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martes, 15 de septiembre de 2009

Una mala noticia, para UPyD y para todos

Una de las pocas cosas claramente interesantes de la política española desde el triunfo de Zapatero ha sido la aparición de UPyD con una imagen de frescura y ganas de romper el cerco político dignas de todo encomio. Sin embargo, todo lo que ha ocurrido en torno al abandono o la expulsión de Mikel Buesa, nunca se sabe del todo la verdad de estos casos cuando se es mero espectador, me pareció realmente penoso y me recordó las peores imágenes del estúpido partidismo que se ha instalado en España, una partitocracia desvergonzada que nos coloca en una especie de caudillismo compartido, cuyas ventajas son muy discutibles, y que guarda una relación muy escasa con lo que debiera ser una democracia abierta y madura.

Ahora mismo, una pre-noticia, uno de esos rumores que saltan a la prensa, imagino que para ver qué pasa, me ha dejado todavía más preocupado. Parece ser que UPyD (¿quién será el remitente?) piensa proponer como candidato a la alcaldía de Huelva a un famoso padre de niña víctima. No tengo nada contra ese señor cuya labia admiro como el que más, y cuyo inmenso dolor respeto y trato de compartir, pero me parece un signo de oportunismo y demagogia que cualquier partido trate de apuntarse sus innegables éxitos mediáticos. Creo que es un desastre que los partidos no estén siendo lo que la teoría dice que debieran ser: cauces de participación que permitan que afloren líderes valiosos, políticos de verdad y no esa especie de cromos repetidos de la geta del jefe que se acostumbra a promocionar en hábil connivencia con famosos de paso; me parece penoso que los partidos se puedan convertir en filiales de los canales de audiencia abundante entre gentes que solo se interesan por el morbo y el cotilleo. El PP ha recurrido varias veces a este estúpido expediente de la notoriedad, por ejemplo, cuando tuvo la genial idea de presentar al hijo de Adolfo Suárez, un personaje cuyos méritos se reducían estentóreamente a ser hijo-de, como candidato a la presidencia de Castilla la Mancha; naturalmente, Bono se lo merendó sin pestañear.

La política española debe mucho a esos militantes modestos y anónimos que de verdad creen en lo que creen y cuyo único error es aguantar con excesiva paciencia las estúpidas genialidades y caprichos de sus jefes. Si alguna vez pudiese mejorar esta atmósfera corrupta y neciamente partisana que preside la política española, será gracias a esos soldados cansados que soportan estoicamente el peso muerto que llevan encima. En fin, que eso pueda pasar ya en UPyD es realmente descorazonador.

7 comentarios:

Teresa dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con usted. Cuando esta mañana ley la noticia de la candidatura del padre de Mari Luz para la alcaldía de Huelva, me pareció manipulación, oportunismo y farándula, aunque en este caso no sea rosa.
Estuve en un tris de afiliarme a UPyD, y durante un tiempo de reflexión, no lo hice por tres motivos.
El primero, y aunque parezca ridículo la cuota de afiliación, es poco dinero lo se, pero equivale a unas cañitas con mis amigos, y eso no se cambia por nada. La crisis es la crisis.
El segundo es que me huele en la nariz las acciones de un resentido expulsado o dimitido político. Suelo fiarme bastante de mi nariz, y rara vez se equivoca.
Y el tercer y definitivo motivo fue el comentario de Rosa Díaz, diciéndo en un avión o aeropuerto, no recuerdo muy bien, "Usted sabe quién soy yo". Este comentario en particular colmó mi desánimo y decidí que no era un partido para mi. Normalmente quien dice eso, es que no es ná.

Anónimo dijo...

UPyD es una mezcla explosiva: gente del PSOE harta de Zapatero, gente del PP harta de Rajoy, liberales, progres, a-políticos, etc. Esto no puede durar, no es sostenible en el tiempo.

UPyD ha sabido aprovechar una coyuntura de hastío hacia los dos grandes partidos y frente al nacionalismo.

UPyD ha sido un buen intento, pero nada más.

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa: tengo un amigo que dice que la mejor manera de distinguir a un tonto de una persona inteligente es observar que la persona inteligente sabe recuperarse de sus fracasos, mientras que los tontos jamás se recuperan de un éxito. Puede que sea lo que está pasando en ese nuevo partido después del éxito, siempre relativo, electoral.

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo: creo que no habría que es pronto todavía para extender el certificado de defunción de UPyD, aunque los síntomas recientes no estén siendo buenos.

Teresa dijo...

Muy buena frase, y totalmente cierta

Anónimo dijo...

slipwamiimard
awbd

Anónimo dijo...

gracias a Dios por intiresny