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jueves, 14 de enero de 2010

La continuidad de Zapatero

Hace unas semanas, un inteligente artículo de José Luis Álvarez, profesor de Esade, realizaba un llamativo análisis de la posibilidad de que el actual presidente del gobierno decidiese no presentarse a las próximas elecciones generales. El argumento del profesor Álvarez suponía que Zapatero podría renunciar a un tercer mandato, o a una derrota, para abrir un proceso que evitase a la izquierda una larga e incierta travesía del desierto.

El artículo ha abierto un debate poco corriente sobre esta cuestión, una duda que los dirigentes socialistas tratan de cerrar de manera indisimulada. Pero no es fácil que lo consigan del todo, porque el profesor madrileño ha acertado a plantear un asunto inesquivable. Según él, si todo siguiera como parece que lo va a hacer, las próximas elecciones generales serían muy diferentes a cualquiera de las anteriores por la enorme debilidad de los liderazgos en juego. Las elecciones funcionan con un sistema de agregación entre ideología, programa y liderazgo, en el que este último ha jugado siempre un papel decisivo, un papel que, en 2012, no podría ser sostenido por Zapatero, ni, según su análisis, por Rajoy. Si cualquiera de los dos grandes partidos decidiese buscar un candidato mejor el juego de fuerzas se vería alterado y, según Álvarez, el PSOE está, ahora, y no por mucho tiempo, en las mejores condiciones para lograrlo.

La consecuencia más importante de su planteamiento no es, como pudiera parecer, que evitar la alternancia en el 2012 sea completamente imposible, aunque Álvarez no lo diga con toda crudeza, sino que perder las elecciones en el 2012, con Zapatero frente a Rajoy o como fuere, no es lo peor que le pudiera pasar al PSOE. Lo que realmente está en juego es que la reconquista del PSOE al poder podría requerir un proceso muy penoso e inusitadamente largo.

Quizá el profesor Álvarez peque de optimismo por una de estas dos razones: en primer lugar, considerar que los partidos españoles puedan hacer algo contra los intereses de sus líderes, o, en segundo término, por creer que los líderes tengan la capacidad de ver más allá de sus propias vanidades.

Es posible, sin embargo, que acierte en lo que se refiere al PSOE, un partido que, como tal, tiene más cuerpo que el PP, una fuerza política lastrada por su naturaleza absurdamente monárquica y por su empeño en mantener un liderazgo hereditario.

El PSOE ha sido siempre algo más que Zapatero, y, antes del peculiar ascenso del falso leonés, ha sido algo muy distinto de lo que ahora es. La cuestión es la siguiente: ¿Hay en el PSOE energía política suficiente como para hacer cálculos a largo plazo y más allá de los inconsistentes devaneos de Zapatero? Como soy optimista, creo que es así, y me parece que hay algunos dirigentes que, digan ahora lo que dijeren, tienen que jugar a un post-zapaterismo inmediato, tal vez con el visto bueno del propio presidente.

Hay dos variables independientes que, más allá de cualquier clase de argumentos formales, van a influir poderosamente en el destino de esta cuestión: la marcha de la crisis, puesto que sería de broma que Zapatero pretendiera presentarse para arreglarla, aunque ese sea el argumento de la señorita Pajín, y las consecuencias de la sentencia del tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán, sean las que fueren. No cabe negar, sin embargo, la posibilidad de que se esté gestando un cierto reflujo del PSOE hacia su versión más nacional, un papel que muchos pudieran atribuir a Bono, pero en el que un político como José Blanco podría jugar con argumentos mucho más sólidos.

Visto lo visto, para cualquier hombre de izquierda con la cabeza bien amueblada, el principal reto político es ya la salida del zapaterismo. Tal vez Álvarez sobrevalore la tendencia a la alternancia en la democracia española, aunque, evidentemente, esa tendencia sea mayor en unas elecciones nacionales que en las territoriales, pero es un factor que no cabe despreciar y en el que se apoya inequívocamente la estrategia del líder del PP.

Para los socialistas, las próximas elecciones generales representan, evidentemente, un riesgo enorme; en primer lugar, porque pueden perderlas y tratarán a cualquier precio de que no sea así, pero, en segundo lugar, porque esa derrota podría convertirse en una auténtica debacle si el partido no hubiese sido capaz de ofrecer una alternativa a la derecha, pero también a sus propios errores. Comenzar a rectificar puede ser la medida más atrevida, pero también la más acertada, porque Zapatero podría prolongar su influencia más allá de la presidencia del gobierno dando paso a una voladura controlada de los efectos de su programa, y presentándose como el líder capaz de hacer lo que no supo hacer Aznar, preparar una sucesión ordenada con un partido en forma y sin hipotecas. Algo de eso intentó hacer el partido republicano en los EEUU, pero enfrente estaba Obama, lo que no es el caso aquí.


[Publicado en El Confidencial]

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Se trata de un asunto muy interesante... pero no entiendo porque la derrota es un gran riesgo para el PSOE, porque "la reconquista del PSOE al poder podría requerir un proceso muy penoso e inusitadamente largo".

En el 96 el PSOE perdio el poder, el desgastadisimo y desacreditadisimo Gonzalez perdio ante el soso Aznar. Muchos pensaron en aquel momento que el PSOE encaraba entonces una larga travesia del desierto pero en 8 años estuvieron de vuelta con un desconocido, apodado Bambi, que por el camino se habia deshecho del peso pesado de Bono.

Creo que en politica los desatinos, la mala gestion, la inmoralidad, la mentira y el desastre se olvidan demasiado rapido como para hablar de una larga reconquista; especialmente en un sistema que en la practica es bipartidista.

Para aquellos que prefieren el gobierno del PP y que estan implicados de algun modo en ello, creo que puede ser un error pensar que la derrota del PSOE (con Zp o si el al mando) en las proximas generales puede ser una debacle. Mayor error puede ser vender la piel del oso antes de cazarlo.

Anónimo dijo...

Me parece casi imposible que Z no se presente. El casi es porque solo lo haría si sus encuestas (las fiables de verdad son las que ellos hacen para si mismos, que de esto si saben) les dieran que iban a perder por mucho y que el PP iva a sacar al menos 190 escaños.
En ese caso Z se retiraría para dejar paso a la siguiente alternativa.

Pero esto es soñar despierto.

Lo mas probable es que Z pierda o o gane por poco. Es mas posible lo primero que lo segundo pero con Mariano/Arriola al frente del PP nunca se sabe.

Y se presentará porque en esta texitura renunciar sería declarar de manera explíta que la hipótesis soñada con la que habría el post es posible, y eso es darle mucha munición al enemigo.

Por el PP solo añadir que el resultado que saque si es con Rajoy será el resultado con el cuasipeor candidato posible (el peor es Gallardón).

Por ello si el PP quiere ganar de verdad tiene que hacer un cogreso extraordinario ya, que sea realmente abierto. Ello le daría un plus de hasta 10-15 escaños mas.

Yo por mi parte votaré a UPyD (antes voté PP) si los Mariano/Arriolos/Gallardones siguen en la pomada.
Es un simple voto útil.

Si el PP gana con tan melifluos candidatos siempre es mejor alternativa para un pacto UPyD que los naZionalistos de turno.

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo 1. La derrota del PSOE se puede considerar un gran riesgo para ellos porque no es fácil adivinar con qué mensaje político pudieran volver a ganar al electorado.. pero quizá es un punto de vista muy optimista.

José Luis González Quirós dijo...

Para anónimo 2. Es posible que sea soñar despierto, pero las sorpresas también ocurren en política (basta con recordar el 2004) y el PSOE es un partido con capacidad para plantearse distintas posibilidades de cara al futuro, de manera que no es absurda la idea de que el debate les ronde, porque además es obvio que ZP puede ser un error enorme pare ellos si las cosas no se les dan bien en 2010 y 2011, que es lo más probable.

Anónimo dijo...

Para ZP puede ser atractivo salir de la primera escena política invicto. Creo que sería un récord único entre los Presidentes del Gobierno españoles.

Si el PSOE vuelve a ganar, podría presumir de generosidad y de haber sido más hábil que Aznar en la gestión de su sucesión. Si el PSOE pierde en las próximas elecciones con otro candidato siempre se discutirá cuánta culpa fue de ZP, cuánta del sucesor... En cualquier caso, siempre le dejaria abierta la puerta para volver en una ocasión más propicia.

En mi opinión, la vanidad de distinguirse de otros Presidentes como el único invicto, además de abandonar la Moncloa voluntariamente y en una situación menos traumática que Aznar podrían hacer que ZP se plantease no presentarse.


Me parece en cambio discutible que le preocupe tanto el futuro de su partido. En ese caso no hubiera confiado tanto en los nacionalismos, ni hubiera descabezado a líderes del partido como Paco Vázquez, Rodríguez Ibarra, Bono, Sevilla, Caldera, López Aguilar...

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo 3. A quien preocupa el futuro del PSOE no es tanto a ZP como a muchos dirigentes que son conscientes de que una derrota de ZP sería más grave que una derrota de cualquier otro... y dan la derrota como muy probable, aunque quizá sean demasiado pesimistas.