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viernes, 4 de febrero de 2011

Gödel y los fantasmas

Los Reyes Magos me trajeron un libro que ahora estoy acabando de leer, Gödel para todos, de Guillermo Martínez y Gustavo Piñeiro. El libro es interesante aunqiue peca, a mi entender, de un didactismo algo pesado que no acierta a combinar el rigor con la amenidad, tal vez sea imposible. El terreno que separa a los especialistas del público en general es amplio, pero muy confuso y es difícil acertar con cosas originales, interesantes y valiosas, aunque claro es que si no se intentan es imposible.
Lo que me lleva a hablar del libro aquí no es tanto su tema, Gödel, como uno de sus capítulos que dedican a recordar la cantidad de memeces que gentes supuestamente respetables han dicho amparándose en la certeza de que la mera mención de Gödel les dotaría de una respetabilidad intelectual de la que realmente carecían, Esto de hacer decir a otros lo que se supone que queremos decir nosotros es un vicio muy tonto, juvenil y muy extendido, pero lo que ha ocurrido con personajes como Kristeva, Virilio, Serres, Lacan o Lyotard va más allá de ese vicio tonto y se adentra de lleno en la sinvergonzonería más descarada. Ya hace mucho que Sokal desmontó de manera muy efectiva esta clase de mixtificaciones de intelectuales de supuesto prestigio, aunque los autores de este libro son más comprensivos con lo que consideran ligerezas apresuradas de estos personajes, y hasta creen ver que apuntan a algo, aunque no se hayan tomado el trabajo de determinarlo con cierto rigor. Estos jóvenes argentinos son muy comprensivos, especialmente con Lyotard, pero, francamente, yo me moriría de vergüenza si alguien encontrase en algunas de las páginas que he emborronado ejemplos similares de oportunismo intelectual y de cara dura. Los fantasmas están bien en los castillos, modelo clásico, y en las tabernas, modelo hispano, pero deberían de abstenerse de sus hábitos fanfarrones cuando se trata de pensar.


2 comentarios:

David dijo...

Precisamente el teorema de Gödel me ha fascinado desde la primera vez que supe de él, aunque de manera tan vaporosa como lo es mi conocimiento de sus particulares. A lo mejor algún día decido tratar de retirar de un tirón enérgico todo lo que pueda del velo de misterio en lugar de conformarme, como hasta ahora, de levantarlo tímidamente para echar un vistazo con poca luz.

Casualmente, hace poco eché una de esas miraditas, con la lectura de Logicomix, un cómic que narra algunos de los pasos más importantes en la "búsqueda" de los fundamentos de las matemáticas (a la cual se refería Von Neumann, tras la famosa charla de Gödel en la que demostró su teorema, al decir: "Se acabó"), sobre todo en la persona de Bertrand Russell. No deja de ser, necesariamente, una aproximación ligera a la materia, pero me pareció muy didáctica al tiempo que razonablemente rigurosa (e incluye un glosario bastante bueno). Recomendable.

José Luis González Quirós dijo...

Para David: Sobre Gödel se ha escrito tanto que haría falta un Gödel para poner algo de orden. Creo también que es un asunto sobre el que se ha exagerado mucho sacando conclusiones indebidas en otros terrenos y relacionando el significado de su trabajo con temas vidriosos. La mejor divulgación que yo recuerde es el libro de Nagel y Newman que publicó hace ya muchos años Tecnos. El de los argentinos es una mezcla rara... lo estoy leyendo por refrescar recuerdos y porque me lo regaló mi hijo, pero no sería mi primera recomendación sobre el tema. Mándame referencia del comic que lo veré con curiosidad y gusto,