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sábado, 20 de febrero de 2010

La guerra de la tele

Hoy he visto un documental sobre la batalla del Ebro en Televisión española. No hay gran cosa que decir sobre su calidad narrativa: lo habitual, planos de recurso, testimonios humanos de supervivientes que no dicen nada sobre el asunto, es decir nada que no sea una vaguedad, y una voz en off que cuenta la verdad del caso. Lo que me ocurre con esta clase de análisis es que nunca consigo explicarme cómo Franco consiguió ganar la guerra siendo tan torpe y tan vil mientras que sus enemigos eran, sin excepción, brillantes estrategas, patriotas generosos y soldados valientes, que, además, luchaban por un ideal inmaculado. Es lo malo de la historia, ya lo dijo Gil de Biedma, que siempre termina mal. Aquí parece que hay un puñado de historiadores y de periodistas empeñados en que la realidad no les estropee un buen reportaje, en contar que Franco solo ganó la guerra por chiripa, y en apariencia. Además, ya sabemos que la guerra la va a ganar definitivamente Rodríguez Zapatero, aunque está teniendo un pequeño tropiezo por culpa de los jueces revisionistas que quieren empapelar a Garzón, que ese podía ganarla el solo en un periquete.

4 comentarios:

José Luis dijo...

Es curioso, yo también vi este "programa cultural" como rezaba la reseña, y la impresión es similar. Los supervivientes no se sabía de dónde venían y los puntos de vista eran esencialmente de los vencidos, aunque los franquistas que salían sólo se referían a aspectos marginales: italianos flojos o traidores, poca libertad de expresión, etc. Desde luego el espíritu del programa no era el de aumentar el nivel cultural de los espectadores videntes y poder forjar en ellos una opinión objetiva.

José Luis González Quirós dijo...

Para José Luis: Me alegro de coincidir en la sensación. Es lamentable que haya "historiadores" que no se sepan poner un tanto por encima de las polémicas para poder ampliar el panorama. Es muy difícil que la sociedad prospere con esta clase de hábitos intelectuales, tan paletos, por otra parte.

Anónimo dijo...

Yo por suerte ya he desarollado un reflejo condicionado que me obliga a cambiar de canal o similar cada vez que oigo hablar de la guerra civil.

Estoy cansado de oir que Franco era el malos y los republicanos unos demócratas sin tacha.

Está claro que el gobierno de la república estaba deseando que se diera un golpe de estado para así después de ganar ellos la guerra civil implantar su dictadura del proletariado como colonia de pepe Stalin.

Lo que pasa es que como eran unos inútiles perdieron la guerra. Eso es lo que les molesta, perder la guerra. La democracia les importaba y le s importa una higa.

José Luis González Quirós dijo...

Para anónimo: estoy bastante de acuerdo porque lo que le importa a un político es el poder, y la verdad le trae al fresco, normalmente. Pero a los simples ciudadanos debería importarnos mucho la objetividad, el único arma para no ser reducidos a rehenes de los demagogos que pretenden mandar en nuestro nombre. Para mi esta es la distinción esencial entre izquierda y derecha, la izquierda quiere el poder para ella y sin límites, la derecha debiera proteger la autonomía del ciudadano al máximo, aunque eso suponga renunciar al poder absoluto; por eso hay tanta gente que es de derechas, o eso cree, pero es, en realidad de izquierda, de una izquierda despótica, como, por ejemplo, el alcalde de mi ciudad.