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domingo, 14 de marzo de 2010

El País pierde las maneras

La entrevista de hoy en El País al Decano del colegio de abogados de Madrid es un ejemplo realmente notable de empecinamiento en que Antonio Hernández-Gil reconozca lo que según el periódico está pasando, esto es que se está molestando a alguien a quien consideran un intocable. Pero no pasa nada de eso, lo que ocurre es que los abogados quieren que se respete el derecho que les asiste a no ser controlados por nadie cuando ejercen la defensa de sus clientes, y esto es algo que el juez Garzón, persuadido de que su poder no conoce límite alguno, no ha vacilado en pisotear sin mayor motivo.

El País sigue uno y otro día mostrando de qué manera entiende la información, como una forma de imponer lo que le conviene que se crea, un estilo de hacer información que desgraciadamente no se limita a ese periódico. Esta conversión de los periódicos en meros órganos de poder y de influencia es seguramente una de las cosas más graves que ha pasado en la política contemporánea española.

Los electores españoles tienen una peligrosa tendencia a ejercer el voto de una manera confesional, más allá de cualquier juicio crítico hacia las fuerzas políticas de su preferencia. La prensa libre tendría que haber jugado un papel decisivo en suavizar los contornos dogmáticos del enfrentamiento político. El País de los últimos años no la ha hecho, desde luego. Pero con el asunto del juez Garzón está desplegando una desvergüenza realmente asombrosa. Cualquiera diría que tienen algo muy grave que agradecerle.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hace 4 años en mi ciudad, Zaragoza, era habitual encontrar estos tres diarios en las cafeterías por si la gente quería hojear algo mientras se echaba un café
-Heraldo
-AS/Marca
-El País
muy raramente el Mundo
Yo por sadomasoquismo morboso ojeaba el País a ver que decía el enemigo.
Ahora es casi imposible, el Pís ha sido sustituido por el Mundo, ABC (bastante menos) e incluso la Gaceta. Nunca Público.

Lo peor para el País es constatar no solo como ha bajado la tirada sino como ha bajado su influencia.

De lo cual me alegro enormente,y espero que sea un anticipación de nuevas tendencias que dicen que el progrecejismo ya no cala (SGAE, películas ceja,...).

No se desgaste Don José Luís, no hace falta que nombre al País, no pierda el tiempo con ellos.

Teresa dijo...

Pues aplíquese lo dicho en este artículo a la Bardém, Miguel Ríos, Juán Diego......
Sinceramente nunca he tenido nada en contra de esta gente, porque jamás me han sacado ni un duro en el cine, no me gustan, pero es que la estupidez humana me pone del hígado. Como usted dice, Don José Luis, cualquiera diría que tienen algo muy grave que agradecerle. Aunque creo que si, que tiene que agradecerle las formas y fondos que utiliza, y que son las que les permiten seguir viviendo de los sapos y culebras que salen por sus lindas boquitas, porque de otra cosa probablemente vivirían, pero no con tanto boato.

José Luis González Quirós dijo...

Para anónimo. Estoy de acuerdo y así lo hago de manera habitual, pero me reconocerá que en este asunto han batido un récord difícil y también que es lamentable que lo que pudiera haber sido un gran periódico se convierta en un panfleto al servicio de según qué amigos.

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa. Yo creo que, de hecho, se trata de la gratitud ante las acciones de un juez que pegó carpetazo al asunto de las fianzas por Canal Plus, un tema por el que ese juez, por entonces amigo del ahora empapelado, acabó siendo expulsado de la carrera judicial acusado de prevaricación. Me parece que ahora no tendrán tanto poder como entonces tuvieron, pero ya veremos.

Anónimo dijo...

En política, en los grandes medios de comunicación, en los grandes grupos económicos, etc. En todo ámbito de poder e influencia "no se da puntada sin hilo". Olvidar este principio es pecar de ingenuidad.
Lo triste en este país, tan acostumbrado a la chapuza y a confundirlo todo como usted bien dice, es que los grandes grupos de información se han convertido en "creadores de opinión" (o al menos eso intentan) para defender descaradamente los intereses del lobby al que pertenecen.
Pocos medios en internet dan información y la separan de su opinión, que también la ofrecen, para que así el lector pueda crear su propio juicio, su opinión personal.
Mientras no se xtienda la conciencia individual en la sociedad y se exija rigor y veracidad, seguiremos siendo un país de borregos. Así no va y lo que nos queda. Triste. Triste.
Enhorabuena por sus artículos.

José Luis González Quirós dijo...

Para anónimo. Muchas gracias por sus ánimos. Siempre he creído que hay que luchar para que suceda lo mejor, porque lo malo ya sucede solo.