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martes, 19 de abril de 2011

Las tribulaciones de un chino en China


Nuestro inefable presidente ha decidido pasar a la historia como autor de disparates absolutamente inverosímiles. El de China de días atrás es antológico. El castigo de los mercados al coste de nuestra deuda ha sido inmediato. Vivimos en una sociedad tan cobarde que nadie que no sea de las filas enemigas le va a decir a este tipo que tiene que callarse el poco tiempo que le queda, y marcharse para siempre en cuanto se conozcan los resultados del 22 M, sean los que fueren. Tal vez sea demasiado mal pensado, y ya se lo hayan dicho, pero este sujeto es de los que no se callan ni debajo del agua. ¡Qué desgracia, Dios mío!
El depósito legal se digitaliza

2 comentarios:

Teresa dijo...

Ya hace tiempo que no comento sus artículos, aunque siga leyéndolos. Aunque reconozco que estoy dejando de leer todos los blogs que seguía. No puedo soportarlo más. En España, somos una panda de cobardes e ignorantes y eso me averguenza. Me averguenza un partido socialista, al que voté hace años. No confío en el partido popular, al que también voté. Ya no soporto más tanta mediocridad, tanta bajeza en la sociedad y en la política, tanto reavivar el odio por parte de algunos para sacar tajada. Hasta en el futbol, véase las declaraciones de Piqué. Tanta falta de respeto por parte de todos. Tanta incultura que hoy nos domina en todos los ámbitos, nos envuelve, nos absorve y acaba por imponerse. Premiamos al más cateto, al más ladrón, al más vago. Como decía en un artículo anterior, esto es el gobierno de los necios.
Este olor a podrido, esta peste acaba por provocar tanta nausea que da miedo. No estoy muy segura de hasta que punto seremos capaces de soportar esta situación. O todo cambia radicalmente, y es difícil por el nivel de corrupción tan grande que hay, o esto va a estallar.
Intentar cambiarlo es como meter a una oveja en una guarída de bívoras y a ver quien es el guapo que se deja devorar de gratis por toda esta ralea, si a cambio lo único que va a sacar es un buen infarto.

José Luis González Quirós dijo...

Para Teresa: yo no pienso desanimarme, porque, de lo contrario, me aburriría o me pegaría un tiro, y ninguna de las dos cosas me apetecen lo más mínimo. Pero entiendo el hastío de quienes no gusten de la política tanto como yo.. Saludos