Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

domingo, 10 de julio de 2011

La asignatura pendiente


El problema del PSOE es el siguiente: si se dedica a cultivar su voto fiel, esto es, si se deja llevar por la cultura política inspirada en el resentimiento social y la envidia, que es, sin duda, una de las más hondas razones de ser de la izquierda española, tiene una parte de su trabajo asegurada, y estará siempre en una cierta mayoría moral frente a una derecha a la que pinta como insolidaria, egoísta y "antigua", aunque todos esos epítetos, quizá especialmente el último, sean difíciles de comprender, viniendo de quien vienen.  Entonces estará en condiciones de ganar siempre que la economía vaya bien y perderá cuando, casi inevitablemente, la desbarate. 
Si, por el contrario, se dedicase a reinventarse, a convertirse en una izquierda competitiva como la norteamericana, o la más común en el norte de Europa, ganaría amplitud de espectro social, pero su base, hasta ahora bastante berroqueña, se iría disgregando, poco a poco.
El problema está en que las políticas que suenan bien a la base, como las que ha insinuado APR en su presentación, son rigurosamente inaplicables, de hecho ningún gobierno del PSOE las ha aplicado nunca, de modo que ello les obliga a una esquizofrenia que, como mejor se representa es con el apellido de un banquero: Botín. Se trata de la vieja táctica de los teros: los huevos en un sitio, los gritos en otro.
Atreverse a dar el salto de ese píe forzado no es fácil. Zapatero lo ha intentado por el lado del pacto con el nacionalismo burgués, pero ya se ve que no le ha salido; ha intentado poner en píe un socialismo insoportablemente retórico, y el balance ha sido desastroso, como corresponde a una salida en falso.
¿Podrá intentarlo Rubalcaba? Creo que no le faltan ni recursos, ni ambición, pero no tiene tiempo. Si consiguiera un resultado decente y el liderazgo nacional a medio plazo, creo que lo intentaría, y no sería mala cosa. No creo que, de hacerlo, lo hiciere por generosidad, sino por instinto, porque las cuadernas del viejo rencor de clase son cada vez más débiles e inseguras. 


Google responde

No hay comentarios: