Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

martes, 13 de julio de 2010

La nobleza de la política

Siempre he estado de acuerdo con Edmund Burke al pensar que la política es el más noble de los oficios humanos. Es obvio de que, como siempre que se habla de virtudes, hablamos de una posibilidad, de un óptimo que puede darse o no. De hecho, la imagen que tenemos habitualmente de la política se aparta bastante de la idealización y nos recuerda, con frecuencia, a un lodazal, pero la democracia se defiende, entre otras cosas, proclamando la nobleza esencial e ideal de las funciones políticas.
He pensado mucho en este tema mientras veía, y me sumaba, las muestras de alborozo de tantísima gente por un triunfo deportivo tan resonante como el del Mundial de fútbol en Sudáfrica. ¿Cómo es posible que tantas personas capaces de llorar de emoción ante un ejemplo de abnegación, de calidad, de compañerismo, de alegría, de unidad, y de mil cosas más, como el que ha dado el equipo de España, no sepan premiar con su elección a los políticos mejores y más nobles? Creo que la respuesta hay que buscarla en los reglamentos, en la letra pequeña, en la parcialidad de los árbitros.
Nuestra democracia es aún muy joven y ha desarrollado un sistema de representación y de partidos que constituye una caricatura de la democracia; nuestros políticos, en lugar de jugar un fútbol alegre, con clase y camaradería, se dedican a echar balones fuera y a buscar la tibia del contrario. Esto tendría que cambiar, pero requerirá probablemente tanta paciencia como la que hemos tenido los aficionados con la selección a lo largo de años escasamente brillantes, apenas épicos. La fuerza que ha de cambiarlo es el pueblo, empujando con sus críticas, participando más en los partidos, siendo más exigente con las cosas que los políticos nos dicen y con las que nos ocultan. Es una batalla larga, pero, al final, venceremos. No hay que olvidar nunca que los problemas de la democracia se curan con más democracia: en eso se parece también al fútbol.
Como decía Burke, “El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión”, de manera que los ideales de la democracia se fundan mejor tras el desengaño, y eso lleva su tiempo, igual que conseguir la preciada Copa que muchos creyeron fuese imposible.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

siento disentir pero en el futbol Por desgracia son mayoría
los que quieren que su equipo gane como sea.

Y como se dice: Si es en el último minuto y de penalti injusto mejor.

Que la selección española ha jugado muy bien, que se merecía ganar y ha ganado. Estupendo.

Además en este caso me parece que están buscando al arbitro para clonarlo y llevarle al constitucional.

¿Porque la tecnalogía no se aplica al arbitraje?

¿Porque toleramos a los pol´ticos que tenemos?

La razón no se cual será exactamente, pero me dá que es la misma.

Anónimo dijo...

Como decía Burke, “El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión”, de manera que los ideales de la democracia se fundan mejor tras el desengaño, y eso lleva su tiempo, igual que conseguir la preciada INDEPENDENCIA que muchos creyeron fuese imposible.

Si los padres son autoritarios y no escuchan a sus hijos, estos se van de casa.

Si en una pareja no existe un trato correcto y una de las partes se siente maltratada, lo normal es que se separen.

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo 1: estoy de acuerdo en que habría que aplicar más tecnología al fútbol, pero en el fútbol, como en la política, siempre habrá que respetar las reglas, y eso no lo puede suplir ninguna máquina.

José Luis González Quirós dijo...

Para anónimo 2: siento no estar de acuerdo con lo que creo intenta expresar con su metáfora. En cualquier matrimonio las obligaciones son de ambos y nunca suele ser uno solo el que tenga la razón. Por cierto, las separaciones son extrañamente recomendables: pregunte y verá, sin que haga falta que vaya a los Balcanes.