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sábado, 10 de octubre de 2009

Moncloa tiene amigos en todas partes

Nada muestra mejor el trasfondo político del caso Gürtel, una gran operación contra el PP, capitaneada por el superagente Garzón, siempre al servicio de su Majestad el Poder, que el hecho de que se pase de puntillas sobre las implicaciones de Moncloa con gentes fichadas en el sumario pero muy queridas en ese Palacio, aguerridos leoneses y bondadosos constructores, como lo acredita su entrada a la serenísima sede.

Da la impresión de que nos hemos acostumbrado a considerar como irrelevante, a fuer de muy normal, que Moncloa trate de echar una mano a empresarios amigos; a los de la televisión, porque, al fin y al cabo, eso lo ha hecho también a la vista de todos, eliminando, por ejemplo, la financiación publicitaria de TVE, y adjudicando sin el menor atisbo de vergüenza o azoramiento canales de TDT de pago a los colegas de cancha de ZP, y, como todo el mundo sabe, no ha pasado nada, salvo el despecho de los eternos descontentos; por la misma razón, no debiera haber ningún inconveniente en ayudar a algún probo constructor leones, o vallisoletano si no hay mejor cosa a mano, pues, al parecer, tenía, el pobre, dificultades para el trato con el PP, aunque, para su fortuna, también tenía línea directa con el poder de verdad.

Es posible que en toda esta historia de gürtelianos y monclovitas no haya nada más que unas llamadas de teléfono, pero justamente eso, y muy poco más, es lo que ha servido a los tramoyistas judiciales que transcriben sumarios secretos para poner en la picota al partido de la oposición, aunque, claro, con el entusiasta apoyo de una alianza entre sinvergüenzas y tímidos. Algunos de los mandos intermedios del PP se han comportado como auténticos chorizos, timando y desprestigiando, al propio partido, que es la impresión que trasciende de cuanto se dice en el sumario. Algunos responsables del PP parecen atenazados por su natural timidez o por un extraviado instinto de supervivencia y no acaban de limpiar a fondo, como debieran, las covachuelas y las tribunas del partido, sin dejar en su sede ni a parientes ni a amiguitos.

Cierta prensa se ha esforzado para que el timado, el PP, aparezca como timador, además de intentar que sus líderes queden como bobos de oficio, como cómplices, o como pusilánimes. Pero, por lo que se ve, una cosa es tratar de implicar al PP a partir de las sirvengozonerías de algunos de sus cuadros, y otra atreverse a preguntar si en Moncloa todo el mundo anda ocupado únicamente en temas sublimes como la paz perpetua, la alianza de civilizaciones, la solidaridad, la invención de derechos al vacío, o la economía sostenible. Garzón ha sido fiel a su trayectoria y ha decidido poner las X dónde corresponde, sin traspasar ni por un milímetro el límite de lo conveniente, de manera que no es fácil saber a qué se refieren algunos cuando le acusan de no saber instruir.

La opinión pública tiene derecho a saber qué se ha hecho en Moncloa para favorecer a quienes no encontraban consuelo en un PP sin acceso a los presupuestos verdaderamente amplios. Ni siquiera un ser tan aparentemente seráfico como Zapatero está inmune al intento de utilización por parte de gentes avispadas que saben bien lo mucho que gusta a los políticos influir en lo que no les concierne y ganar amigos. Por ello resulta verosímil sospechar que Moncloa, que ha tratado de controlarlo todo, desde quién preside el BBVA hasta quién compra Endesa, pueda tener la tentación de echar una mano a buenos amigos, especialmente en aquellas regiones, como Castilla León, en que su partido no acaba de convencer al personal de que podrán ser más felices cuando se abandonen a su benéfico control.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

apreciado amigo
estoy con usted en lo general del árticulo. Normalmente no pierdo ni un minuto con la trama gurtel porque el transfondo de la historia está claro.
Lo que no acabo de entender es la tibieza del PP al respecto. Tibieza que me dá mala espina, como si los que tuvieran que perder fueran ellos como partido y no esta pandilla de aprovechados:
Hay dos cosas que tendría que hacer una ya la ha hecho a medias, y es presentarse como acusación, pero no para conocer el sumario, sino como acusación de verdad. Haciendo daño. Me parece que nunca la veremos.
La otra es presentar una acusación (otra mas) contra Garzón por prevaricación.
Me parece inasumible que se pueda espiar la relaccion cliente-abogado en un caso como este. Por suppuesto que se ha hecho con intenciones políticas y que el testimonio no será valido, pero ha habido un juez instructor que ha tutelado el proceso y que ha prevaricado.
Para mí este es aquí donde deberían entrar con mas ímpetu, y hacer todo el ruido mediático que puedan.
Al mismo tiempo hacer un congreso extraordinario donde se exorcizara toda esta basura. Y les dejarían de tener pillados por los ....
Sino pasará como con la UCD, solo que en este caso las familias irán por regiones.

José Luis González Quirós dijo...

Para anónimo: A mi también me parece que Rajoy no está valorando adecuadamente la importancia de este asunto y puede estar perdiendo una oportunidad de mejorar mucho las cosas si se emplease a fondo; yo también creo que el momento es muy malo y que, a pesar de ello, todavía puede empeorar. La democracia como ideal moral debe practicarse para que los ciudadanos aprendan a apreciarla.

Teresa dijo...

Pues iba a contestarle a su artículo anterior, pero como los dos están ligados, lo voy a hacer en este.
Particularmente pienso que no solo hay que castigar a los chorizos, sino que estos deben de responder con su patrimonio.
Con respecto a la decisión de Rajoy, estoy de acuerdo en que debe de ser no duro, sino durísimo. O se empieza a limpiar ya toda la basura que recorre el pais en todos sus ámbitos, o los ciudadanos de a pie, vamos a tener 1001 precedentes legales y judiciales para pasarnos el estado de derecho por donde más le cuadre a cada uno.
El problema para mi reside en la justicia, en la ciega, en la de la balanza, no en la española. ¿Es justo crucificar a alguien sin ser juzgado?. Desde mi punto de vista, hay que ser muy cauteloso en estas cosas, por que tan malo es que el ladrón no sea juzado, como que el inocente sea condenado. Aunque todo parece indicar, o por lo menos desprende un ligero tufillo hacia este lado, que la decisión obedece más a chantaje que a inocencia por parte de algunos. Si no fuera así, y el PP quisiera dar un ejemplo de firmeza, aunque sea una chulería, aceptaría el guante lanzado por Rubalcaba a Cospedal, aceptaría el pago del taxi hacia los tribunales y aceptaría de igual modo el pago del abogado, para efectuar las denuncias que fuera menester. Yo desde luego, ante un reto lanzado en público y en los medios de comunicación, si fuera inocente, lo acepto a la primera. Esto si que impactaría en la opinión pública

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa: creo que lo de la presunción de defensa para políticos hay que manejarlo bien; para empezar, ya está violada en cuanto aparece una acusación en la prensa y, como eso no puede ni debe evitarse, me parece que la conducta lógica en un político decente es solicitar la dimisión desde el momento mismo en que se vea acusado de implicación, sin tratar de defenderse desde el parapeto del partido. Solo salvo el caso en que pueda dar muestra irrefutables de lo contrario de lo que se le acusa: por ejemplo, Camps presentando la factura de sus trajecitos de mierda. Al actuar de este modo, el político mostraría tener en alta estima a su partido y carecer de intereses espurios en la política; por supuesto, en el momento en que se probase que no hay base alguna para la acusación, debería ser repuesto con honores en su cargo, pero me temo que eso pasaría muy pocas veces.
Tratar de mantenerse a toda costa produce el efecto contrario al deseado en la opinión pública, perjudica gravemente al partido y hace que los ciudadanos empeoren su imagen de la política, lo que no es bueno y conduce a cosas peores, a que la gente decente, por ejemplo, piense que sea imposible hacer política sin ser un delincuente o amigo de delincuentes. Se que todo esto es un poco idealista y que exigiría una sociedad donde no se tolerase, por ejemplo, la mentira en público, cosa que aquí se tiene, por el contrario, como una muestra de habilidad política. Así nos va, esperando los brotes verdes.

Teresa dijo...

Creo que si, que tiene razón. Simplemente me preocupan la cantidad de acusaciones infundadas que hoy en día se vierten tan alegremente por lo que de maldan conllevan, pero en general tiene usted razón.

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa. También es malo que muchas acusaciones estén bien fundadas, pero lo están.