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sábado, 21 de noviembre de 2009

Por su interés, transcribo integro el Editorial de La Gaceta del día de hoy:

Este Gobierno que tan esquivo se muestra a la hora de explicar el rescate del Alakrana, que, incomprensiblemente, intenta que interpretemos como un éxito, tiene, al parecer, bastante que ocultar porque en su momento se embarcó en operaciones encubiertas que, muy lejos de salirle bien, acabaron de manera completamente esperpéntica.

Según revela hoy LA GACETA, en abril de 2008 y tras el pago del rescate por el Playa de Bakio, el CNI, entonces bajo la experta batuta de Alberto Saiz, trató de imitar la acción de castigo ejecutada por fuerzas francesas, apenas unas semanas antes, a consecuencia de la captura de un yate de recreo. No se puede leer la noticia sin experimentar una intensa sensación de sonrojo.

Nuestro Gobierno parece haber caído en la costumbre de ocultar cuanto realmente hace tras una espesa capa de literatura idealista. El caso que nos ocupa no se puede considerar como una anécdota más en la larga relación de chapuzas de este Gobierno. Resulta que mientras la vicepresidenta se empleaba a fondo para explicarnos las habilidades de la diplomacia española, unos agentes bastante especiales se dedicaban a formar una banda de la porra para recuperar el dinero entregado.

Es absolutamente intolerable que un Gobierno que pone toda clase de pegas a la actuación de la fuerza legítima, y que es capaz de ridiculizar a nuestros soldados obligándoles a confesar que son incapaces de acertar a una lancha desde un helicóptero se atreva, al tiempo, a organizar una especie de GAL somalí para vengarse por lo bajinis de las afrentas de los piratas. Por lo visto, a este Gobierno únicamente le preocupan las víctimas de las que puedan hablar los periódicos, y le traen al pairo las muertes, si se puede librar de que nadie se las atribuya. Se trata, como es obvio, de un ejemplo más de la política de plena trasparencia a la que nos ha acostumbrado el Gobierno que nunca iba a mentir. ¿Cómo es posible que se renuncie a las acciones militares, perfectamente legítimas, y en cuya preparación invertimos cuantiosas partidas presupuestarias, para poner en marcha chapuceras maniobras ilegales que, además, suelen tener un final tan ridículo como el que han tenido?

Este Gobierno está tan completamente condicionado por la propaganda contra la guerra que agitó de manera absolutamente hipócrita e irresponsable contra el PP, que es completamente incapaz de dirigir con mano firme la acción de nuestras Fuerzas Armadas cuando están en juego los intereses nacionales o las vidas de nuestros compatriotas. Todavía habrá algunos ingenuos, o bobos, que piensen que la razón de fondo está en ese supuesto pacifismo que pretenden promover, como muestra de su superior condición moral. Sucesos como el que hoy relata este periódico dejan al descubierto la doble moral del Ejecutivo y su absoluta falta de respeto a cualquier forma de legalidad. No ha habido ningún inconveniente, por ejemplo, en eliminar somalíes, con el riesgo cierto de matar incluso a inocentes, dado el método de castigo elegido, cuando se ha podido esconder la mano suficientemente a tiempo.

Es inevitable recordar el GAL, por el empleo de mercenarios, por la absoluta falta de escrúpulos y por la forma chapucera de ejecutar la operación que, finalmente, se ha puesto al descubierto. Ahora aparecerán también los garzones dispuestos a lavar las manchas del Ejecutivo para que este GAL con chilaba se convierta también en una maledicencia, para que no se pueda mancillar la figura intocable de nuestro príncipe de la paz.

2 comentarios:

Teresa dijo...

La mano que mece la cuna.
A veces dejo de escribir algún comentario a sus expléndidos artículos porque siempre me viene la misma idea a la cabeza, y no quiero repetirme. La culpa de todo esto es del pueblo y solo del pueblo.
Puede que el PSOE o el PP, o cualquier otro partido político, utilizen la demagogia barata, la mentira, la manipulación y el oportunismo para llegar al poder y posteriormente abusar de él. Para enriquecerse a título individual, o simplemente para relamerse del regusto que provoca el poder de dar o de quitar, de espiar, en fin de jugar a ser Dios, sin siquiera llevarse un euro. Pero nosotros, más de 45 millones de españoles, tenemos la obligación de educarnos, de formanos, de analizar, de razonar y criticar, y salir a la calle, cuando nuestra voz, nuestras voluntades y nuestro voto son pisoteados, alterados y adulterados, y no lo hacemos. Los derechos de los españoles los conocemos muy bien, los deberes se los dejamos a los demás.
Nunca nos paramos individualmente a pensar si queremos o no un ejército, sobre que tipo de libertad (vigilada) nos están vendiendo, si queremos la paz aún a costa de nos violenten, si queremos o no una educación teledirigida por series escandalosas, subencionadas por los gobiernos en donde la droga, el sexo y la falta de respeto hacia los padres forman el meollo de la cuestión, y claro después se asombran de que la violencia hacia los progenitores haya crecido exponencialmente.
Si aún así, esto es lo que la mayoría del pueblo quiere y defiende, pues me temo que algunos estamos de más en este país. Personalmente que no le temo en absoluto a la libertad y al progeso, a la innovación y a la evolución, pero esto es chavacanería irracional, y por ahí no paso.

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa. Nadie está de más, lo que más bien ocurre es que estamos de menos y tenemos que protestar y conseguir que lo normal no sea tan raro.