Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

jueves, 10 de diciembre de 2009

Entre la opereta y el escarnio

El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se distingue del de Felipe González, entre otras cosas, en que no acierta ni cuando rectifica. La portentosa serie de despropósitos que han conducido a la humillante situación en que se encuentra la activista saharaui varada en Lanzarote solo se podrá superar, con esfuerzo, por lo que suceda en los próximos días.

Cuesta trabajo encontrar un ejemplo, incluyendo los casos literarios, en que haya mayor contraste entre la solemnidad de las proclamaciones y la ridiculez de los actos. Me corrijo; para los que recuerden las historias de Tintín, puede que Hernández y Fernández exhiban una colección más amplia de dislates, pero no conviene olvidar que ellos solían ejecutar el desatino en pareja, mientras que Zapatero lo hace todo él solito, porque sus ministros no pasan de meritorios o, en el caso de la Vice, de figurantes con frase.

No es necesario remontarse a otras calendas, para enumerar una lista de disparates realmente insuperable: el apoyo a la investigación suprimiendo las ayudas que la hacen posible, el rescate del Alakrana, que se paga y no se paga, la economía sostenible que se queda en puras palabras, una regulación de la red que incluye y rechaza, a la vez, el cierre de páginas web, los crucifijos que no se retiran pero ya se verá, los brotes verdes que se adelantan y se retrasan, el diálogo social que consiste en no decir nada, el programa de la presidencia española de la UE que produce risa floja, la crisis en la que nunca entramos y de la que ya estamos saliendo, y un largo etcétera que cualquiera puede ampliar sin esfuerzo.

Me parece imposible que no aumente de manera vertiginosa el número de ciudadanos estupefactos y que estarían dispuestos a salir corriendo, si tuvieren algún sitio al que poder ir. No hay más remedio que recordar la pesimista reflexión de Cánovas que recoge Pérez Galdós: “son españoles los que no pueden ser otra cosa”.

El mérito de esta incomparable situación no puede quedar solo en las manos de su principal protagonista. Sería notoriamente injusto privar de este éxito clamoroso a dos colaboradores necesarios para que se sostenga la insólita duración del esperpento.

En primer lugar a los ciudadanos que lo aplauden, entre los que hay que destacar a aquellos que tienen responsabilidades muy específicas y que, por las razones que fuere, no ejercen. Siempre que se habla de las instituciones, se olvida que las encarnan personas, aunque ellas no suelen olvidarlo. Se me permitirá una anécdota: el otro día cené con un amigo más de derechas que el palo de la bandera (vamos, de los que cree que Franco pecó de liberal, como se está viendo) que, por una de esas rarezas de la vida española, es amigote de un juez archifamoso; contó como el magistrado dice que en España puede hacer lo que le dé la gana, naturalmente sin riesgo alguno. Estos individuos, que saben beneficiarse de la tontuna reinante, son mucho menos responsables que el resto, que los que, simplemente, admiran lo que ZP tiene de Fray Gerundio de Campazas, alias Zote, una conducta que me voy a resistir a calificar por un mínimo respeto a sus personas. Decía Russell que los elegidos no pueden ser nunca peores que quienes los eligen, y tenía mucha razón.

Pero, como en los crímenes, hay otros cooperantes necesarios de este sainete que nos desangra. Me refiero, obviamente, a la oposición, al núcleo dirigente del PP con su líder a la cabeza. Se nos contestará que van por delante en las encuestas, faltaría más. Pero, por si no lo saben, cada vez son más lo que creen que una victoria del PP tampoco servirá para nada, y lo creen a la vista de la inanidad de su posición, que oscila entre el desgañitarse sin venir mucho a cuento, y el mirar para otro lado. El PP está encerrado en sus cuarteles, desde los que dispara sin mucho tino y cuando apenas hay riesgo, esperando que el pueblo acuda para llevarle en volandas a la Moncloa. Vana esperanza. Para su desgracia, cada vez son más los que piensan que es preferible vivir con rabia contra el enemigo, que tener que defender al amigo necio.

Confiados en que las elecciones se pierden en lugar de ganarse, y hay que reconocer que saben del caso, olvidan que esa misma esperanza lela, me temo que aconsejada por el mismo experto, sirvió para que los socialistas ganasen en 1993, casi en 1996, en 2004 y en 2008. No cuento las fechas anteriores al 93 porque entonces el barco del PP estaba en manos de Fraga y de Gallardón que siempre han sabido ser una autentica garantía para el contrario.

En política no se hace nada grande sin ilusión, sin esperanzas, sin entusiasmo, sin ambición, sin programa, sin convicciones, sin dar la cara y la batalla. Las tácticas de descuido que sirven para robar la cartera no debieran emplearse para ganar la confianza de una nación digna. Y, menos aún, cuando el enemigo es experto en las artes del escamoteo.

[Publicado en El Confidencial]

4 comentarios:

Rosario Olmos Campanales dijo...

Estamos viviendo todos unos momentos muy dramáticos, una tasa de paro altísima, la destrucción continuada de empleo, el cierre de medianas y pequeñas empresas que vertebran el funcionamiento de una Nación, en un año todos los que ahora están cobrando el paro dejarán de hacerlo y no hay creación de nuevo empleo, la situación será peor. Situaciones que un momento dado pueden ser reconducidas tal como han hecho otros países ( Alemania p.ejem ) se han ido degradando tanto que los políticos lo tienen mal para solucionarlo ( sin entrar en ideologias ), pues la Economía tiene sus propios dictados y a veces son impopulares, no para nosotros gente normal que ya las aplicamos cada día en nuestras vidas y nuestras familias , si no para el montón de gente a quienes mantenemos con nuestros impuestos y se supone que a nivel global velan por el bienestar de su Casa que la formamos todos.
Pero parece ser que se han divorciado de nosotros y la verdad es que a mí las cuentas no me salen. Lo malo es que a ellos tampoco digan lo que digan.
En lugar de crear polémicas para defender los intereses de cuatro y de ésta manera ir tapando los problemas cotidianos de todos que se den soluciones coherentes no solo Economía, también Educación, Trabajo ... todos aferrados a su sillón , como niños pequeños que no se quieren levantar , soluciones hay , todos pueden callarse como hasta ahora, o bién que empiecen a levantarse y airearlas , haber si el ambiente se orea y tenemos suerte de que alguien escuche y ponga en practica, no memeces si no buenas decisiones.

Anónimo dijo...

Hay algo en la situación actual con Marruecos que no acabo de entender:
Parto de las siguientes premisas:
1-La política exterior de Z y Moratinos es impresentable y un bluf absoluto.
2-Consecuencia: Too er mundo murdial nos ha tomado la medida y se chotean de nosotros. Marruecos entre los que más.
3-Nuestra relación con el pueblo saharaui y la descolonización del Sahara es de vergüenza. Por no defender la causa justa de un pueblo al cual debemos mucho, y si se quiere decir cínicamente, porque además dicha causa NOS CONVIENE. Todo lo que sea tocar las narices a Marruecos nos conviene.
4-Por ello la política de Marruecos en este asunto hasta ahora ha sido "PIANO, PIANO" ir arañando cotas de poder con la sordina a tope. No se debe de hablar del asunto, cuanto menos eco tuvieran los saharauis mejor para Marruecos.
5-Además hasta ahora han sido mucho mas listos que nosotros (algo por otro lado bastante fácil).
6-Marruecos cae mal y los saharauis bien entre los españoles. Y no me equivoco, digo Marruecos país versus saharauis pueblo.

Por ello no entiendo. Que nos envíen a esta señora y que conociéndola y conociéndonos (a los españoles) no se huelan la tostada al poco de empezar su huelga de hambre. Hace un mes los saharauis eran desconocidos para muchos, ahora eso ya no es posible, Marruecos y su régimen caían mal pero se los toleraba en aras de la alianza de Civilizaciones, ahora no es posible.

La política errática y whisfullthinking de Z y Moratinos pasará (mejor antes que después) pero la imagen del conflicto del Sahara y Marruecos no pasarán tan fácilmente.
No entiendo la necesidad de apuntarse una victoria humillando a un peso light (Z y Moratinos) , a costa de semejante error.

Lo mismo pasa con Gibraltar, para los Caruana y los British cuanto menos se hablara de lo suyo mejor. Ahora no se habla mas que de los narcos, de los paraísos fiscales (asociados a lo peor de del dinero negro: mafia, tráfico de armas..) y de cómo se saltan las leyes medioambientales mas lógicas.

Antes cualquier vuelta atrás en estos asuntos (o sea ir hacia el camino correcto) de cualquier gobierno, de este (que no creo) o de uno nuevo habrían encontrado cierta contestación desde dentro del stablishment sociata, ahora no.
Lo mismo pasó con la negociación con ETA y el atentado en la T4 (lo que no quita que Z este como loco por volver a negociar, aunque no lo haga por que el coste en votos no le salga positivo).

Me parece que tanto los moritos como los ingleses han errado (o herrado) en sus cálculos, y de ahí el desconcierto de los Z y Moratinos. Si a los tres días le hubieran dado su pasaporte a la señora y la hubieran devuelto a su país ahora nadie hablaría de ella, y si los British no se hubieran dedicado a tocarnos las narices tampoco se hablaría de Gibraltar. Y el gobierno de Z y Moratinos seguiría igual de desgastado.

En fin que nunca es tarde si la dicha es buena, y espero que esta señora no llegue hasta el final, simplemente por su familia.

José Luis González Quirós dijo...

Para Rosario Olmos Campanales: ¡Dios te oiga!, pero seguramente debamos hacer algo para forzarle a escuchar... Gracias por tu lectura.

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo:
Creo que acierta y que Marruecos, a parte de tomarnos por el pito del sereno, puede salir trasquilado de este episodio, al menos desde el punto de vista de la opinión pública española que puede recordar uno delos episodios más vergonzosos de nuestra historia.. y tratar de enmendar algo el asunto. Lo mismo lo de ese impresentable estercolero del Sur administrado por el peor de los viciosa ingleses, por el cinismo más absoluto (y que conste que admiro a los ingleses más que a nadie en Europa). Saludos,