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domingo, 7 de febrero de 2010

Estar considerado como el mejor del mundo

Febril como estoy, me he asomado algo más de lo corriente a la tele, y he reparado en tres ejemplos de una costumbre muy nuestra, y muy paleta, consistente en elogiar cualquier cosa diciendo que está considerada como lo mejor del mundo, se entiende que en su género. En este caso, y en un único día, lo he oído decir de los bomberos de Madrid, de una unidad de rescate de alta montaña de la Guardia Civil, y de un taller de restauraciones de automóviles clásicos.

Es curioso que sepamos compatibilizar tan bien nuestro patrioterismo de campanario con la costumbre de denostar, tal vez con algo mayor fundamento, las cosas más variadas por el hecho de ser españolas. Se ve que no nos gustan los matices ni las precisiones, o los mejores, o una auténtica porquería.

Somos amigos de la hipérbole y enemigos de la comprobación; queremos que nuestra palabra sea ley, y lo mismo que, en ocasiones, no reparamos en elogios, otras veces pensamos que los demás atan los perros con longaniza.

4 comentarios:

Diego Fernández Magdaleno dijo...

Mejórate, José-Luis.
Abrazos,

Diego

José Luis González Quirós dijo...

Gracias Diego, haré lo que pueda con ayuda de Pfizer.

Karim Gherab Martín dijo...

Completamente de acuerdo.

Recuerdo que hace ya muchos años, en una visita a París, probé un plátano de la Martinica francesa que me pareció mucho más sabroso que el plátano de Canarias, tradicionalmente el plátano que traíamos a casa. Hasta entonces los excelentes anuncios televisivos me habían convencido que no había mejor plátano que el de Canarias. Creo que fue la primera vez que me di cuenta del poder de los lobbies y de los medios de comunicación.

Gracias a mis viajes me he ido dando cuenta que ni el vino español es el mejor, ni tampoco lo eran otras tantas cosas que nos venden como inmejorables.

Últimamente se habla mucho de nuestro potencial deportivo. En fin, que somos lo mejores en futbol, baloncesto, tenis, ciclismo, motos y Formula 1, justamente todos aquellos deportes (con la excepcion de la Formula 1) que han sido tradicionalmente nuestros deportes nacionales.

Por mi parte, soy escéptico. Ni veo que ganemos medalla alguna en deportes femeninos (exceptuando la extraordinaria y milagrosa irrupcion de Marta Dominguez), ni veo que destacemos mínimamente en natación, ski, taekwondo o voleibol, por no hablar de otros deportes que solo vemos en las películas (beisbol, hockey hielo, badminton, squash, bobsleigh, etc, etc, etc).

Dos conclusiones saco de esto. Primero, que viajar conlleva un aprendizaje que va más allá de hacer fotos a edificios, tomar el sol y visitar museos. Viajar es un buen medicamento para una enfermedad curable que se llama "ignorancia". Y segundo, que lo importante no es tanto ser el mejor en algo, sino que estemos entre los mejores en casi todo.

José Luis González Quirós dijo...

Karim, me parece que era Baroja el que decía que el nacionalismo se cura viajando, aunque también se viaja leyendo. Lo que es absurdo es la autocomplacencia de quienes dicen, por ejemplo, que la Complutense es una de las mejores universidades del mundo, y cosas así. Por lo demás, tienes toda la razón y lo que hay que buscar no es tanto ser el mejor en algo, sino estar entre los mejores en casi todo... lo demás sale solo, este es el método correcto.