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viernes, 14 de mayo de 2010

Todo, menos prestar atención a lo que pasa

La suspensión del juez Garzón acordada por el Consejo General del Poder Judicial no debiera ser noticia, y, sin embargo, ocupa la portada de todos los medios. La salida del Sol no es noticia, y la suspensión de Garzón es de una normalidad casi astronómica. Lo que nos ocurre es que estamos tan acostumbrados a que acontezca lo anormal, y lo impensable, que cuando pasa algo razonable, el país se pone tenso, por si las moscas.
Estos días hay división de opiniones por las medidas del Gobierno para acallar a Merkel & Obama, y, tal vez, a los chinos. Lo que casi nadie dice es que es tremendo y humillante que esas medidas hayan tenido que llegar así. Sean, en cualquier caso, bienvenidas, y ojalá sirvan para prepararnos a lo que va llegar, tal vez antes de que acabe mayo.
Los funcionarios se quejan de la rebaja de sueldo, o eso dicen algunos que hablan en su nombre, y además es lógico, porque a nadie le gusta perder poder adquisitivo; pero nadie dice que es lógico que los funcionarios dejen de vivir en el reino de Jauja que les garantizaba Zapatero, un crecimiento salarial interesante, mientras el resto del país agoniza.
De todas maneras, estoy por creer que la crisis económica es el menor de nuestros problemas, y no me refiero ahora a ZP, aunque forma parte del paquete por méritos propios. Lo que realmente asusta es mirar de cerca nuestra ineficiencia, nuestras rutinas, nuestro desinterés, nuestra ignorancia. ¿Qué aportamos al mundo en 2010? ¿Cuáles son las razones por las que una economía global muy competitiva no debiera prescindir de España? Si cada uno de los funcionarios pensase seriamente si, en el caso de que de él y de sus bienes dependiese, contrataría a alguien para hacer lo que de hecho hace, es posible, que una ola de pánico y/o de decencia se adueñase de España. La pregunta se podría hacer también en muchas empresas, grandes y pequeñas, portentosamente ineficientes, que viven de milagro. Ese es el tipo de cosa que debiéramos pensar, si quisiésemos salir adelante por nuestras fuerzas, no por la piedad o el gobierno de otros. Porque, vamos a ver, ¿lo de Garzón a quién le importa de verdad?

4 comentarios:

Teresa dijo...

A mi me importa lo de Garzón, Don José Luis. No porque me interese Garzón especialmente ni mucho menos, sino simplemente porque la constitución dice que todos somos iguales ante la ley, y nos estamos acostumbrando a que no es cierto, a que la ley que impera después de tantos siglos de lucha por los derechos de las personas, sigue siendo la medieval. Rey, corte, bufones, valídos, vasayos, diezmos, abusos, apropiación, derecho de TAJADA. Aunque solo sea una medida para popular para marcar el límite de la raya, bienvenida sea.

JAVIER A. dijo...

Lo de Garzón interesa como síntoma. Sólo en una sociedad desquiciada, jalear como un héroe a un juez prevaricador, puede interpretarse como una manifestación de apoyo sincero al Derecho y a la libertad de conciencia. Por el contrario, creo que este sainete es una muestra más de que la oxidación de la democracia española es "casi" irreversible.

-- Mitificar a un manipulador de la Ley por pura emotividad sectaria y póliticamente maniquea es, como poco, amparar el delito y la corrupción de la ley, con el manto de la arrogancia, el cinismo moral y el despostismo ideológico que tanto nos pervierte.

Nada nuevo en la España contempóranea, donde el encanallamiento social, se ha convertido en una práctica demasiado extendida. Gracias.

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa: a mi también me importa, pero trato de subrayar que su apartamiento debiera ser normal y que en una sociedad medianamente sana no tiene el menor sentido que unos elementos se conjuren al ridículo reclamo de que "Franco no se va a ir de rositas", treinta y cinco años después de que muchos de ellos, con gran probabilidad, hicieran cola para despedirle en su capilla ardiente.

José Luis González Quirós dijo...

Para Javier A. Estoy completamente de acuerdo, solo que no quiero renunciar a la esperanza de que este tipo de dolencias sean reversibles. Se que hay canallas, pero quiero que sean menos, y creo que se puede conseguir, pero hay que acertar con el tratamiento que se les aplica.