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domingo, 23 de mayo de 2010

Una lección

El señor Mourinho ha dado ayer una lección, de fútbol, por supuesto, pero una lección que vale para algo más que para ganar partidos. Tal vez me equivoque, pero me parece que lo que hace Mourinho es lo siguiente:

1. 1. Adaptarse a lo que tiene

2. 2. Simplificar los objetivos: ir a ganar

3. 3. Mejorar el rendimiento de su equipo con ideas originales, pero sujetas a los principios 1 y 2

4. 4. Convencer a sus jugadores de que eso es lo que hay que hacer, y tratarlos con rigor y afecto

Como es fácil de ver, se trata de un vademécum que también podría aplicarse a la política, por ejemplo.

El resultado es que ha ganado cuatro títulos en dos años con una plantilla que no envidiarían ninguno de los grandes equipos españoles, que ha conseguido el triplete con el Inter, eso que hizo el Barça el año pasado y que parecía imposible, y que ha ganado dos copas de Europa con equipos que no eran claros favoritos.

Ahora parece que podría venir al Real Madrid. La pregunta es si le van a dejar hacer lo que sabe hacer, o si le tenderán trampas escasamente sutiles. Es posible que el Real Madrid quiera seguir viviendo de la retórica valdanesca, de la inflación florentiniana, del poder de la marca: en ese caso Mourinho no podrá hacer nada y acabará, más o menos, como el segundo Camacho, pero dudo que se deje.

El fútbol profesional es pasto de memeces, pero también la ciencia sufre de esa plaga, por ejemplo; quiero decir que, más allá de las bobadas que se oyen a hora y a deshora, el fútbol profesional es una realidad muy compleja y que hay quien sabe entenderla y manejarla, y quienes no. Mourinho, como Capello, por ejemplo, sabe de esto, y si le dejan trabajar con una plantilla, mejorable pero excelente, como la del Real Madrid, llegará lejos. Al tiempo.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Si aplicamos el vademécum a nuestro presidente del gobierno tenemos:
1. No se ha adaptado a lo que tenía. Ha pretendido cambiar las reglas de la convivencia y organización social (revisión de la historia, negociación con ETA, abandono de la política exterior, modelo de estado).
2. No tenía objetivos concretos. Todo eran generalidades fáciles de intercambiar (modernización, progreso, etc) y contradicciones (tan pronto como formábamos un campeón nacional de la energía, lo vendíamos a italianos) con el único fin de mantener el poder (pero este era un objetivo concreto para él, no para los ciudadanos que gobierna).
3. El rendimiento de España (y analizándolo en sus divisiones, el de Cataluña, Castilla, Galicia, etc) se ha reducido considerablemente, con ocurrencias e ideas geniales y sin ellas.
4. Años atrás un importante porcentaje de la población no le creía. Hoy no tiene quien le crea.

ESTA SÍ ES "UNA LECCIÓN"

Ha de servirnos para no morir. Ya hemos renunciado a ganar.

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo: Por cierto que ZP no es comparable a Mourinho, habría que buscar un entrenador mentiroso, y que fuera capaz de hacer bajar a segunda a un equipo de la cabeza. Comparte tu pesimismo, pero no renunciemos a ganar porque la historia no tiene fin.

Anónimo dijo...

Anónimo añade:

Tiene razón Sr. González Quirós. Rectifico mi último comentario.

"Ya hemos renunciado a ganar durante los próximos años"

Es obvio que la duración de nuestra travesía del desierto dependerá de la intensidad del esfuerzo colectivo. Ahora sólo queda tragar saliva, aguantar y trabajar. Y como la historia no tiene fin, mañana la vida volverá a sonreirnos.

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo: es posible que lo razonable sea ser pesimista, pero me parece obligado intentar que, por una vez, el pesimismo no resulte acertado. Merece la pena y es más divertido que la pasividad y/o el derrotismo, aunque nunca convenga cegarse sobre nuestras limitaciones, errores y defectos.

Teresa dijo...

A mi me gusta Mourinho como me gustaba Capelo. Gente con carácter, que puede equivocarse, pero que va a ganar siempre, o que por lo menos lucha seriamente por ello, porque sobre todo se ha fijado metas.
Saber de esto, saben muchos, pero querer arriesgar de verdad y tenerlo claro, muy pocos. La teoría la dominan cantidad, pero la práctica muy pocos, y muchos menos si hay que echarle un par.
A Mourinho le achacan chulería, pero es que cuando uno lo tiene claro, y no le debe nada a nadie, y encima acierta y triunfa, pues lo que menos puede tener es la autoestima por las nubes y un poco de chulería.
Y ya que los comentarios han derivado al plano político, diganme si no la chulería y prepotencia de algunos por hacer que? pues Nada de Nada.

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa: déjeme que me ponga un poco cínico, pero muchas de esas chulerías se fundan en la capacidad de engañar a tantos.. reconózcame que no es poco.

Teresa dijo...

Pues tiene usted razón. No se me había ocurrido verlo desde ese punto de vista. Sin lugar a dudas estaría pletórica de euforia, por no utilizar el simil de la pajita y el trasero.