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sábado, 16 de abril de 2011

Hoy toca hablar de fútbol, para desengrasar

Mi espíritu plebeyo, dicho sea en reconocimiento a tanto crítico ilustre del balompié, anda inquieto a la espera de lo que pueda ocurrir esta noche en el Bernabeu,  con el primer enfrentamiento entre el Real Madrid y el Barcelona, de los cuatro que vienen en menos de un mes. Como soy madridista, estoy temeroso, porque no olvido que el Barça nos ha ganado, me parece, en los últimos siete enfrentamientos, pero es seguro que esta racha criminal acabará alguna vez. Mi deseo sería ganar en las cuatro ocasiones, pero me parece complicado. Cedería con gusto el partido en Barcelona, e incluso el de esta noche, y hasta el de Valencia, a cambio de pasar a la final de la Champions, que sería, casi seguro, ganar la décima. Lo peor es que, si el Barça nos gana en la Champions, no se encontrará después con Mourinho para que le quite el campeonato, y mis esperanzas en lo que, eventualmente, pudieran hacer el Manchester o Raúl son bastante limitadas. 
Lo peor que nos puede pasar es que estos cuatro enfrentamientos sean cuatro sucesivas derrotas, humillantes palizas: la idea es casi completamente insoportable, pero, si llegara a ocurrir, prometo no desfallecer a la espera de esa dulce venganza que habrá de llegar, y me gustaría que eso sirviera para corregir lo mucho y malo que se ha hecho en los últimos años en el club de mis sueños, aunque imagino que esto pueda ser más difícil que ganarle las cuatro veces al Barça, pero el soñar es gratis. Esa gratuidad, o, mejor dicho, el exceso de bienes en relación con su costo, es muy típica del fútbol, de la emoción de belleza y triunfo que representa: pasión, geometría, orden, astucia y precisión, un conjunto de virtudes que nadie posee de manera completa, ni Messi, ni Xavi, ni Iniesta, por cierto, que son quienes más se acercan, hoy por hoy, a ese jugador ideal que muchos habríamos querido ser y que para desgracia nuestra juegan en el Barcelona. Que nadie se engañe, esa es su ventaja y solo nuestro bien asentado coraje y el hambre de gloria de una buena plantilla podrá eliminar a esos dragones que ya han humillado demasiado al madridismo.

1 comentario:

David dijo...

Querido José Luis: En tí precisamente he pensado a las puertas de esta batería de partidos tan anunciada. Espero que los disfrutes, pase lo que pase (aunque "for your sake" -no me sale en español- espero que le vaya mejor al Real Madrid).

A través de tí veo el fútbol como las antiguas películas italianas, que contaban de forma desenfadada (o no tanto, según) los avatares cotidianos. Una lente mucho más agradable que la que tenía por defecto (ya la conoces).

Un abrazo,
David