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viernes, 4 de diciembre de 2009

Sobre descargas ilegales

Hay mucho follón y griterío sobre piratas y delincuentes contra la propiedad intelectual y convendría no pasar por alto alguna que otra enormidad. El derecho de propiedad intelectual es un derecho que hay que definir con sumo cuidado porque, por definición, la propiedad intelectual, a diferencia de cualquier otro tipo de propiedad, tiene dos características fundamentales; en primer lugar no existiría si no se pudiese compartir de alguna manera el bien que supuestamente protege, de forma que el autor está siempre bordeando una especie de descapitalización cuando da a conocer su obra y, a su vez, no puede obtener nada de ella mientras no la haga pública; en segundo lugar, por tanto, la propiedad intelectual es un concepto que protege, sobre todo, la autoría moral del creador, pero que no puede extenderse sin mucho cuidado y sin que medien disposiciones legales precisas a las copias o ejemplares que reflejen el contenido de su obra porque aunque otros posean a su modo su propiedad (lean su libro, escuchen su música), eso no le priva de ella. Se trata pues de una propiedad muy sui generis.

No hay forma de establecer una norma general que regule precisamente este peculiar derecho y que sea inmediatamente aplicable a todo tipo de creaciones. Por ejemplo, sería absurdo que un pintor pretendiese cobrar una tasa a cada uno de los que ven un cuadro suyo previamente vendido, pero eso es, precisamente, lo que pretenden, y frecuentemente consiguen, los músicos y las entidades que gestionan sus derechos. La cuestión es que los músicos y los cineastas se han organizado muy bien (no así los escritores ni los pintores, por ejemplo) y ahora se encuentran con que los cambios de la era digital les privan de algunos ingresos porque está cambiando completamente el funcionamiento del mercado. Es explicable que pretendan combatir formas supuestas de abuso (las ventas de las llamadas copias pirata de sus CD o DVD, por ejemplo), pero no lo es tanto que pretendan colar esas restricciones de rondón en una ley que nada tiene que ver, ni en su enunciado ni en sus intenciones, con esa clase de derechos.

El problema es que en la red es bastante indiscernible la copia pirata que, en principio, podría ser sancionable, del préstamo entre amigos, por ejemplo, que no debiera serlo. No hay pues descargas ilegales hasta que una ley no las defina con toda nitidez y con respeto a las garantías y los derechos civiles de los usuarios. Y esa legislación habrá que hacerla con calma, y no a medida y urgencia de las cuentas corrientes de los beneficiarios.

Tratar de poner puertas al campo es siempre una política destinada al fracaso y que se entiende mal cuando se promueve por personas que no parecen estar en situación económica comprometida, aunque, como a todo el mundo, les guste ganar más. Llueve pues, sobre mojado. Los consumidores, y muchos autores de otros géneros, pagamos ya el famoso canon y estamos hartos de que los que tienen acceso a la sala de mandos pretendan apretarnos un poquito más. Si, además, amenazan con un exceso como cortar el acceso a Internet, la cosa empieza a ser intolerable. Es como si a alguien por robar en un almacén se le prohibiera conducir porque ha llegado al lugar del crimen en coche.

Que se lo piensen mejor los esforzados trabajadores de la cultura y sus expertos cobradores, porque van por el mal camino, incluso cuando pudieran tener razón.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias por compartir este articulo. Es muy bueno. GRACIAS

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con su articulo.

Creo que ha llegado el momento de contraatacar, y a través de la Red forzar al Parlamento a modificar la Ley de la Propiedad Intelectual, principalmente en dos puntos:

1º.- El tiempo de protección, en la actualidad es de 70 años después de la muerte del Autor, esto es un abuso flagrante, si tomamos por ejemplo los plazos de protección de la Ley del Medicamento, esta ley da un tiempo de protección a los fármacos de diez años después de la fecha de registro, y a partir de este tiempo son públicos y se pueden fabricar genéricos, lo que ha permitido rebajar sensiblemente su coste. Mi propuesta estaría en igualar a diez años las dos leyes.

2º.- Que solamente tengan la protección de la Ley los Autores, es decir.

En el caso de canciones, el compositor de la melodía original y el letrista de los versos originales. No los interpretes de estas canciones, que en realidad son copias del original.

En el caso de libros el autor de la obra original. No los traductores, adaptadores.

En el caso de películas o series:

Si están basados en libros, el autor de la obra original.

Si son guiones que no están basados en libros originales, los guionistas y nadie más, Los productores, directores, actores, son solamente instrumentos necesarios para producir un producto, al igual que los arquitectos, aparejadores, albañiles, carpinteros, lampistas y pintores, lo son para construir una casa.

Para terminar, las compañías de derechos de autores, con sus campañas tan extremas han conseguido que una cosa que pasaba inadvertida, uniese a la Red.

Anónimo dijo...

Se debería de hacer la lista de lo que no tiene derecho de autor, que fuera oficial, que uno se lo pudiera descargar, que se pudiera poner en bodas y no pagar, en bares y no pagar, en ascensores y no pagar, etc al cabo de un tiempo por simples leyes de mercado la demanda de lo pagable tendrá tal bajón que si no lo dejan casi gratis no lo verá o escuchará nadie. Tardará un tiempo pero como todo en internet será una bola de nieve y no lo podrán parar.

Los que llevamos un poco en esto de la informática recordamos Windows y sus diferentes aplicaciones (Excel, Word, ...) hace 15-20 años, había todo tipo de facilidades para copiar las aplicaciones, incluso en el ámbito empresarial, y no pasaba nada. Simplemente se permitía porque así se daba difusión a un estándar y se desplazaba de a lo competencia. Nos ¿mal acostumbraron? Apareció internet y quisieron ponerle puertas al campo.

Las discográficas y similares hace mucho tiempo que tienen un negocio obsoleto y no quieren bajarse del burro. Hace no mucho tiempo, cuando no estaba difundida la banda ancha (¿existe de verdad la banda ancha en España?) ni el formato mp3 pero si la tecnología digital ya me extrañaba que en los centros comerciales grandes, estilo FNAC, Corte Inglés, etc no hubiera unos superordenadores, con una buena memoria para los discos/canciones mas demandadas y una buena conexión con otros ordenadores para las rarezas, de tal manera que uno encargara el CD de turno y en poco tiempo se lo dieran.
Así se ahorrarían unos enormes costes de distribución, stocks, ventas fallidas, etc ... Se lo comenté a un amigo que trabajaba en uno de ellos (Un Corte Inglés) y le pareció una estupenda idea y la propuso. Al poco le pregunte, me dijo que yo no era el primero al que se le había ocurrido (lógico, porque algo tan de cajón de pino se le tenía que haber ocurrido a alguien antes) y que las discográficas no querían ni hablar del peluquín del asunto. Tenían miedo de perder el control y tenían unos márgenes tan bestiales que preferían correr el riesgo de seguir en el pleistoceno tecnológico.

Llegó internet, las conexiones eran lentas y no existía el mp3 y debieran haber visto las orejas al lobo, pero erre que erre.

En USA se empezaron a popularizar las buenas conexiones (aquí seguíamos con el modem 56K) apareció el mp3, aún no habían salido las redes p2p pero siguieron en sus trece. Si entonces hubiera salido un itunes pero mas barato ahora no habría este problema, pero quisieron seguir manteniendo un control imposible hasta que aparecieron las redes p2p, y a partir de ahí la debacle.

Aquí la SGAE ha empeorado las cosas con interpretaciones adhoc de la propiedad intelectual abaladas por la Zeja.

Realmente como dice el 2º anónimo mientras no se clarifique que pasa con la SGAE y similares lo demás sobra:
Lo que hay que saber:
1-Cuanto recauda.
2-Conceptos por los que recauda. Directamente pagado el consumidor, lo pagado por radios-TV-Bares- ascensores-....
3-La ingresado por el canon,....
etc
y como se distribuye, o sea como gastan: los autores y que autores (o herederos...), los gestores, etc

Y lo más importante saber que está en su lista y fuera de la lista de las sociedades de autores. Me niego a pensar que sobre el Lazarillo de Tormes hay derechos de Copyright, y no sé cuantos herederos de Cervantes pueden reclamar ahora, en música no si ha pasado determinado tiempo lo mismo desde las cantatas medievales tan anónimas como el Lazarillo a Prokofief (no se si se escribe así).

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo: Estoy de acuerdo con sus propuestas, aunque no creo que los problemas vengan de los escritores. Creo que los agentes del mundo musical han exagerado su protección y sus ganancias y es la hora del recorte.

José Luis González Quirós dijo...

Para anónimo 3: me parece absolutamente esencial que la SGAE diese a conocer sus ingresos y su distribución del dinero recaudado; no lo hacen porque sería un escándalo mayúsculo, pero habría que obligarles porque funcionan con fondos que se obtienen mediante leyes.