Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

martes, 25 de enero de 2011

Clint Eastwood es un genio

No descubro nada afirmando la genialidad cinematográfica de Eastwood, pero ayer tuve la oportunidad de ver Hereafter ("Más allá de la vida") y tengo la imperiosa necesidad de ponerme a escribir sobre ella para afirmar que se trata de una película extraordinaria, de una verdadera maravilla. Además de un inicio realmente impactante, en el que imagino se nota la mano de Spielberg en la producción, la película cobra un ritmo narrativo que consigue mantener un in crescendo realmente extraordinario para culminar con una especie de final feliz que sorprenderá a más de uno. Siempre me ha llamado la atención el atrevimiento de Spielberg para crear películas realmente difíciles, aunque es evidente, que no todas le han salido perfectas, siendo todas realmente muy buenas. En este caso, a mi entender, la dificultad era extrema y el éxito, por tanto es mucho más meritorio. Para mí es una de sus grandes películas (Million dolar baby, Mystic River, Poder absoluto, Medianoche en el jardín del bien y del mal...), pero es, seguramente la más complicada de hacer y de hacer bien. Cojamos, por ejemplo, el caso de Sin perdón: se trata, sin duda, de una grandísima película, pero es más fácil de hacer porque hay un número alto de películas similares, y extraordinarias, que pueden servir de plantilla, si es que sabes hacerlo. No estoy queriendo decir que el cine haya de ser analizado por géneros, no lo creo, pero no cabe duda de que determinadas películas tienen detrás más tradición y oficio que otras, y, aunque sea muy difícil superar ese peso de la historia, también hay que reconocer que, al que domina su oficio, esa tradición le sirve de mucha ayuda si acierta a hacer algo más que repetir. Pero Hereafter no tiene, en lo que a mi se me alcanza, precedentes; hay que ser un auténtico maestro para meterse en un tema tan difícil y hacer una película tan honda, tan emotiva, tan escéptica y tan crédula a un tiempo. Vayan a verla, me lo agradecerán, y, si no les gusta, nunca más me hagan caso en esto del cine; yo, por mi parte, le negaré el pan y la sal a cualquiera que diga que no se trata de una obra maestra, aunque en algunos casos condescendería a explicar los porqués, pero no ahora, en que me voy a limitar a expresar mi admiración y a recomendarla con vehemencia.

9 comentarios:

Teresa dijo...

Pues tengo pensado ir hoy a verla y mañana le comento. Eastwood para mi es siempre una garantía de calidad.

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa: espero que no le defraude, aunque es un tema muy difícil Clint Eastwood lo toca con mano maestra, sin arruinar la ambigüedad esencial del caso, ni su indudable atractivo, pese a todo.

David dijo...

Querido José Luis:

No puedo estar más de acuerdo con tu valoración, punto por punto. El otro día fui a verla y lo primero que pensé fue en recomendártela, también con vehemencia, pero te me has adelantado.

(No entiendo cómo algunas críticas pueden ser negativas, calificándola de un Mal paso (jugando a ser ingeniosos). Para mí es una obra maestra, entre las mejores de Eastwood (que es decir muchísimo) y a estos criticuchos yo también les negaré la sal, el pan, el agua y lo que haga falta.)

Un abrazo,
David

David dijo...

Me gustaría destacar el trabajo de Matt Damon, que me parece exelente. Su personaje es muy creíble, lo cual tiene tanto más mérito por cuanto tiene que transmitir veracidad, autenticidad.

José Luis González Quirós dijo...

Para David: Matt Damon es, desde luego, un grandísimo actor, al menos desde Salvar al soldado Ryan. En cambio, creo que el personaje de Cecile de France, y en general la historia francesa, es lo más flojo de esta inmensa película. Lo de Damon es extraordinario y lo de los gemelos colosal.

Teresa dijo...

He ido ayer a ver la película de Clin Eastwood. Me ha gustado. Me ha gustado mucho. Sin ser una obra de arte, que no creo que lo pretendiera, aunque no soy quien para juzgar, es una buena película en donde de nuevo, desde mi punto de vista, el espectador parece ser parte del film. No sé si será por la ternura, y humanidad, no sensiblera ni hortera, que Eastwood imprime en sus cintas, pero a mi me da la impresión de ser parte de ella.
Es impresionante como se le ponen a uno los pelos de punta con ciertas escenas, prácticamente inmóviles. Como los sentimientos se nos incrustan en nuestros poros. La mirada inmóvil y silenciosa del niño, el beso final, también inmóvil y silencioso, pero que desprende más sentimiento y erotismo que todas las lenguas y revolcones de algunas españoladas.
Me ha gustado también, en cuanto a la temática, como sabe combinar perfectamente los tres procesos en torno a la muerte. Lo desconocido, el deseo de conocer, y un atisbo de conocimiento. Y por último sabe darle un final no previsible, en cuanto no sabemos cómo se entrelazarán las historias hasta prácticamente el desenlace.
Estoy de acuerdo en que la interpretación más floja es la de la francesa. El resto espectacular

David dijo...

La parte francesa no es lo mejor de la película en cuanto a interpretación, estoy de acuerdo (aunque está muy en la línea, encuentro yo, de la forma de actuar continental (reflejando la división cultural Anglosajona-Europea contiental que también existe en la filosofía), y en especial la francesa, naturalmente; y esto ofrece un interesante y sorprendentemente (por ser una sola película) no adulterado contraste). No obstante, la francesa es una pieza básica para redondear la película. Además, a mí me agradó el sabor "cosmopolita" que aporta.

Y Cécile de France está muy elegante.

José Luis González Quirós dijo...

Para David: no había leído ninguna crítica de la película, no tengo esa costumbre y ya sé porqué no la tengo.

Teresa dijo...

Si David, es cierto lo que dices, la parte francesa le da un toque cosmopolita y elegante sin duda