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sábado, 19 de junio de 2010

La música de la crisis

Yo creo que con la crisis pasa algo parecido a lo que ocurre con las canciones, que nos quedamos más con la música que con la letra, entre otras cosas, porque la crisis da lugar a unas narrativas muy confusas. La música de la crisis, por el contrario, puede ser muy clara, porque depende, básicamente, de la interpretación que hagan los políticos, y eso es lo que, cuando llegue el momento, valorarán los electores.
Hay una crisis, pero hay diferentes músicas para recordarla, cuando pase, que pasará. Hay, al menos, dos músicas muy distintas. La primera es la de ZP, que está entonando los remedios de la crisis al son del sacrificio por la patria, con el estribillo de su inmolación: he de hacer lo que no quiero por el bien de todos, porque es necesario, y si hay que recibir bofetadas las recibiré con gusto por mi país. Muchos me dirán que hago una interpretación muy benigna de la melodía de Zapatero, y seguramente tendrán razón, pero ZP está concentrando todos sus esfuerzos políticos en ese breve estribillo que puede ser muy pegadizo.
La melodía del PP es más difícil de detectar; cuando suena mal, cuando chirría, parece decir algo así como ZP vete ya, que nosotros lo haremos mejor. Yo, sintiéndolo mucho, no alcanzo a percibir otra melodía por parte del PP, aunque sepa que las hay, pero no consiguen imponerse, supongo que porque el PP no tiene una orquesta especialmente bien afinada, y ni siquiera resulta obvio que estén ejecutando la misma partitura. Esto puede dar resultados muy negativos para el PP, y tal vez podamos comprobarlo relativamente pronto.
¿Porque pasan estas cosas? Mi interpretación es la siguiente: la dirección del PP cree que se han perdido las elecciones de 2004 y 2008 por tener un discurso insoportable para la mayoría del país, o por decirlo de algún modo, habitual pero equívoco, poco centrado. En consecuencia, concibe su intento de alcanzar el poder con una mezcla de astucia y disimulo, pero sin explicar con claridad por qué y para qué querría alcanzarlo. Ese análisis lleva a adoptar discursos que, más que confusos, pueden calificarse como confundidores, lo que, en consecuencia, permite al PSOE hacer lo posible para que crezca la sensación de que el PP tiene una agenda oculta que no se atreve a desvelar. Un ejemplo: si en lugar de reconocer que hay demasiados funcionarios, un alto cargo del PP dice que, de ser él funcionario hubiera hecho la huelga, lo que está haciendo es ocultar la política que el PP debiera tener sobre el asunto, y preparar al público para el convencimiento de que el PP solo tiene ambición y oportunismo, cosa que se acentúa cuando el PP parece querer reducir sus diferencias con el PSOE a una presunta mejor administración de la economía. Con esta música el PP no está preparando su marcha triunfal, por mucho que pueda creerlo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Para mi el principal problema de la musica del PP es:
Si ganas diciendo lo que vas a hacer, vease despido, bajada de impuestos, menos funcionarios y revisión de como muchos de ellos consiguieron sus plazas en los ultimos 10años, mas nuclear, mucho pero mucho menos taifas, televisones publicas fuera,... aunque saques menos escaños que con la politica del disimulo, despues se tienen las manos libres para gobernar, todo el mundo sabe a que atenerse.

Lo que me procupa es que el discurso de que diciendo las cosas claras no se puede ganar muchas veces esta promocionado por aquellos del PP que podrían resultar "afectados" por este tipo de actuaciones resolutivas.

Luego no es un problema de que se moviliza el voto radical, es un problema de que ellos también estan pillados.

No soy tonto y se que este será uno de los argumentos subliminales que usara el PSOE para atacr al PP en lugares de amplio voto sociata (Andalucía, Castilla-La Mancha, Aragón...). El mensaje vendría a decir tal que "si los dos somos corruptos votanos a nosotros que somos de lo s tuyos".

Por eso si el PP no se diferencia claramente se uede llevar mas de una sorpresa. Y ese error lo pagaremos todos.

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo: estoy completamente de acuerdo. El cambio de la política del PP deberá empezar por limpiar el interior. ¿Cómo va a predicar austeridad presupuestaria el partido de Gallardón, por ejemplo?