Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Una universidad pre-digital

Hoy me ha llamado la atención un par de cosas que, al parecer, ha dicho uno de los creadores deTuenti, Zaryn Dentzel, en una conferencia en Zaragoza. Las repito para ustedes, con todo mi dolor: “En España se enseñan lenguajes de programación de hace 20 años…”, "Aquí la formación técnica es muy mala porque los profesores enseñan lo que ellos saben, no lo que hay que saber ahora". No puedo estar rigurosamente seguro de lo que afirma Dentzel, pero me temo que esté en lo cierto.

Nuestras universidades no son mejores, sencillamente, porque ni siquiera lo intentan. No existen para competir y nadie va a ellas con esa intención. En ellas priman valores muy tiernos y cálidoscomo la solidaridad o el compañerismo (es un decir), pero casi absolutamente nadie se propone mejorar las cosas y, si alguien se lo propusiera, lo normal sería que acabare desesperado. No quiero gastar más líneas comentando una desgracia tan obvia para cualquiera que conozca el caso, pero sí quería llamar la atención sobre un aspecto que tiene que ver directamente con la observación de Dentzel, a saber, el grado de digitalización de nuestras universidades. Todo el que compare la página web de una universidad española con una americana de un nivel aparentemente similar, comprobará que aquí nos estamos quedando absolutamente rezagados. En algunas universidades, por ejemplo, aunque las actas puedan ser digitales hay que firmar ejemplares en papel, dicen que “por si acaso”. La mayoría de los profesores españoles no tienen una página web personal y muchos siguen ignorando la necesidad de estar presentes en ese espacio y las enormes posibilidades que con él se abren para el estudio y la investigación. El otro día vi en la tele a un par de famosos catedráticos hablando de la universidad, en tono quejumbroso, por supuesto, pero seguían hablando de saberse la lección, de explicar el tema y cosas así.

Las universidades debieran estar en vanguardia de la era post-Gutenberg, como sucede de hecho en la mayor parte de las mejores universidades del mundo, pero aquí, como muy bien dice Zaryn Dentzel, seguimos como hace veinte o treinta años; me temo que cuando se quiera poner remedio al desfase sea ya demasiado tarde.


[publicado en Cultura digital]

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Los comentarios de Daryn Dentzel parecen justos pero puede darse por satisfecho con haber salido sano y salvo de la conferencia: http://www.elconfidencial.com/elconfidente/palacio-congresos-zaragoza-cae-trozos-20091111.html

Jose Luis dijo...

José Luis:
Gracias por tu aportación, brillante una vez más, sobre este asunto.
Los males de la universidad española, incluso de la europea en general, están perfectamente diagnosticados desde hace muchos años. Incluso se habla de la paradoja europea y otros eufemismos más. Todo viene de comienzos del siglo XX y las corrientes --de profundas raíces sociales y económicas de todo tipo que no quiero comentar aquí-- que hicieron que el centro de gravedad del saber, estudio e investigación se desplazase progresivamente hacia EE.UU.
La solución esencial a todos estos males es la que apuntas. Salvo Oxford, Cambridge, el ETH de Zurich y poco más, la presencia de centros europeos en las listas serias de excelencia universitaria brilla por su ausencia. Las universidades que pregonan esa excelencia son malísimas y sólo buscan, como las públicas, prolongar el statu quo actual lo más posible para vivir de las rentas o explotar a incautos que buscan un puesto de trabajo decentito más que formación para abordar una vida profesional, docente o investigadora que debe ser larga..
En fin, quién puede ser el valiente que le ponga el cascabel al gato a toso esto. Yo soy muy escéptico.
Aportaciones como esta siempre son muy bienvenidas.

Anónimo dijo...

Es curioso, existen en España muy buenas escuelas de negocios, muchos quieren entrar (en las tres buenas de verdad) pero pocos lo consiguen.

Ocurre lo opuesto en la universidad, está tirado entrar.

Lo primero que debía de hacerse es quitar la mitad de las universidades con sus profesores y alumnos.

Los profesores no podrían ser funcionarios, deberían de ser despedibles, y no deberían de poder proceder de la misma universidad en la cual se licenciaron.
Lo mismo el doctorado.

Uno de los problemas es el altísimo grado de endogamia y enchufismo en el profesorado. Y es mejor cortar por lo sano.

Las empresas deberían de poder tener muchas mas desgravaciones por su colaboración con la universidad en vez de gastar a lo tanto en I+D+i simplemente para aumentar ratios.

Cuando los alumnos vean que realmente se les exige y que quienes lo hacen los son porque realmente lo merecen muchas cosas cambiarán.

José Luis González Quirós dijo...

para anónimo 1. Ya había visto lo del derrumbamiento: es un buen símbolo de la chapuza nacional

José Luis González Quirós dijo...

Para José Luis: es verdad que se trata de un mal europeo, pero en España estamos haciendo todo lo posible para que no tenga remedio en un siglo. Al final habrá que cerrar el grifo público, pero hay que empezar también por otros sitios.

José Luis González Quirós dijo...

Para anónimo 2. La comparación con las escuelas de negocio es muy oportuna y deja bien claro cuál es el problema, porque, además, los profesores suelen ser los mismos.

Anónimo dijo...

respecto a las escuelas de negocios versus universidad y sus profesores:
Las escuelas de negocios, las 3 buenas, tienen profesores que a veces también dan clases en la universidad.

Ello no implica que todos los profesores den clases en las escuelas de negocios (repito en las buenas), aunque muchos si den clases y cursos de 2ªcategoría realizados por las propias universidades para salvar su ¿honrilla? y sacarse unos eurillos mas.

Otros profesores son profesionales acreditados, directivos de multinacionales, etc con escasa relación con la universidad.

En Alemania para acceder a los organos directivos de las grandes empresas es aconsajable (casi obligatorio) hacer un doctorado en alguna universidad donde se constate que el interesado ha aportado algo académicamente en su estudio y que dicho estudio ha sido de utilidad para la empresa.
O sea que el doctorado ha sido de utilidad para la universidad, para la empresa y para el doctorando.
Aquí pretender eso sería imposible.

No estoy en contra en general de los profesores de universidad, pero el sistema de meritoriaje hace imposible que tomen riesgos para que sus clases o asignaturas sean algo vivo y exigente.
En los masters ocurre lo contrario. El que se queda atrás no dá clase al año siguiente, y los resultados nos muestran que ese sistema si funciona.