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lunes, 7 de marzo de 2011

¿Qué es mentir?

Hace unos años me quedé bastante estupefacto cuando pude comprobar que una buena mayoría de mis alumnos no eran capaces de distinguir entre “no decir la verdad” y “mentir”. Cosas de la LOGSE, pensé, y les explique la distinción que yo creo recordar aprendí en el Catecismo, hace ya muchísimos años, y que nunca se me ha ocurrido poner en duda: “mentir es decir lo contrario de lo que se piensa (o se siente) con la intención de engañar”.
Bueno, pues hoy he vuelto a comprobar que abundan los que no entienden bien algo tan claro como un vaso de agua clara. Hace unos minutos, estaba viendo un programa en la TV, y el señor González Pons, que es uno de los que mandan en el PP y de los que siempre está  dando que hablar, informaba a sus atónitos espectadores, quiero decir a unos espectadores que debían quedarse atónitos, pero ya no sabe uno qué pensar, de que el señor Rubalcaba había mentido por escrito, lo que ya es peculiar, pero sobre todo que había mentido de una manera completamente consciente, fíjense si será perverso el tío. 
Me gustaría que el señor portavoz del PP hubiera estudiado el catecismo para que no dijera cosas tan tontas como la que ha dicho, cosa que imagino que es difícil de evitar a alguien que se pasa el día diciendo lo que cree que hay que decir, lo que cree que nos conviene escuchar, y me parece que ese hábito le sirve de excusa para no decir casi nunca nada interesante.  ¿Acaso cree el señor González Pons que hay mentiras inconscientes? ¿Piensa el PP proponer que se castigue la mentira consciente como una forma especialmente perversa de mendacidad?
Si quisiera hacer un comentario mordaz, pero me voy a contener, diría que los políticos se han acostumbrado a mentir con tanta frecuencia, y con tanta inocencia aparente, que ya lo hacen, incluso, de manera inconsciente. Puede que a algunos les parezca tal cosa, caso de tener sentido, un atenuante, yo lo considero un caso de alevosía, además de una muestra de evidente de tontuna, esa cualidad con la que creen que nos subyugan, y a veces es así. 


Mi Nexus S consume mucha batería, ¿alguien sabe si tiene remedio?

4 comentarios:

David dijo...

Querido José Luis:

Este comentario me ha gustado especialmente. Es tan frecuente escuchar incongruencias lógicas y balbuceos vacuos sustentados en confusión conceptual, de bocas tan respetadas como prepotentes, ante lo que a veces a uno le da por reír, pero las más por sentir frustración y otras directamente cabreo (por la seriedad de las consecuencias), que se agradece el que se sirva la ocasión de complacerse con la primera de estas reacciones.

Estaría bien recopilar los desatinos más frecuentes, a ver si pudiéramos poner un granito de arena por la racionalidad y el rigor argumental, hoy tan ausentes de la vida pública.

Un abrazo,
David

Teresa dijo...

Pues yo aún iría un poco más lejos. A tenor de uno de sus últimos párrafos

"los políticos se han acostumbrado a mentir con tanta frecuencia, y con tanta inocencia aparente, que ya lo hacen, incluso, de manera inconsciente"

lo peor es que, al final, crean que lo que dicen es cierto. Entonces estaríamos traspasando, o estarían traspasando, el campo de las enfermedades mentales, mitomanías o psicosis, y eso si que es grave, muy grave. Estar en manos de enfermos mentales ya es para nota.

José Luis González Quirós dijo...

Para David: sobre este punto estoy cada día más cerca de pensar que ha habido una auténtica campaña para deseducar, para conseguir ciudadanos torpes y bobos y que parte de esas generaciones han llegado ya al poder político, aunque quizás sea exagerado. Cuando oigo hablar a algunos políticos no experimento acuerdo o desacuerdo sino, más bien, estupefacción.

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa: no le quepa duda de que llegan a creerse sus propias mentiras, en otro caso entrarían en una depresión, me parece. Optan por proteger su salud, pero muchos son, estrictamente, anormales.