Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

viernes, 22 de abril de 2011

El político vocacional, si es que existe

El político vocacional es, constitutivamente, una especie de iluso, porque profesa la creencia de que hay cosas esenciales que pueden ser cambiadas o mejoradas, y, además, está convencido de que esa será y tendrá que ser la voluntad de sus conciudadanos. El político comienza, por lo tanto, por creer en tres entidades de las que se mofan frecuentemente los escépticos, los supuestos maquiavelos, y los hombres con sentido práctico: la perfectibilidad de la ciudad, la virtud de los ciudadanos, y la libertad humana. Hay, naturalmente, muchas otras formas de hacer lo que aparentemente hace el político, pero lo que constituye la sustancia de la actuación política propiamente dicha, es la triple creencia en la existencia de un Bien común, por decirlo a la manera clásica, en la relevancia de los imperativos morales, y en la inviolabilidad de la conciencia de las personas.  Es obvio que esas tres son las cosas que olvida de manera sistemática el corrupto,  el que no hace política sino que se consagra, exclusiva o preferentemente, a su beneficio personal, sea en términos de poder, sea en términos de recompensa económica, o, lo que es más frecuente, en función de ambas.

Android es el mejor

3 comentarios:

David dijo...

Muy interesante esta destilación de la esencia de la pura motivación política. Como sabes, quiero profundizar en el conocimiento de la relación entre política y ética (ya hemos intercambiado comentarios al respecto en anteriores ocasiones).

Sumidos en una prolongada (¿posmoderna?) crisis de valores, sobre todo la relevancia de los imperativos morales se ha puesto en duda implícita y explícitamente. Hablar de ética es casi tabú, de aguafiestas y de hipócritas, y lo que se suele considerar más honrado y respetable (¿más ético?) es el individualismo y la defensa de los intereses propios (o los supuestos del grupo, familia, nación, Comunidad Autónoma...).

Una muestra: Algo he estudiado de relaciones internacionales (sobre todo en el contexto del Ártico), y aunque la realpolitik se presente como una corriente determinada, al final todas las explicaciones de maneras de proceder y de motivaciones resultan absolutamente amorales. No sé si será porque realmente es así o porque da reparo (tal vez por resultar poco serio, poco "científico") introducir elementos morales en el estudio de las relaciones internacionales.

Por cierto, gracias por darme algunas opciones para expresar en español el concepto de "cynical" (Penguin: "sceptical about the existence of altruism; believing that people are motivated by self-interest"): "escépticos", "maquiavelos", "hombres con sentido práctico".

José Luis González Quirós dijo...

Para David: Cuando se hace política sin ética alguna no se puede hacer otra cosa que contribuir al desastre, que no necesita, normalmente, ayudas. Otra cosa es que se acepten como explicaciones los angelismos, pero es obvio que no todos los políticos ni todas las políticas se pueden reducir al cinismo o a la barbarie, a Dios gracias.

Teresa dijo...

No me ha aburrido de la polícia. Me gusta y me apasiona por genética. Antepasados maravillosos en ambos bandos. Antepasados antagonistas pero impecables hombres de bien. Honrados, éticos, morales. Podían discrepar, pero siempre sobre una base sólida y estable, sobre la base del, como dice usted, del bien común y no sobre la base del enriquecimiento personal. Discrepancias en como conseguir erradicar la pobreza, en como culturizar a un pueblo ignorante, en como hacer más grande a un pueblo.
Hoy todo eso se ha acabado, y el problema es que borrar esta inmundicia será harto difícil, sino imposible. La semilla que se ha sembrado ha arraigado profundamente y ha dado como fruto una enrredadera que extiende sus brazos cubriendo ya de maleza todo aquello que toca.
Quizás tenga razón y haya que seguir luchando para erradicarla, pero acabar con las malas hartas es cien miel veces más complicado que acabar con las buenas, que se hace en un minuto.