las calles de Madrid de unos horribles y carísimos aparatos azules destinados a un propósito absurdo; se ha gastado la intemerata (más de 400 millones de euros) en colocar sus oficinas en la Cibeles, y casi 600 millones en la aventura de la Olimpiada, un proyecto personal y claramente quimérico, en el que, además, se han hecho mal las tareas, y que dejará gravemente mermadas las posibilidades olímpicas de la ciudad.

ARG es de los que parecen creer que la democracia se haya inventado para que él pueda hacer lo que se le antoje, y tiene la suerte de contar con unos electores que votan a ciegas a su partido, porque la alternativa es, en teoría, mucho peor. Me parece, sin embargo, que esta vez el alcalde se ha quedado con las vergüenzas un poco más al aire de lo que es corriente, y pudiera ser que estemos asistiendo a los inicios de un declive definitivo.

Si la política consistiese en gastar sin tino, en invertir en la propia imagen, o en hacerse pasar por un tipo original y progre, perseguido por políticos conservadores y malvados, ARG sería un buen político. Como me parece que se trata de otra cosa, creo que es un político ridículo, y no veo motivo alguno para darle mi voto, ni siquiera aunque se volviese a presentar Sebastián, o alguien aún peor, que será lo más probable. Así que le pediré a los Reyes Magos de los dos próximos años un nuevo candidato del PP para Madrid, y si alguien me dijese que eso pudiera hacer que el PP perdiese las elecciones, le contestaría lo siguiente: no lo creo, pero, en todo caso, ¿de qué sirve ganarlas para hacer una política despótica, antiliberal y populista? Para esta clase de disparates, prefiero al adversario.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Nada que reprochar al artículo. Coincido plenamente con la descripción del personaje. Es un personaje peligroso.

Pero, José Luis, habría que ser justo y dedicarle un artículo similar a Esperanza Aguirre. No debemos olvidarnos de cómo ganó unas elecciones (asunto Tamayo y Sáez), los personajillos que le rodean en alguna de sus consejerías, cómo utiliza los fondos públicos para espiar a sus "enemigos" (que no haría con el CNI a su servicio), la manipulación de Telemadrid y un largo etcétera.

Tanto Gallardón como Esperanza Aguirre son un lastre para el futuro del centro-derecha en España.

Anónimo dijo...

Quería decir: ¿qué no haría con el CNI a su servicio?.

José Luis González Quirós dijo...

No comparto su juicio sobre EA. Por razones de edad y de amistad conocí el desarrollo de ciertos aspectos del tamayazo antes de que aflorase y creo, sinceramente, que EA no tuvo nada que ver en el caso, aunque, evidentemente, le beneficiase. Si le interesa el caso se o cuento. Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

realmente el problema del PP es que no deja que sean sus bases quienes en diferentes primarias hagan las listas para las diferentes elecciones, al estilo gringo, que aunque nos parezca grotesco es mucho mas democrático que lo que tenemos aquí.
realmente a un PP empujado porsu militancia no le duraba ZP ni 10 minutos, y si perdian se hacía con la cabeza bien alta.

Anónimo dijo...

Ya sé que tras el tamayazo está Balbás y aquella corriente que apoyó a Zapatero y que luego se arrepintió.

Pero, ¿cuál es su opinión de Esperanza Aguirre?. Eso sí que me interesa.

La verdad es que a mi el personaje me cae antipático aunque dice defender aquellos ideales con los que seguramente esté más de acuerdo. Pero no me gustan sus formas, no me gustan sus discursos. No quiero caer en lo anecdótico pero el reproche que le hace a German Yanke (antes de echarlo) cuando éste dirigía el Telediario de Telemadrid, es indicativo de su talante poco democrático.

José Luis González Quirós dijo...

Para anónimo: coincido con usted en que el PP no es muy brillante a la hora de seleccionar sus líderes, y que ese error tiende a ir a más en la medida en que no se respeten, como no se respetan, los derechos de los militantes y se aborden los congresos, como de hecho se hace, con la técnica franquista del "atado y bien atado".

José Luis González Quirós dijo...

Para anónimo en relación con EA: mi opinión es inmejorable, visto lo visto. Comparto plenamente la, digamos, ideología en que se inspira, aunque no siempre las razones que aduce. Por lo demás, no creo que los políticos tengan que ser grandes doctrinarios: eso me parece un error. Basta que crean en cosas que no sean inconfesables y que procuren ser mínimamente coherentes con eso que creen. EA es muy trabajadora, valiente, directa, sabe escuchar y un sinfín de buenas cosas más. Naturalmente que tiene sus defectos, pero ni son tantos ni son tan graves como los que le pintan sus enemigos, que son abundantes y poco generosos con EA. No estoy seguro de que tenga bien organizada su oficina de "inteligencia", en un amplio sentido del término, y creo que tiene el defecto, muy común por aquí, de estar excesivamente a la que salta. Si finalmente quisiere ser líder nacional del PP, cosa para la que tendría muchos apoyos y, por supuesto, el mío, debiera "desmadrileñizarse" un poco, pero eso no es demasiado difícil. Lo de que Yanke se haya ido no ha sido un gran acierto, pero me parece que la interpretación que se ha solido dar del caso no es completamente correcta, sobre todo porque hay un personaje que ha tratado y sigue tratando de sacar el máximo de renta al episodio y lo ha adornado hasta el punto de convertirlo en una especie de fábula. Un saludo,

Anónimo dijo...

Le agradezco su sincera opinión sobre Esperanza Aguirre y me sorprenden los comentarios tan positivos.

Parece que voy a estar equivocado, ya que mi percepción sobre EA, como dije en otro comentario, no es buena. Quizás me he dejado engañar por las apariencias o por los comentarios de sus enemigos.

Me gustaría cambiar mi opinión sobre ella. Por eso le agradecería que me explicase, si así lo piensa, ¿por qué puede ser una buena candidata para la Presidencia del Gobierno?.

José Luis González Quirós dijo...

Creo que tiene el nivel adecuado de fortaleza, es muy trabajadora y sabe escuchar. Tiene sus convicciones (liberales, para entendernos), pero no se deja llevar ciegamente por ellas porque es pragmática (no creo que ningún liberal haya construido nunca tantos hospitales públicos). Mejora mucho en el trato directo, y es muy entrañable y atenta con cualquiera que la saluda por la calle, y eso es importante en esta democracia. Quizá le falte cierto sentido del riesgo y mejorar sus compañías, pero, de lo que hay, es sin duda de lo mejor, aunque debiera cuidarse de sus amistades con comunicadores enloquecidos y esperpénticos. Y, sobre todo, no creo que haya hecho jamás nada que no pueda saberse, lo que puede decirse de muy pocas personas que hayan tenido las posibilidades que ella ha tenido. Su valiente contraposición con ARG, que le honra, aunque sea percibida de modo torcido por ciertos sectores de la opinión pública, es un modelo de coraje y constancia, entre otras cosas porque ARG es el niño bonito de muchos de los bonzos del PP, empezando por el llamado fundador, un personaje que sigue espantando electores desde la mesa del órgano de gobierno y que fue capaz, por sí solo, de perder las elecciones gallegas.
Veremos qué sucede, pero seguro que EA no es lo peor que pudiera pasarnos.