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jueves, 23 de diciembre de 2010

La Navidad

Las fiestas navideñas gozan de cierta mala fama entre gentes diversas, pero sobre todo entre los progres, siempre tan atentos a la problemática, así, en general. Este desdén, fingido o real, es, desde luego, un síntoma más de descristianización, aunque tal diagnóstico quizá convenga más a lo que ocurre que a su rechazo. De cualquier manera, cuando hace pocos días, un amigo me felicitó el solsticio de invierno, la verdad es que me quedé preocupado. Perder las tradiciones cristianas me parece, sin duda alguna, una gran desgracia.
Creo que entre las muchas formas de combatirla está ver ¡Qué bello es vivir!, escuchar el Mesias de Händel, o asistir a una representación de A Christmas Carol de Dickens, depende un poco de las preferencias de cada cual. Los cristianos deberíamos estar un poco más a la altura de lo que celebramos, porque la verdad es que nos pueden las mayorías con su envilecimiento de una ocasión tan hermosa. Yo creo que la Navidad es la parte más misteriosa del credo, pero también la que nos conmueve con mayor facilidad, y eso hay que saber aprovecharlo. La vida siempre nos gasta y nos achata, y necesitamos que el recuerdo de esa historia que nos da tanta esperanza nos renueve y nos anime: no es cosa de dejar que se convierta en un evento astronómico, porque el tiempo de la Navidad es muy distinto del de cualquiera de los relojes.

6 comentarios:

Teresa dijo...

Perdón por llegar tarde, Don José Luis. Quería felicitarle la Navidad, que no el solsticio de invierno, y hasta hoy no he tenido tiempo. Si nos respetasemos más unos a otros, de verdad, y no con falsas demagogias, se acabaría por fin el racismo en el mundo, que más tiene que ver con cuestiones ideológicas que con el color de la piel. Y poco nos importaría como se llamase el Dios de cada cual, pues prácticamente todos los credos predican lo mismo.
Magnífico video, en el que la cara de asombro del niño, todavía apartado de todas estas cuestiones divisorías debería de hacernos reflexionar que nuestra felicidad personal es imposible de conseguir sin hacer felices a los demás.
Felices Pascuas y un próspero año 2011.

David dijo...

Querido José Luis:

Precisamente estoy leyendo ahora (a paso de tortuga) los "Christmas Books" de Dickens (siguiendo con el autor tras terminar el "A Tale of Two Cities".

"Qué bello es vivir" tenía que haberla visto la semana pasada con mi madre. Me pesó no hacerlo. Días más tarde, en Nochebuena, vi un trocito.

Veo que estamos en sintonía en lo que a la Navidad se refiere.

Un abrazo,
David

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa: muy de acuerdo con su apreciación; creo que el desdén con la navidad tiene que ver con nuestra insolidaridad profunda, con el egoísmo metódico de tantos españolitos que creen que vivir es hacer lo que a él le convenga, sin preocuparse ni medio minuto de los demás. Lo malo es que esa es también la actitud de muchos teólogos, por llamarlos de algún modo, que no saben ver que todo lo que hay de bueno en el mundo debe ser tomado como un destello del Dios en que dicen creer.¡Felices fiestas!

José Luis González Quirós dijo...

Querido David: nuestras discrepancias se reducen casi a un único punto y creo que cada vez es más pequeño, aunque no insustancial. Un abrazo y felices fiestas,

David dijo...

¿Te refieres al fútbol?... !

José Luis González Quirós dijo...

Para David: lo del fútbol es una relación asimétrica entre quien sabe y quien no; me refiero a otro tema ligeramente más violento que el noble balompíe.