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martes, 2 de marzo de 2010

Una visión mágica de la economía

Recuerdo con ternura especial una escena familiar: una de mis sobrinas, de apenas dos años, trataba de manejar el mando a distancia de la TV agitándolo, al tiempo que apuntaba al aparato. Naturalmente, la tele no se encendía porque la niña imitaba el gesto de los adultos, pero ignoraba qué precisos botones habría que presionar.

Me ha venido a la memoria la escena, al conocer alguna de las medidas que este gobierno milagrero propone para reactivar una economía, un proceso que entiende tan escasamente como mi sobrina comprendía las ondas electromagnéticas.

Otra manera de describirlo sería empezar decir que pretende, de nuevo, empezar la casa por el tejado. Todo, con tal de no hacer aquello que debiera hacer cualquier político responsable, recortar drásticamente el gasto, repartir los esfuerzos, y no seguir tirando de un crédito del que andamos cada vez más escasos y aumentando una deuda que amenaza con llevarnos a la quiebra absoluta.

El gobierno no entiende que hay que crear riqueza, y no simplemente recortar las listas del paro a costa de actividades discutiblemente útiles, como la restauración de nuestras viviendas o de edificios públicos. Eso llegará, sin duda, cuando volvamos a generar riqueza, novedad, productos que puedan venderse aquí y fuera de las fronteras. El gobierno no comprende que vivimos ya en una economía abierta, y que ese hecho, que nos puede enriquecer porque aumenta el tamaño de los mercados disponibles, nos puede arruinar porque la competencia es mucho más intensa. Todo lo que no sea adelgazarnos de actividades inútiles y costosas es acercarnos más al desastre, allí donde nos lleva un gobierno que no conoce sus posición en el mundo, que no se entera de nada, y que pretende seguir engañando a la parroquia mientras la miseria crece, porque cree que siempre tendrá recursos retóricos para echarle la culpa a otros.

5 comentarios:

Teresa dijo...

El que la economía sea abierta, en estos momentos puede tener un peligro, desde mi humilde punto de vista, y es que estamos de saldo. Cuando ayer veía que los chinos afincados en España son los únicos que no sufren ni sienten la crisis, me hizo pensar en que pueden comprarnos hasta la Alhambra de Granada, por poner un ejemplo.
En donde usted ve mercados para vender, pero y ¿si los mercados acaban comprandnos?

Teresa dijo...

Perdón por la última frase, no tengo las gafas, pero creo que se entiende

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa: los riesgos son evidentes y nadie los va a evitar con mirar para otro lado. Ese es el gigantesco error del gobierno, no tener coraje para decir a los españoles que se acabaron los días de vino y rosas y que hay que ponerse a trabajar más, a ganar menos y a vivir peor, para empezar de nuevo desde abajo. Son muchos los que creen que se podrán librar de estos males, pero se equivocan. Mi temor no es la crisis de la economía, sino la impotencia de los políticos para enfrentarse con una realidad amarga.

Teresa dijo...

Creo saber lo que es una crisis económica y creo saber como se sale. Me da lo mismo que sea a nivel nacional o individual. No hay que buscar fórmulas mágicas, ni falsas teorías, solo reconocer la verdad, apretar los dientes, y partirse el espinazo. El español sabe de sobra que el vino y rosas se ha acabado. Pero claro, tiene que ver también que cuando hay, hay para todos, y que cuando no hay, no hay para nadie. Véase el ejemplo de Nana Mouskuri que ha renunciado a su sueldo de parlamentaria griega.
No vale que lo poco que queda se lo vayan a fundir las lesbianas, los gays, las ayudas a cuba, las subvenciones de la ceja, la SGAE, el mapa del clítoris, las dietas de los señores diputados y las ayudas, de una u otra manera a etarras….. porque en ese caso nos los fundimos todos. Y yo contribuyo, porque los alucinados anormales españoles también tenemos derecho a subvención.
La presumible impotencia del PSOE, va por ahí. No es más que prepararse el colchón y el fondo de armario para un muy cercano futuro, pues ya tiró la toalla,, como ocurrió con Felipe. Y la impotencia del PP está en que no es capaz de modernizar sus estructuras mentales, porque para ellos hasta morder la manzana sigue siendo pecado, aunque hipócritamente la muerden cada vez que la tienen delante, y eso el pueblo también lo sabe. Las formas y las poses son importantes, pero los fondos lo son más.

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa: Completamente de acuerdo.