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jueves, 11 de marzo de 2010

Telefónica se supera

Que conste, para empezar, que pienso de Telefónica lo que Churchill decía de la democracia, que es la peor de las compañías excluidas todas las demás. Ello no le impide, al parecer, sostener unos servicios de atención al cliente absolutamente dignos del más delirante Kafka, es decir, absurdos, inútiles e indignantes. Tal vez se podrían comparar su eficacia con la claridad y seguridad de sus tarifas, pero me temo que ni siquiera en ese caso la comparación sería inapropiada, pues las tarifas podrían considerarse comprensibles y casi trasparentes.

Ahorraré la explicación de lo que me ocurrió ayer tarde, porque fue un martirio (de casi cincuenta minutos), que no creo que pudiese relatarse sin causar daños psicológicos al lector. Resumiré la cosa. Por seis veces seguidas hube de llamar al 1004 y fui derivando a diversos departamentos con la repetida explicación de que serían precisamente ellos los que resolvieran mis cuitas, lo que me dio una inmejorable oportunidad para comprobar lo larga y frondosa que es la organización departamental de la compañía. En las seis ocasiones acabé recibiendo la siguiente explicación, eso sí, con cierta amabilidad: “es que para eso tiene usted que llamar al 1004”, justo lo que estaba haciendo desde el principio. En medio de tanta estulticia organizativa encontré una perla que les transmito bajo palabra de honor, un bucle surrealista en el tránsito automático que seguramente cumplirá la función de desanimar a gente con menos arrestos que un servidor. Lo cuento tal como sucedió: estando, más o menos, en un nivel cuatro de derivación telefónica y tras haber repetido las mismas veces, por tanto, mi hermoso nombre a un operador mucho más capaz de repetir fórmulas que de escuchar o explicar nada, me vi derivado a un operador automático que me dijo que marcase 1 si mi consulta era particular, y 2 si era de empresa. Al hacerlo apareció un segundo sistema que me indicó exactamente lo contrario, a saber que si era particular, marcase el 2, y si fuese una cuita empresarial marcase el 1. ¡Todo un record! Por cierto, cuando, un poco después, me rendí, que fue lo que acabó pasando, me prometieron la pronta llamada de un asesor comercial. No respondo de lo que pueda hacer si me llaman y me dicen que debo hablar con el 1004.

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