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martes, 5 de julio de 2011

Siempre ha habido clases, y Bono nunca ha sido sospechoso

La reciente y súbita detención de Teddy Bautista puede servir de contrapunto para estimar la enorme suerte que siempre ha acompañado a José Bono en las abundantes peripecias judiciales en las que ha ido a parar debido al estrafalario tamaño de su patrimonio.  Las riquezas de José Bono han crecido muy por encima de cualquier índice normal de progreso económico, de manera inexplicable e inexplicada, pero el político ha tenido la suerte de que los fiscales, actuando muy sumisamente a las órdenes del gobierno, nunca hayan destinado la menor atención a los orígenes de una fortuna tan notoria. En este caso, muy al revés que en el de Teddy Bautista, los fiscales no han sentido ninguna necesidad de investigar, dejando que la opinión pública se haga una imagen fabulosa de la astucia y la pericia del manchego para, tacita a tacita, acumular un patrimonio inmobiliario y mercantil tan considerable, y que excede con mucho al que pueda arracimar cualquier servidor público mínimamente decente. Es una pena que no se le den a José Bono las posibilidades de explicarse que, sin duda, merece, porque los españoles creceríamos enormemente en nuestra cultura empresarial y financiera, y aprenderíamos a crear un imperio a partir de los sueldecitos y pequeños negocios que puede tener cualquiera.

Ahora empieza a saberse que una mano amiga está tratando de echar tierra al asunto de las más de 200 irregularidades urbanísticas detectadas en Seseña, y que fueron pasadas por alto por todos los órganos competentes  de la Junta de Castilla la Mancha, en la urbanización cuyo promotor tuvo el detalle de regalar un Porsche a la entonces señora de Bono. Algo parecido le ha ocurrido a la SGAE, que sus cuentas le parecían de rechupete al Ministerio de Cultura, pero ahora resulta que no estaban tan claras, porque seguramente a Rubalcaba le puede venir bien que la justicia le meta mano a un tipo tan impopular, nada que tenga que ver con Bono cuya limpia ejecutoria seguirá siendo el espejo en el que se miren los socialistas.

No cabe esperar que el Fiscal muestre con Bono la diligencia que ha desplegado con Teddy Bautista, pero sí habría que exigir que la Comisión parlamentaria que ha de examinar los informes del Tribunal de Cuentas no se dedique a disimular las graves carencias que ha detectado un organismo que tampoco parece tener ninguna manía persecutoria hacia ningún político. Según fuentes muy cercanas al  caso es muy llamativa la extraña diligencia que está mostrando Isabel Pozuelo, la presidenta de la Comisión parlamentaria que estudia los informes del Tribunal de Cuentas. La señora Pozuelo, socialista, por más señas, nunca había mostrado el menor interés en que se analicen las abundantísimas irregularidades que el Tribunal detectó en el caso Seseña, durante el mandato de Bono en Castilla la Mancha, y con alcalde del mismo partido. La señora Pozuelo, que siempre había aplicado a este asunto la lentitud que convenía a sus intereses, está experimentando un súbito ataque de celeridad tratando de dar carpetazo al asunto. Perdido el poder para los socialistas tras las elecciones, tanto en Seseña como en Castilla la Mancha, los del PP podrían tener la tentación de investigar esos y otros asuntos, conforme a la promesa de transparencia que figura en su programa electoral y la señora Pozuelo se apresta al corte, al carpetazo. Seguro que es algo que Bono lamenta, deseoso como está de acreditar que nada tuvo que ver con esa cumbre del ladrillazo  que se alza en las inmediaciones de Seseña.  
El canon y la vergüenza

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