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jueves, 7 de abril de 2011

Llanto por Andalucía



Los socialistas andaluces andan a la greña, y no es para poco. En el horizonte se les dibuja la pérdida de un cortijo de gran valor, de un califato amurallado que ha resistido toda suerte de embates. Su fuerza era de tal que, lo que hubiera podido derribar a gobiernos en cualquier otro lugar, apenas les afectaba, porque siempre tenían a quien cargar con las culpas; véase, por ejemplo, el caso Marbella, en el que, pese a las obvias responsabilidades de la Junta, consiguieron que todo quedase reducido a la corruptela de un político atípico, y de cuatro pájaros de la farándula, aunque uno de eso pájaros, ¡qué casualidad! goza de celda de lujo y de trato exquisito en la cárcel andaluza que le cobija.
La salida de Chaves fue un síntoma de que algo no acababa de encajar. Empezaron a menudear las informaciones sobre las cacicadas sin cuento en que anda envuelto alguno de los aplicados miembros de su extensa familia, hermanos, hijos comisionistas, hijas capaces de conseguir subvenciones millonarias, en fin, un portento de parentela. La cosa no llegaba a más porque la unidad de poder y la coordinación de funciones no flojeaba, y había conseguido que la inspección fiscal fuese siempre favorable a los intereses cortijanos. Pero la prensa empezó a atar cabos, a contar cosas, a comparar situaciones y casos, ese feo vicio de la opinión que pretende imponer una cierta uniformidad sin respetar las peculiaridades regionales que saben dar tanto juego cuando se manejan con tino, y empezaron a menudear los escándalos.
Apareció entonces la madre de todas las arbitrariedades, las virguerías conseguidas por los servicios de empleo con un vigor y una creatividad verdaderamente dignos de encomio sino fuera que se aplicaron a timar al resto de los españoles, a esa gente vulgar y poco imaginativa que cree que para ganar hay que trabajar, y no tiene el garbo necesario para adjudicarse indemnizaciones millonarias por el despido de un puesto que nunca se ha ejercido.
La certeza del ocaso, abrirá en canal las luchas intestinas que siempre se agudizan cuando se adivina quiebra. Las dimisiones de Pizarro y de Gómez Periñán son un sonoro aldabonazo sobre la seria situación en que se encuentra el gobierno  de Griñán, que no parece conformarse con ser teledirigido desde la fantasmal presidencia que ocupa el señor Chaves, con los eficaces auxilios del gran muñidor de cuanto se ha cocido en Andalucía, del señor Zarrias. Es muy probable que el familión de Chaves no esté teniendo exactamente las mismas oportunidades que tenía  cuando el patriarca estaba en activo, o que el reparto de las subvenciones de IDEA, que se hacían a pachas, ya no contente tanto a los amigos del expresidente, lo que no deja de ser muy ingrato y hasta un punto injusto, tras tantos años de sacrificio por Andalucía.
Las fotos de la familia se asoman a los periódicos nacionales y ya se sabe que la fama es mala compañera para según qué cosas. Como en el poema de Lorca: “En la mitad del barranco/ las navajas de Albacete,/ bellas de sangre contraria,/ relucen como los peces”. No es un espectáculo edificante, pero es lo que suele pasar cuando un poder sin control se enquista por más de tres décadas en una región y la somete para vivir a su costa. Los especialistas dispuestos a borrar cualquier huella ya no dan abasto, mientras la Junta le niega documentos a la Justicia con las más peregrinas disculpas. Todo un espectáculo que deja un irreprimible hedor, y que agudiza su pánico.



¿Una nueva forma de leer?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Jose Luís
Hay algo que me extraña en todo esto, y no es la magnitud del escándalo, es el porqué ahora.

Con toda la inercia que lleva el PSOE ahí, 32 años, ¿que se empiecen a pelear ahora y en público las banditas del A y del B?, cuando según la teoría de juegos si los dos prioneros callan, la pena será mucho menor, y en este caso los dos son avezados ladrones y saben la teoría de juegos y su aplicación parctica de sobra. Por eso todo me huele extraño.

No digo que no se merezcan todo y aún mas.

Pero no me acaban de encajar las piezas del puzle.

Si repasa la telaraña andaluza de libertad digital, verá que hay basura desde el pleistoceno, y ha dado igual.

Me parece que el problema de Andalucía es mucho mas serio.

Cuando en España había de media un 10% de paro allí subió hasta el 20% y mas y los extranjeros son los que trabajan en los invernaderos de ALmería o Huelva (fresa).

Cuando en Cataluña se voto el estatut y luego se ratificó en el parlamento, se hizo con votos del PSOE de Andalucía y Extremadura..
Zonas a las que el modelo ecónomico que impone el estatut margina y arrincona (nO así a Valencia, Madrid,.. zonas con mucho mayor renta per cápita).

Y que no se me diga que no lo sabían, es que no lo querían saber. Les daba igual. Reían las gracias de los ricos catalanes sin importarles la humillación. Solo hay que recordar a los del Río.

¿Que tiene que pasar para que Andalucía cambie?
Porque si piensa que con Arenas va a cambiar algo lo llevamos claro.

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo: Bueno, no comparto del todo, aunque sí en buena medida, su escasa esperanza en lo que pueda significar la victoria del PP y creo que el análisis de base que hace es correcto. Sin embargo no creo que haya que suponer que existen mucho mejores posibilidades que la victoria de Arenas y que lo que habría que hacer es empujar para que ese partido haga lo que debiera hacer si fuera mínimamente consecuente. Supongo que a ello colaborarán otras fuerzas, territoriales, me refiero, porque, en el fondo, lo de Andalucía es una beca que todos los demás le consentimos al PSOE y no tendríamos que consentirsela, ni tampoco a Arenas: habría que acabar con ella. O sea, que o creo que Andalucía vaya a cambiar por las buenas, sino que habrá que obligar a que lo haga, acabar con el PER y con la economía corrupta que allí es casi lo único, como si fuese una Cataluña pobre, digamos.

Anónimo dijo...

El problema don Jose Luís es que el PER y la corrupción son a Andalucía como el tabaco a un enfermo de EPOC. Pero que está tan enganchado que solo se quita la mascarilla de oxígeno para dar una calada.

De vez en cuando echa un vistazo a las fotos de los nietos y piensa que tiene que dejarlo para dar ejemplo, pero luego llegan los amigotes y se olvida.

En el fondo piensa que el PER y la corrupción son algo "suyo", una manera discrecional de resolver sus asuntos, y que no tiene que venir gente de fuera a resolver y remover esos asuntos de "familia".

Porque piensan que ese dinero que llega de afuera es un derecho, un derecho sobre el que manda tiene poder absoluto para repartir.

Que la vida son dos días y que no merece la pena complicarsela mucho.

El como cambiar este enfoque que tan bien casa con nuestra partitocracia actual lo veo muy complicado.

Yo lo que haría sería taificarla mas y que dependiera cada taifa de un control externo. Taificarla para que en vez de una Junta hubiera 7 juntitas (provinciales) con un presupuesto tope sumado 5 veces menor que el actual.
Al taificarse se quitarían las economiás de escala de la corrupción y se las obligaría a enfrentarse a unas con otras, con lo que la corrupción afloraría.
Supongo que a otros se le ocurrirá otra solución.
Pero desde luego pasa por dividir uy acotar el poder de los malos.

un saludo

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo: yo en cambio. como creo que quienes se aprovechan realmente de todo eso son los socialistas lo que hay que hacer es una presión externa sobre el PP para que, a plazo fijo, acabe con el PER, por ejemplo, lo que nos ahorrará algunos argumentos separatistas, al menos, eso creo. Un saludo,