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lunes, 18 de enero de 2010

Una entrevista sorprendente

El presidente del gobierno ha concedido una entrevista a Javier Moreno, director del El País. A la vista de sus respuestas, se impone una pregunta: ¿qué esperaba Zapatero al conceder la entrevista? Porque la pieza deja al presidente en una posición escasamente confortable, dado el tenor de la conversación y la naturaleza realmente esperpéntica de algunas respuestas. Por escoger algo representativo, me fijaré en una par de cuestiones que aparecen enlazadas.

Le interroga el periodista: "La peor cifra de paro del PSOE será mejor que la mejor del PP". ¿Lamenta ahora esa profecía?” Y nuestro presidente responde:Vamos a esperar. Vamos a esperar. Hombre, es difícil, ¿no?” El periodista, un tanto perplejo, le comenta: “Difícil, no. Es imposible. La mejor cifra del PP fue diez y pico...” y entonces, el presidente, que no se calla ni debajo del agua, le dice: “El once y algo. Todo es según la óptica con la que se adopte. Es verdad que hemos tenido ahora dos años muy malos para el empleo, pero no es menos cierto que veníamos de cuatro años muy positivos para el empleo, y debemos tener ahora la...” Un reproche a la exageración supuestamente pro-aznarista del director de El País seguida de una divagación zapaterina, una maniobra de distracción a la que Javier Moreno responde adecuadamente: “De cuatro, no, de 12”, para contrarrestar la pretensión del falso leonés que pretendía apropiarse del crecimiento, y entonces se produce el milagro verbal, el resplandor surrealista, porque ZP dice, nada menos, lo siguiente: “Bien, hablo de manera singular, porque éstas son las paradojas que uno vive, ¿no?”

Un tipo que habla de manera singular y que vive tales paradojas, no es de este mundo. Tal vez sea eso lo que sigue atrayendo a sus electores, su condición etérea, paradójica, sentimental, su sutileza sin matices, su angelical hipocresía. Los más escépticos pensamos en otras causas, como la mala calidad de la alternativa, pero ZP parece que piensa seguir cultivando sus encantos, aunque hasta el director de El País se quede patidifuso ante algunas de sus respuestas.

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