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lunes, 31 de octubre de 2011

La corrupción oculta


El caso de Casimiro Curbelo, actual secretario general del PSOE en La Gomera, podría ser tomado como un ejemplo típico de la corrupción que encubren los sistemas jurídicos de protección de Diputados y Senadores que, pensados muy con otros fines, prestan amparo, de hecho,  a posibles  actividades ilegales, cuando no claramente delictivas.
El nombre de Curbelo, un personaje todopoderoso en su isla, pero desconocido para la opinión pública nacional, saltó a los periódicos tras una bochornosa actuación en una sauna y en una comisaria madrileñas, cuando pretendió ampararse en su condición de miembro del Senado para abusar de sus privilegios parlamentarios y evitar su detención, tras agredir a miembros de la policía, que es lo que, lógicamente,  le habría pasado a cualquier ciudadano que participase en los altercados que él protagonizó. A raíz de la publicación de hechos tan vergonzosos, el PSOE se vio obligado a  impedir su continuidad en el Senado. Una vez que este cacique insular perdiese  su condición de aforado, se han podido llevar a cabo investigaciones sobre sus actividades en la isla de La Gomera, un lugar que Curbelo debía de considerar algo así como su cortijo, tanto por parte de la policía como de la fiscalía de las que da cuenta La Gaceta en su edición de ayer domingo. 
No cabe duda alguna de que la actividad política de diputados y senadores debe estar jurídicamente protegida, de manera que estos puedan ejercer sin ninguna clase de cortapisas ni amenazas su papel constitucional; es un hecho, sin embargo, cosa que irrita justificadamente a los ciudadanos, que la mayoría de los diputados y senadores apenas hacen otra cosa que actuar a las órdenes de  sus respectivos partidos, de modo que resulta doblemente injustificado que no se puedan investigar sus actividades particulares cuando haya indicios de corrupción, cosa que, desgraciadamente sucede con extrema frecuencia, sin respetar  una compleja serie de cautelas que, en un gran número de casos, acaban impidiendo que una conducta gravemente lesiva y ampliamente sospechosa pueda ser puesta en manos de la Justicia. Al amparo de normas de protección que tienen un sentido muy distinto, algunos sinvergüenzas se atreven a lo que no se atreverían si hubiese un mayor nivel de trasparencia. Usan sus privilegios políticos para pisotear la decencia y las leyes comunes, y mezclan sin vergüenza ni temor alguno,  sus intereses particulares y su enriquecimiento personal, asunto del que la opinión pública conoce casos realmente escandalosos,  con las gestiones propias de su cargo y con lo que debería ser limpia gestión de los intereses comunes. Una tupida malla de supuesta respetabilidad crea, en la práctica, situaciones en las que la corrupción y los delitos más diversos, hasta las conductas chulescas,  más propias de rufianes que de representantes electos del pueblo español, como ocurrió en el caso de Curbelo, pueden quedar fuera de cualquier clase de escrutinio.
Urge que se ponga fin a esta impunidad hipócrita. Los diputados y senadores deberían ser los primeros en mostrar su interés en que no se pueda abusar de sus privilegios como representantes. En la próxima legislatura se deberían modificar las normas que permiten amparar conductas tan indignas como la de Casimiro Curbelo. La democracia no puede sobrevivir  si la corrupción se convierte en un hábito que de hecho esté protegido por las normas vigentes. Nos jugamos mucho en conseguir una mayor trasparencia y control de las actividades de los cargos públicos.


sábado, 29 de octubre de 2011

Sobre la supuesta inteligencia electoral

Hace ya mucho que se puso de moda hablar de diversas inteligencias, artificial, emocional, neuronal… etc. Ahora nos ha llegado un vástago bastante reciente de esa tendencia, la inteligencia electoral, algo ante lo que se siente la tentación de decir que no es otra cosa que la tradicional cautela de los partidos con los temas que puedan afectarles negativamente, y que tratarán de emplear los adversarios para ponerlos en aprietos.  
Se ha hablado bastante de este asunto a propósito del PP, de su supuesta resistencia a revelar sus más aviesas intenciones, aunque estas se limitasen, con una humildad casi franciscana, al intento  de enderezar los muchos entuertos que han ocasionado sus oponentes. En estas estábamos cuando, no sin que fuera presumible, el comunicado de ETA ha irrumpido en el escenario.
De ETA se puede condenar su carácter criminal, su cruel brutalidad, pero no su inteligencia, aunque no sea electoral. Es muy probable que el hecho de que ETA no haya tenido nunca que ganar elecciones le haya permitido concentrar sus esfuerzos en elaborar una estrategia tan implacable como certera, perfectamente asentada en obtener una legitimación a posteriori de los efectos políticos del terror, lo que no supone otra cosa que ponerse a la democracia por montera, objetivo que todavía no han alcanzado por completo, pero que, por insólito que sea, suscita necios entusiasmos. Su análisis ha partido de la presunción de que la democracia  no iba a tener suficientes energías para rechazar el asalto cuando los etarras decidieran disfrazarse de pacifistas, como víctimas  de la perpetuación de un inexistente conflicto, una invención que ha resultado ser tan  mítica como eficaz para convencer a unos expertos hábilmente motivados con suculentas minutas, seguramente tax free, que no otra cosa ha sido la llamada conferencia de paz.
Los estrategas del PP parecen haber ideado un sofisticado método para evitar  que el asunto de ETA se convierta en tema electoral. De momento no les asiste el éxito, hay que reconocerlo, porque casi nadie habla de otra cosa que de la buena noticia que nos han regalado los chicos de la banda. Aunque, por fortuna, el comunicado del PP en relación con el asunto ha sido básicamente correcto, puede cundir la impresión de que el PP trata de huir de un asunto que no le resulta simpático, a la espera de llegar al Gobierno y mostrar su verdadera posición respecto al desafío político, y no meramente terrorista, que supone el planteamiento que ha hecho público la ETA.
Al actuar de este modo, el PP podría dar píe, espero que sin quererlo, a un notable equívoco, que pudiera ser grave, pero muchísimo menos peligroso que lo sería una modificación de fondo, y bastante artera, de las posiciones del PP al respecto. De ser mínimamente cierto esto último, estaríamos ante algo que podría empezar a considerarse como una especie de zapaterización del PP, un intento bastante inconsistente de modificar las posiciones sustanciales de un partido, de lo que piensan sus votantes,   en aras del interés electoral de sus líderes. La posible justificación de una maniobra tan arriesgada sería más o menos como sigue: primero, el tema de ETA ya no preocupa a los españoles, ha descendido varios puestos en los análisis sobre el particular que hace el CIS; segundo, hay que rendirse a la evidencia de que una mayoría de carácter soberanista puede ganar las elecciones autonómicas y podría reclamar la independencia de Euskadi; tercero, la única manera de evitar eso sería un rediseño del mapa territorial español que acabase definitivamente con  la unidad política, con la Nación española de la que habla nuestra Constitución y que, junto con la democracia  es el enemigo real de ETA, para llegar a formas puramente nominales que el tiempo se encargase de diluir en la nada. Si esto no se parece al rotundo triunfo político de ETA, que venga Dios y lo vea.
Esta no ha sido nunca la posición del PP, y no podrá serlo sin serio riesgo serio de ruptura del partido y, a más corto plazo, sin que pueda distraer muchos votos necesarios para la mayoría absoluta dirigiéndolos a las urnas de UPyD. Si esto es así, ¿en qué consiste la inteligencia electoral de tratar esta asunto con sordina?, ¿se pretende acaso que Rubalcaba centre su campaña en los aciertos económicos del socialismo?
El PP debería explotar la lectura contraria, hacer ver que la supuesta renuncia de ETA a las armas, cosa que está por ver, aunque hay que esperar sea cierta, es consecuencia de una derrota política frente a la democracia y frente a la Nación española, y debería dejar claro cuáles son las líneas cuyo traspaso no tolerará, en ningún caso. Si los electores han dejado de preocuparse por ETA es porque piensan, quizá equivocadamente, que eso es lo que está ocurriendo, que ETA ha sido derrotada, pero no se conformarán con facilidad si se les pretende dar gato por liebre, un gato indigesto, y humillante que hay que ser muy cobarde para confundir con un pastel. 
¿Más y mejor?

jueves, 27 de octubre de 2011

Capitán Trueno

Uno de los que anda siempre hablando en nombre del cine ha dicho que la película sobre el Capitán trueno seguramente sería un pestiño. O este buen señor no ve las películas que se producen en España, tampoco las que muestran su experta mano,  o no tiene ni idea de lo que significa pestiño, aunque también pueden suceder ambas cosas a la vez. La película es un intento inteligente y razonablemente bien hecho de hacer cine que pueda interesar al público, cosa imperdonable para muchos de los listos que pueblan ese universo subvencionado y supuestamente exquisito. Me parece imperdonable que alguien que se supone deba intentar que el cine español mejore diga una cosa tan tonta y pretenciosa. 
Competencia Androide

miércoles, 26 de octubre de 2011

Novedades en la campaña

No podemos quejarnos, se anuncian grandes novedades para la campaña electoral, de modo que no se diga. El PSOE se propone atacar al PP, y el PP atacará, a su modo, al PSOE, incluso aunque no se lo proponga. Es una escena goyesca, y grotesca, y una muestra más del desprecio que los estados mayores de los partidos sienten por ustedes, sí por ustedes. NO habrá una sola idea, ni falta que hace, ni menos aún hablar de las cosas que nos interesan a los españoles, no sea que nos despabilemos. De la ETA, saber que es muy mala, pero todo va muy bien. ¡Sensación de vivir en Jauja! 
Competencia

martes, 25 de octubre de 2011

La extraña campaña

La forma en que Zapatero ha convocado las elecciones y la crisis de fondo que nos afecta van a propiciar una campaña realmente extraña, anómala, algo que probablemente se tratará de aprovechar para legitimar a posteriori la oposición al nuevo gobierno.. Me temo que se inicie una auténtica carrera de disparates que demostrará, una vez más, el escaso aprecio que los partidos tienen por la inteligencia de los españoles. Que el PSOE va a cometer excesos, como utilizar los colegios andaluces para perorar contra los recortes del PP, está cantado, porque se encuentra al borde de un ataque de nervios, pero lo que resulta más notable es que el PP se sienta obligado a cometerlos, por esa extraña simetría por la que, a veces, se rige la política española. El portavoz del PP ha pedido disculpas por llamar estúpidos a los votantes del PSOE, pero debería pedirlas también a sus votantes por razones análogas, aunque me temo que se le escaparán. 
Que el PP evite entrar a fondo en el nauseabundo asunto de la ETA, por ejemplo, no puede considerarse un caso de inteligencia política, me parece. Si el PP no aprovecha esta oportunidad para mejorar la cultura política de los españoles estará cavando su tumba, un trabajo en el que cuenta con auténticos especialistas. La verdad es que siempre que asoma el espectro de un PP que dice vótenme a mí para que yo mande porque soy más listo, más guapo o más decente, me dan ganas de exiliarme.
La España diferente 

lunes, 24 de octubre de 2011

Lo dijo Mateo Alemán

No hay hombre cuerdo a caballo. Me he acordado de esta cita mientras pensaba en lo que le ha ocurrido a Gadafi en Libia y en el escándalo que han causado en occidente las malas maneras de los rebeldes. No sé qué esperaban, la verdad. Pero la cita del novelista me ha hecho pensar en que hoy la gente no suele andar a caballo, pero tampoco abunda la cordura. El caballo que más se lleva es el del poder, el de la fama, y basta pensar unos minutos en cómo se comporta el personal para llegar darle la razón al autor del Guzmán de Alfarache. 
Información al alcance de la mano

domingo, 23 de octubre de 2011

El fin del terror



No es posible hacerse una idea cabal del significado de la renuncia de ETA a la lucha armada sin considerar los fines que la banda ha perseguido. El terrorismo no consiste meramente en matar, sino en hacerlo por algo, en la barbarie que siempre supone sacrificar la vida y el dolor de las personas en el altar de un objetivo político
Una vez que pensamos en esos fines, por quiméricos que nos parezcan, el significado de la supuesta renuncia de ETA puede verse a una nueva luz, porque, en efecto, aunque la derrota de ETA sea una de las posibles lecturas del paso que acaba de dar, no deja de ser obvio que la banda armada está siendo lo suficientemente hábil para tratar de obtener la máxima ventaja de su debilidad, de su forzada renuncia. Por eso la presenta como una victoria y la reviste de promesa, porque quiere convencernos de que da con ello un paso más en la consecución de unos fines que pretende legítimos, que no considera haber prostituido con sus años de sangre y de violencia, con esas acciones que pretende ocultar tras un término sumamente equívoco, aludiendo a un conflicto que nunca existió.
Una condición inexcusable para que esa lectura interesada pueda hacerse ha sido la complacencia disimulada del Gobierno del PSOE, el empeño personal del presidente del Gobierno en no dejar la Moncloa sin colocar a ETA en un lugar de privilegio para la consecución de sus fines políticos, los de ETA, y los del Gobierno. Ocurre, sin embargo, que el descrédito total con el que Zapatero va a abandonar el escenario va a hacer por completo  imposible que el PSOE pueda beneficiarse de un acontecimiento tan equívoco, tramposo y lleno de riesgos para la democracia.
El único beneficio tangible que va a obtener el PSOE con este paso que ha facilitado a la ETA va a ser dejar colocado en el despacho del próximo presidente de Gobierno un artefacto políticamente muy explosivo, cuyo manejo va a exigir altas dosis de inteligencia, determinación y valor. El comunicado de ETA coloca al próximo Gobierno frente a un chantaje político del que hay que esperar que sepa salir con dignidad.
Se tratará, en el fondo, de no seguir jugando irresponsablemente al éxito electoral de ETA y sus secuaces, una confusa amalgama de criminales, cínicos, descerebrados y personas atenazadas por el miedo y el síndrome de Estocolmo, de forma tal que el Gobierno sepa aplicar la Constitución, promover la libertad y la democracia, y combatir políticamente a los herederos  de ETA. Hay que acabar con ETA sin dejar que ETA acabe con la democracia, y se adueñe por vías equívocas de los destinos políticos de un una parte, pequeña pero muy querida de nuestra patria, de España. Puede parecer difícil hacerlo, pero será desde que entre en la Moncloa, una de las primeras y más exigentes obligaciones del nuevo Gobierno.
No se puede dejar que la ETA consiga transformar su debilidad en poder político, su derrota en victoria, su carácter criminal en promesa de liberación y de paz.
Es posible que  Amaiur pueda formar grupo parlamentario en el Parlamento, y es seguro que los proetarras pretenderán sentarse a negociar con el nuevo Gobierno; tratarán también de que los presos dejen de serlo, y negociar un retorno dorado de ellos y de los expatriados, todo lo que lleve, en fin, a que Otegui, o alguien de su perfil, pueda ganar las próximas elecciones autonómicas y negociar desde Ajuria Enea el futuro de una Euskadi independiente. Mientras tanto, ETA estará al acecho con el chantaje de que no será suya la culpa si vuelve a utilizar las armas para restablecer su poderío. Todo esto es precisamente lo que el nuevo Gobierno deberá evitar, porque, como sabe muy bien la Guardia Civil, y nos enseña la experiencia ajena,  no se pueden descartar posibles acciones y escisiones de quienes pretenden seguir constituyendo un ejército de reserva en pro de la independencia y al margen de la ley. Hasta que todo esto no sea literalmente imposible, no habremos alcanzado verdaderamente el fin del terror. 
Sociedad del desconocimiento

viernes, 21 de octubre de 2011

Un Colegio Mayor

He tenido el placer de dar la conferencia inaugural de curso en un Colegio  Mayor sevillano. Mi placer no consiste en hablar, ni siquiera en que me escuchen con atención y respeto, como si tuviera algo interesante que  que decir, como ha sucedido (me refiero a lo de la atención y el respeto). El placer ha sido participar de un ambiente universitario, formal, educado,cordial, con los chicos bien vestidos y dispuestos a celebrar un acontecimiento, un ceremonial de paso. Creo que queda muy poco de esto, y es de lamentar. Hay que perseguir la excelencia, pero es difícil hacerlo si las formas se olvidan por completo, si todo se reduce a una campechanía más o menos chabacana, a un colegueo zafio y sin perfiles, al igualitarismo necio que tan buen acogida tiene en esta España cada vez más gris y escasa de alicientes, y de manera tan especial como paradójica, en la universidad . Me pareció una especie de milagro que haya quienes se empeñen en mantener vivas tradiciones de formalidad y prestigio. Ya con eso mismo tienen su premio. La reinvención de la universidad, tan deseable como improbable, tendrá que apoyarse en estos bravos sevillanos y en quienes, como ellos, sepan que nadar contra corriente es, además de saludable, un camino de perfección.
Android y sus rivales

jueves, 20 de octubre de 2011

Un tirano menos

La desaparición de Gadafi es una buena noticia, pero no significa que el futuro de lo que llamamos Libia vaya a ser de color de rosa. La amenaza del islamismo radical es obvia, aunque los libios tendrán que pensar en que han necesitado la ayuda occidental, y que no sería muy razonable montar un régimen que supusiese una amenaza para las democracias. Sin embargo, las formas que hemos visto en las televisiones no aseguran que la sensatez se vaya a hacer cargo del destino de esa zona del mundo, que de todas maneras, tiene ahora unas posibilidades que estaban prohibidas, de manera que hay un ligero margen para la esperanza.  
Mi teléfono aprende a reconocerme

miércoles, 19 de octubre de 2011

Fantasmas sin fronteras


La esperpéntica conferencia de paz celebrada en San Sebastián, con el incomprensible apoyo de destacados miembros del PSOE que, pese a la esquiva negación de Rubalcaba, quien ahora quiere hacer como si no se enterase de nada, han actuado con la calculada ambigüedad con que se ha movido el zapaterismo en este lamentable circo,  nos ha permitido ver en acción a unos auténticos fantoches, a unos fantasmas sin fronteras que se atreven a pontificar sobre lo que desconocen, y pretenden explotar con palabras altisonantes un prestigio moral del que carecen por completo.

Han venido a España, como quien va a una tierra sin ley y sin orden, a proponer una solución indigna a lo que han llamado conflicto, y han tenido la desfachatez  de dedicarse a dar consejos rimbombantes y vacíos, que, ¡oh casualidad!,  favorecen las estrategias de ETA para una desaparición tan falsa como gloriosa, y que resultan conformes con los ilusos y cobardes planes de paz del zapaterismo, de un gobierno desprestigiado, roto y sin autoridad alguna.

Que un grupo tan nutrido de personajes, gorrones, desprestigiados y corruptos, se pretenda erigir en referencia moral es una señal inequívoca del significado manipulador, engañoso y  sumiso frente a los intereses de los asesinos de este lamentable simulacro de conferencia. El grupo de fantoches que ha perpetrado toda suerte de equívocos, con consecuencias criminales, como en Ruanda, no tiene la mínima autoridad para decir a nadie lo que hay que hacer. Cualquiera que se atreva a poner a una banda criminal en el mismo plano que a gobiernos democráticos y respetuosos con la ley merece un desprecio absoluto. Ni siquiera podrían invocar su ignorancia para suavizar la traición que cometen a la democracia y a las víctimas, porque su desconocimiento de la realidad de cuanto ha sucedido con ETA no es disculpable, ya que algo habrán de saber de aquello que quieren arreglar y, siendo esto así,  es de juzgado de guardia que hallan empleado un lenguaje deliberadamente neutral, que iguala  a violentos criminales con pacíficas víctimas.

Que ETA quiera timar a la democracia entra dentro de lo normal, pero que el Gobierno no haya sabido poner límites a este burlesco despropósito, y que algunos de los más conocidos dirigentes del PSOE vasco hayan ido a hacerse la foto con estos buhoneros resulta completamente intolerable.

A quienes hemos sostenido desde hace tiempo que se estaba buscando un ardid de este estilo para enmascarar las últimas concesiones a ETA se nos ha dicho de todo, pero no se nos podrá llamar fantasiosos, porque esta ceremonia de la confusión estaba desde el principio en el guión de un intento de final pactado, y acabamos de ver como esta farsa se ha representado con todo lujo de detalles y conforme al guión previsto por los estrategas de la banda. Muchos debieran de pedir públicas disculpas a Jaime Mayor Oreja por anunciar con gran claridad y precisión lo que acabamos de ver, una faena de aliño que ni siquiera ha tenido un mínimo de imaginación ni de originalidad, una burla de la justicia, de la libertad y del valor de las vidas ajenas que sería risible de no estar por medio tanta sangre inocente.

Quienquiera que acepte esta clase de supuestas aproximaciones deberá asumir que su fingida neutralidad le vincula de manera indeleble con los intereses y objetivos de una banda asesina, y con la negación más radical de la democracia, con la sumisión de la voluntad popular al mandato de quienes han utilizado cobardemente las bombas y las pistolas.
Un Rodríguez Zapatero inteligente

martes, 18 de octubre de 2011

La historia se repite



Pese a las diferencias que puedan establecer en el futuro los especialistas, la verdad es que los finales del zapaterismo y del felipismo se parecen en muchas cosas. La descomposición de un proyecto político  basado en supuestos principios altruistas y nobles nos muestra en  toda su crudeza la realidad de una lucha despiadada por el poder, por la supervivencia. Los que en un momento dado fueron todopoderosos, Guerra entonces, Blanco ahora, se ven envueltos en escándalos que desmienten buena parte de sus pretensiones ideales. Las guerras internas resplandecen y no parece haber piedad alguna para los vencidos.
El rumor insistente de la intervención de Bono en los problemas que ahora mismo afligen al actual portavoz,  encaja perfectamente en este esquema de guerra de dossieres y amenazas de tirar de la manta que fue también típico del final del felipismo; basta con recordar los casos Roldán y Perote, para  establecer algo más que analogías entre ambas situaciones.
No parece razonable sospechar que el CNI se implique ahora en la defensa de la probidad de un personaje bastante amortizado como lo es Pepe Blanco, aunque el “caso Campeón” sea muy típico de final de etapa política. Hasta ahora no se ha hablado de financiación ilegal del PSOE, pero dista de estar claro cuáles son las fronteras precisas entre ese tipo de casos y las imputaciones que ahora se hacen a José Blanco, porque no es razonable pensar en ellas sino como una especie de retórica que sirva para ocultar lo que sería, sin esa piadosa disculpa, un caso demasiado hiriente de provecho personal, que, en todo caso, se ha dado siempre, o casi siempre, que han aparecido esas operaciones de financiación ilegal. A dinero irregular, le corresponden siempre comisiones incontrolables y es normal que los que se aventuran en esos turbios asuntos procuren no quedar enteramente desprovistos de un beneficio personal sustantivo.
La relación entre Bono, un político muy amigo de tirar la piedra y esconder la mano, y notoriamente hábil para la intriga y los negocios de imposible explicación, y el actual ministro de Fomento ha sido siempre escasamente cordial, al menos desde el congreso que eligió a Zapatero. Por otra parte, el ministro Blanco, como corresponde a su cargo en el gobierno, ha manejado cifras muy cuantiosas que son las que parecen estar detrás de todo el extraño caso de la gasolinera, donde hay que estar muy escasos de imaginación para suponer que Blanco se citó para recoger un sobre con billetes morados. Las investigaciones periodísticas apuntan a asuntos de mayor calado que una supuesta comisión por unos cientos de miles de euros, y esa podría ser la información que, conforme a sus obligaciones, estuviese en manos del CNI y que, supuestamente, habría podido llegar a manos de Bono. Todo cuanto ahora se sabe no deja de resumirse en una serie de conjeturas, pero hay un sumario abierto, y muchos amagos, y eso quiere decir casi inequívocamente que algo ha fallado en un plan para obtener beneficios mutuos a cargo del contribuyente. La experiencia enseña que una vez que se rompe el hechizo de la supuesta limpieza en el manejo de cantidades multimillonarias, las noticias fluyen a borbotones, y se acaba por saber  lo sustancial, especialmente si alguien se siente perjudicado y está dispuesto a tomarse cumplida venganza, algo muy fácil en las horas crepusculares de los que fueron muy poderosos, y ya no lo son, momento en el que los falsos amigos se toman su venganza.

domingo, 16 de octubre de 2011

Un ensayo de mundialización del descontento



El 15 de octubre ha contemplado un ensayo de coordinar las protestas de muchos indignados en cientos de ciudades con el resultado que se verá, pero que, en cualquier caso, y al entender de los protagonistas, supondrá un avance en los intentos de globalizar las protestas, más allá del viejo empeño de los activistas, casi profesionales del ramo, que se han dedicado a entorpecer las cumbres internacionales, y que han tenido carácter violento. Aparentemente, la franquicia franco-española del 15M ha ido aclimatándose en diversas ciudades del mundo con una modificación sustancial respecto a nuestro 15M: el objetivo de los ataques no es la clase política y su supuesto falseamiento de la democracia, sino las maniobras financieras internacionales que, según ellos, son la causa de la crisis económica que atenaza al mundo. Hay otra diferencia nada desdeñable, y es que las policías del mundo no tienen unos jefes tan sensibles como Rubalcaba, sino que están dirigidas por gentes elementales y directas que creen que la misión de la policía es favorecer el uso general de los espacios públicos sin permitir que nadie se apropie  de la calle, por nobles que sean los motivos alegados. Tal vez Rubalcaba podría encontrar en el futuro un buen campo de trabajo en escuelas de formación de policías para que se pongan al tanto de sus ideas y se comporten con talante.
Así como el 15-M pareció inicialmente un movimiento renovador, aunque pronto controlado de manera férrea por las falanges de la ultraizquierda a la búsqueda de una causa verosímil para esconder su odio a la democracia,  la indignación globalizada se alimenta de un maniqueísmo, y de un odio a la libertad política, con escasas capacidades de engañar a nadie. Bajo capa de un discurso contra los abusos financieros, se pretende la abolición de la libertad, para que el mundo acate mansamente los dictámenes y ocurrencias de unos señoritos escasamente ilustrados, pero dispuestos a hacerse  por las bravas con un lugar al sol desde el que refrescar y reverdecer los supuestos éxitos de las políticas de izquierda. No se molestarán en concretar, porque es más fácil señalar lo que está mal que decir cómo puede evitarse, y porque les viene bien el tono apocalíptico para promover su paraíso, un escenario que se llenaría de policías y fusilamientos, como siempre ha sucedido, en el caso, extremadamente improbable, sin duda, de que estos activistas al ataque consiguieran lo que se proponen.
En España estaremos seguramente a la cabeza del mundo en esta clase de hazañas, no en vano hemos gozado durante dos legislaturas de un Zapatero, que es el tipo de político que esta gente admira, y de una policía anestesiada por las doctrinas melifluas de Rubalcaba sobre lo muy inconveniente que puede llegar a resultar molestar o interferir las andanzas y acampadas de estas gentes. Además, a nadie se le escapa que es conveniente ir cogiendo forma para el momento en que el desorden financiero internacional consume la tropelía de poner en la Moncloa a un político del PP, algo que, al parecer, nada tendrá que ver con la democracia ni con el voto de los españoles, tan tontos y tan perversos que desoyen las pintorescas y vacuas enseñanzas que proclaman estos  sujetos.
Quien vaya a ser ministro del Interior tendrá trabajo, pero será menos del que se puede imaginar si hace las cosas bien desde el principio y asegura el uso de la calle por todos, algo que aquí ya no se lleva en cuanto a cualquiera se le antoja mostrar lo muy indignado que  se encuentra.
Movistar se queja

viernes, 14 de octubre de 2011

La fiesta nacional y el día de los abucheos



Es seguro que Zapatero no pasará a la posteridad como un gran patriota, ni como el gobernante que más haya hecho por fomentar una cultura de defensa razonable y moderna, ni el sentimiento nacional, una emoción sobre algo discutido y discutible por decirlo en sus propios términos. Sería un auténtico milagro que alguien que llegó al gobierno con un pacifismo de guardarropía, y tras negarse a saludar a la bandera americana, que sacó alocadamente a nuestras tropas de una misión internacional, que colocó a una mujer embarazada en la cartera de Defensa para dejar claro cuáles eran sus ideas de fondo sobre el papel de las fuerzas armadas, hubiese hecho algo digno de mención, aparte de rectificar tarde y mal, según estilo de la casa, pretendiendo endosar el déficit presupuestario de Defensa al PP, tras ocho años de gobierno, y firmando de manera vergonzante y chapucera nuestra participación en el escudo antimisiles.
Toda esta batería de disparates fruto de una ideología inmadura e ilusa ha pesado como una losa sobre las celebraciones militares tradicionalmente anejas a la fecha de la fiesta nacional. No sería lógico pedirle al presidente de una sociedad gastronómica que inaugurase un congreso en pro de la dieta vegetariana, pero eso es lo que ha estado pasando durante ocho años el 12 de octubre. Los abucheos, los silbidos y las muestras de disconformidad de una gran parte del público han sido una respuesta lógica que debiera haberse evitado cambiando de política y de gestos, pero que este gobierno de las apariencias ha combatido alejando al público de las tribunas, lo que es todo un símbolo de un modo de gobierno reducido al disimulo y a la incompetencia más absoluta; todavía ayer la ministra de Defensa se vanagloriaba de que la celebración tendría un carácter más civil que militar, lo que, sin duda, implica una contraposición indebida entre ambos términos y un tono despectivo hacia los militares.
Gracias a las extrañas manías ideológicas de Zapatero, que el PSOE ha asumido como propias en un ejemplo de sumisión borreguil que pasará a los anales, lo que debiera ser una fiesta de todos, y una jornada de acercamiento entre las fuerzas armadas y los ciudadanos, se ha convertido progresivamente en un rito vergonzante que el gobierno no ha sabido cómo esconder de manera más eficaz. La espléndida disciplina de los militares y su magnífico sentido de la responsabilidad, la profesionalidad, y su amor a la patria, han evitado que los ejércitos acabasen disueltos por una gestión que, en el fondo, pretendía exactamente eso, convertir a los militares en una ONG, o en simples bomberos, transformar las fuerzas armadas en una especie ridícula de ejército de salvación   al servicio de la alianza de civilizaciones y otras ensoñaciones disparatadas y cómicas. De manera harto elocuente, se mantuvo, sin embargo, el programa de compras de armamento, eso sí gestionado como cabe esperar, tal vez porque esas operaciones son propicias al lucimiento, y siempre podrían dejar algunas oportunidades de lucro interesantes en manos de amigos, primos o personas de confianza y probada lealtad. De cualquier manera, lo esencial, el amor a la patria, y el orgullo y la determinación hasta la muerta por defenderla cuando sea el caso, quedaron ocultas bajo siete capas de una mezcla perversa de ideología tontamente pacifista y de absoluto cinismo.
Los españoles tenemos perfecto derecho a sentirnos orgullosos de serlo, a celebrar nuestra fiesta nacional y a sostener, apoyar y vitorear a unas fuerzas armadas que  representan también una tradición gloriosa, una historia muchas veces centenaria de la que no tenemos ningún motivo especial para avergonzarnos. Hay que esperar que así sea en 2012.
Control remoto

jueves, 13 de octubre de 2011

Un acierto de Aguirre

La presidenta de la Comunidad de Madrid se dispone a declarar hábiles a efectos comerciales todos los horarios que le vengan bien al establecimiento respectivo, incluidas fiestas y cualesquiera horas de las 24 que dispone el día. Me parece un acierto, una decisión valiente y  un adelanto indiscutible en favor de los consumidores, que somos la mayoría. Los horarios rígidos no dejan de ser una sindicación de intereses de los comerciantes, protegidos por la administración, siempre atenta a llevarse bien con los mejor organizados, y en contra de los intereses del público, mayoritario pero inerme y desorganizado. Ya era hora de acabar con esto.  Ahora se crearán nuevas oportunidades de empleo, habrá menos atascos y nuevas formas de competencia, lo que es magnífico; al que no le convenga abrir, no abrirá, pero no podrá impedir que otros lo hagan y contribuyan a dinamizar la competencia, que falta hace. 

martes, 11 de octubre de 2011

Blanco y en botella


Si, finalmente, el ministro de Fomento consiguiese convencernos de que está siendo objeto de una campaña de difamación, habría conseguido, además, que no se confirmase, en su caso, la pesimista sabiduría del refranero: “dime de que presumes, y te diré de qué careces”. Porque, de momento, lo que es absolutamente evidente es que Blanco, y el PSOE entero detrás de él, se están comportando en este asunto con una actitud diametralmente opuesta a la que emplearon en el caso Gürtel, muy en especial en su campaña contra Camps. Y esto es muy grave, sin duda alguna, porque demuestra que lo que les importa no es la justicia, sino el acoso al adversario, no es la corrupción, sino la desgracia del contrario, no es la equidad y la limpieza en el desempeño de los asuntos públicos,  sino el tener a mano un arma agresiva para que no se perciba con entera nitidez su desnudez de buenas razones.
El ministro de Fomento podrá sentirse reconfortado por el hecho de que Rubalcaba crea en él, de manera desinteresada, por supuesto, ya que ha certificado ante los padres del ministro, la honradez de su hijo. Imaginamos el suspiro de alivio que han debido exhalar los atribulados padres de don José Blanco al ver cómo una persona de tan arraigado buen criterio y recto proceder, alguien que nunca se ha desdicho, les confirmaba los íntimos deseos de su corazón, pese a las horrorosas apariencias del caso.
Blanco, que se ha comportado en el caso Gürtel como alguien más allá de toda sospecha, como un adalid de la ética pública y de la transparencia, está ahora en un serio aprieto, porque, aunque se demostrare con toda evidencia su perfecta rectitud y honradez, nadie podrá negar su falta de tacto para escoger los lugares de reunión, ni, lo que es más importante, su doble moral, con un exigente rasero para juzgar a los demás y una enorme amplitud de manga cuando se trata de los asuntos propios. La Gaceta publicó recientemente  un reportaje que recogía parte de las enormidades que el señor Blanco ha ido soltando a propósito de los enredos de la trama Gürtel; cualquiera con un mínimo de objetividad reconocerá que esos criterios resultan demoledores para la credibilidad del señor Blanco, para sus intentos de hacer como si nada pasase, para su intención de convertirse en acusador en lugar de responder adecuadamente a las imputaciones que se le atribuyen. Es posible que para los socialistas sea mucho más creíble un sastre que un empresario,  pero seguro que no es esa la impresión que tienen los ciudadanos independientes y la opinión pública.  El señor Blanco ha caído en una trampa para osos que él mismo ha ido preparando con enorme exigencia y dedicación, y no podrá salir de este asunto sacudiéndose el polvo de su traje ministerial, como si nada. La figura del cazador cazado es bastante ridícula, y así es como no hay otro remedio que ver al señor Blanco, porque no se trata de su derecho a la presunción de inocencia, que nadie le niega, aunque él pasó ampliamente de esa exigencia cuando le convino, sino de que, de momento, no se le ve con ánimos para salir con bien de la peripecia en que se ha visto metido. La tentación de convertir la acusación en un ataque al PSOE es de una pobreza intelectual lamentable, entre otras razones porque nadie necesita atacar a quien se ha desgraciado por completo gracias a sus habilidades políticas y a los éxitos de su gobierno. Va siendo hora que quienes tanto predican la igualdad la apliquen en los casos  más obvios, aunque es evidente que el PSOE no ha tomado nota de la ironía de Orwell y sigue creyendo que es verdad aquello de que “unos somos más iguales otros”.  

lunes, 10 de octubre de 2011

Duran y el PER

Tengo la sensación de que Durán Lleida ha tocado un tema tabú, y que, por más que se explique, será condenado a los infiernos. Y, sin embargo, lo que Durán ha dicho tiene toda la apariencia de una gran verdad, de que habría que hablar a fondo de las razones de esa situación excepcional y, al parecer, inmodificable del paro agrícola en Andalucía. 
Hay ocasiones en que, cuando todos se unen contra alguien, cabe sospechar que ese alguien es el único que se ha atrevido a desvelar parte de la verdad, aunque lo haya hecho en un lenguaje poco adecuado. La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero, pero los porqueros se cabrean cuando se dice, aunque no sea completa.  
Jobs y Jacobs

domingo, 9 de octubre de 2011

El discurso de Rajoy

Me ha gustado el discurso de Rajoy. Ha dicho lo de siempre, pero ha dicho también algunas cosas que no es tan corriente oír y que revelan una idea muy personal, y positiva, de la política. Lo importante sería que esas ideas no se queden en discursos, que se noten en su forma de gobernar, el partido, donde ya manda, y el país, donde espero que  lo haga en breve. De no ser así, será muy penoso, pero la esperanza es lo último que se pierde, y a veces las cosas salen bien.
Para que luego digan que la SGAE es mala

sábado, 8 de octubre de 2011

Entre Blanco y Bono hay diferencias llamativas


Las graves acusaciones de corrupción realizadas contra el Ministro de Fomento, vertidas por un empresario procesado, colocan a José Blanco ante una situación que exige aclaraciones rotundas, inequívocas e inmediatas. Naturalmente, le acoge al político gallego la presunción de inocencia, pero no debiera olvidar el alto nivel de exigencia moral, jurídica y política que él, siendo secretario de organización del PSOE,  estableció contra los que aparecían implicados en el sumario de la trama Gürtel. El señor Blanco ha hecho bien en dirigirse a un juez para presentar una querella contra quien le acusa, y ha obrado rectamente también no acudiendo al Fiscal como hicieron en su día, y vanamente, la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y el presidente del Congreso, José Bono, que ha hecho toda clase de aspavientos y protestas pero no se ha atrevido a acudir a un juez para querellarse contra la supuesta falsedad de las abundantes pruebas que se han aducido de su sorprendente enriquecimiento personal. Acudir a un juez es una muestra de limpieza procesal que no supieron dar esos dos otros altos cargos socialistas. Pero Blanco ha puesto muy alto el listón y, además, los otros dos políticos implicados en las acusaciones del empresario gallego, uno del BNGa, y otro del PP, han dimitido de sus puestos para afrontar a cuerpo limpio el trámite judicial: esto es precisamente lo que debiera hacer el Ministro de Fomento para defender su inocencia y, a no dudar que esa actitud perjudicará menos a su candidatura al parlamento y a su partido, que el intento de seguir en el Consejo de ministros como si no hubiese pasado nunca nada, como si no hubiese tratado de ocultar una conversación con su actual acusador citándose con él en una gasolinera, un episodio que ha de aclarar con toda clase de explicaciones si no quiere ser víctima de una sospecha irrefrenable sobre la escasa limpieza de sus relaciones con el personaje procesado.
Conviene a su interés y al de la Justicia que dé ejemplo y se defienda de las maledicencias que le acusan como lo haría un ciudadano corriente, sin privilegio procesal alguno. No puedo aducir como excusa el daño que haría a un Gobierno que estará en funciones en escasos días y al que no le va a suponer ninguna crisis importante su renuncia. Tampoco le benefician nada las sospechosas desapariciones de valiosos documentos relacionados con la causa en que se ha visto implicado y tras lo que  algunos quieren ver la larga mano de los servicios de inteligencia.
Nos encontramos en plena refriega electoral y eso tal vez explique que el Partido Popular haya elevado el tono de sus demandas frente a las acusaciones a José Blanco, pero resulta llamativo que, en casos muy similares, no haya hecho gesto alguno para aclarar la sorprendente eficacia económica del presidente del Congreso. Sería muy conveniente que los partidos estableciesen un patrón de conducta homogéneo aunque no sea más que para evitar las sospechas de connivencia en materia de intereses que muchas personas alimentan contra los partidos mismos. El hecho de que en Galicia aparezcan implicados políticos de tres formaciones en una misma trama no hace sino extender esa clase de temores. El PP puede exigir lo que le parezca oportuno respecto al señor Blanco, pero debería tener en cuenta que la coherencia es un valor que aprecian los ciudadanos,  y que no está bien tener dos varas de medir según quién sea el implicado.

viernes, 7 de octubre de 2011

La alternativa es más que electoral



Los españoles nos enfrentamos a unas elecciones, pero tenemos por delante problemas algo más complejos y hondos que decidir entre unas siglas y otras, con ser esto importante, que lo es y mucho. La terrible noticia del enorme incremento del paro en septiembre puede que haya servido para que los más desavisados se den cuenta de que estamos ante una crisis descomunal de nuestra economía, y que, aunque sea razonable esperar que el nuevo gobierno haga bien sus deberes, no podremos salir de esta situación solo con sus políticas, si no existe un empeño colectivo en actuar de una manera adecuada. No es fácil acertar con lo que haya que hacer, hay que reconocerlo, porque si los más sesudos y brillantes economistas se enzarzan en polémicas sin cuento simplemente para caracterizar lo que nos está pasando,  resulta evidente que ocurre algo, en el mundo, en Europa y a nosotros, que tiene caracteres excepcionales. El caso de España es más grave no solo por sus terribles efectos sobre el desempleo, sino porque el gobierno del PSOE ha perdido años mareando la perdiz y en negar la evidencia, y porque el modelo económico que nos permitió una prosperidad llamativa en el pasado reciente no se puede reeditar.  En el fondo nos enfrentamos con un problema muy general, con el hecho de que la inteligencia humana no está en condiciones de prever el futuro, tampoco con la economía, por muchos esfuerzos y contorsiones que se hagan.  
No podemos prever con exactitud lo que va a suceder, pero sí podemos incorporar a nuestra reflexión algunas enseñanzas bastante obvias de la crisis que estamos padeciendo, y eso es lo que deberíamos hacer cuanto antes. Para empezar, habría que poner a buen recaudo las interpretaciones fáciles que se basan en enajenar las culpas, en vociferar contra el capitalismo, los ricos o los banqueros, en lo que podríamos llamar el modelo griego: sindicalistas, funcionarios, y otros protegidos por el general estado de abuso en el que se ha vivido, tomando las calles, griando contra quienes les han prestado el dinero que se han gastado absurdamente, porque, al parecer, tienen la inaudita pretensión de que Grecia pague sus deudas. Por esa vía no se va a ninguna parte, o, mejor dicho, se va a Cuba, al socialismo y a la pobreza más absoluta. Parece claro que hay un cierto número de insensatos dispuestos a seguir ese modelo bajo la excusa de la indignación, de la corrupción de los políticos y mil piadosas mentiras similares. Lo grave no es que ese tipo de gentes existan, sino que se les haga más caso del muy escaso que merecen. Mi opinión es, y me arriesgo a equivocarme, que, más allá de ciertos conatos pre-electorales, los ciudadanos no van a secundar ninguna especie de algaradas o intentos de tomar la Bastilla o el Palacio de Invierno, porque están al cabo de la calle de que lo que aquí nos ha pasado no se debe a la supuesta perversidad intrínseca del capitalismo, sino  a errores que, en distinto grado, hemos ido cometiendo unos y otros.
La alternativa está, precisamente, en  dejar de cometer esa clase de  errores, y ahí hay mucho camino que recorrer para cada uno de nosotros. En términos populares, debería ser claro que hemos de salir de la borrachera del euro, de esa increíble espiral de aumento de precios, que supuso la entrada en la nueva moneda. Frente a la idea de que hay dinero para todo y si no se tiene se pide a los Bancos, que salían a la calle para ofrecer créditos hasta a los indigentes, y no, por cierto, en ejercicio de una piedad samaritana, hemos de saber que en el mercado global en el que ya estamos no podremos vender nada si no está bien hecho, a muy buen precio y con un gran servicio de atención a nuestros clientes, lo que es una ley muy general e ineludible. Hemos de practicar todos, aunque unos más que otros, una gran dieta de adelgazamiento, si de verdad queremos salir adelante. Claro está que en estas situaciones hay quienes se empecinan en seguir como si nada hubiese cambiado, en cobrar un café en el bar de la esquina a precios del Ritz, por ejemplo, pero el mercado será implacable con quienes se empeñen en esa clase de propósitos disparatados. Esto vale para los precios, para los salarios, y para los negocios. No es sostenible un régimen de excesos como el que hemos llevado, con las administraciones públicas en vanguardia, como si fuésemos no ya nuevos ricos, sino herederos de una fortuna inagotable.  Cuanto antes nos hagamos a la idea de que somos un país modesto, al que le queda mucho para estar en primera división económica, y nos dispongamos a revisar con lupa las abundantes mandangas que nos venden los políticos como si fueran servicios sociales, ejemplares e imprescindibles, antes saldremos del marasmo. Es verdad que hay que elegir entre Rubalcaba y Rajoy, una elección que no parece demasiado difícil, pero hay que tomar posición, además, frente a asuntos de apariencia modesta, pero de mucha mayor enjundia, y ahí sí que nos la jugamos.

jueves, 6 de octubre de 2011

No se entiende

Por más que me esfuerzo no consigo entender lo que piensan aquellos que creen que se puede tirar más y más de la deuda, gastar sin límite y sin demasiado control, y que eso no tenga consecuencias. En otros tiempos esta clase de dislates desembocaban en una guerra, esperemos que esta vez no llegue la sangre al río, pero la crisis del 29 fue la antesala de todos los desastres, y no hace tanto tiempo. 
He oído contar una historia que se atribuye a un humorista catalán, cuyo nombre no recuerdo, que decía que en un futuro inmediato a los catalanes se les pagaría todo para que pudiesen viajar mundo adelante dando ejemplo, de catalanidad, se entiende. Más o menos es lo que piensan los sindicalistas, los indignados y los que no cesan de trinar contra el desorden financiero internacional, que alguien tendrá que pagar lo que nosotros gastamos y no somos capaces de ganar, catalanes todos, al fin. Si bien se piensa, es fácil de entender, lo que es increíble es que alguien se tome en serio tamaña broma. 

miércoles, 5 de octubre de 2011

Una crisis muy honda... ¿qué hacer?

Hace meses se dijo que el PSOE convocaría las elecciones después del verano para tratar de aprovechar el tirón de los buenos datos de empleo estivales. Pues no ha sido así. Las noticias del paro en septiembre son peor que malas, son tremendas. Hablan del absoluto fracaso de unas políticas del quiero y no puedo que si han conseguido pasar el filtro de los que mandan en Europa y serenar algo a los mercados (¿?) no están haciendo nada efectivo por la economía real de los españoles. Habrá que intentar cosas distintas y, sobre todo, más hondas y radicales, que afecten a los defectos estructurales de nuestra economía y nuestros mercados. Va a ser muy duro, pero creo que la gente lo comprenderá,... si es que alguien se lo explica. 

martes, 4 de octubre de 2011

Setecientos detenidos

Es posible que España esté exportando la indignación, aunque sea una patente francesa. Si hacemos caso a nuestros periodistas, los indignados de NY son como los de aquí; lo que no es como lo de aquí es la policía de allí, que ha detenido a 700 indignados por solo cortar un puente. Los EEUU si que son diferentes.
De todas maneras, lo de la indignación es un intento de poner de moda el pensamiento elemental, quiero decir, de moda ya está, pero más. Como lo que pasa en economía no se entiende, y lo que pasa en política tampoco nos gusta, nos indignamos y decimos que todo ocurre porque hay mucho chorizo suelto. Pues bien, no se puede decir que se un gran progreso, ni moral ni técnico, pero es lo que se les ocurre. 
Superteléfonos

lunes, 3 de octubre de 2011

Del GAL al Faisán y tiro porque me toca


Ayer, las abatidas huestes socialistas recibieron la visita del abuelo Cebolleta, como lo calificó un indiscreto micrófono, del propio Felipe González, que tuvo a bien sacar una de sus más viejas cazadoras del armario para demostrar el enorme aprecio que le une a su amigo Rubalcaba, pese a que Felipe vuela ya ingrávido por el edén que todos sueñan, porque, aunque no se trate exactamente del paraíso socialista, el deseo no tiene límites. 
No es rara la presencia de Felipe cuando el negocio amenaza quiebra. Su figura produce tanto entusiasmo como estímulo, porque todo socialista lleva en su mochila el bastón que le pueda convertir en titular indiscutible de la jet set global, y en asesor áulico del mayor millonario del planeta, pero es que además, Felipe no puede perderse un aquelarre en el que se anuncien medidas para poner en su sitio a los levantiscos, más impuestos a la clase media, nuevas tasas sobre el alcohol y el tabaco, y una imaginativa eliminación de las deducciones a las empresas por los gastos en cubrir los  seguros de enfermedad de sus empleados. Todo para el pueblo, como se dijo en la primera gran incautación de la democracia, a las semanas de tomar Felipe los mandos del país.
Como hay poco de lo que presumir en estos ocho años de pesadilla, Felipe se atuvo a los principios, a lo básico. Les exhortó a pasar al ataque, a presumir de lo que han hecho, como si hubieran hecho algo que fuese digno de loa.
El PSOE de 2011 se refunda sobre una síntesis entre la guerra sucia del GAL, y la colaboración con banda armada que supone la chivatada del Bar Faisán, de manera que no se diga que los socialistas no tienen soluciones. Lo malo de sus soluciones es que siempre coinciden en violar la ley, en colocarse por encima del bien y del mal, en parapetarse más allá de cualquier control haciendo una peculiar e interesadísima interpretación de lo que es la soberanía, que queda convertida, en sus manos, a que se haga su caprichosa voluntad más allá de cualquier clase de controles.
Los gobiernos socialistas han sofocado sistemáticamente la poliarquía,  algo esencial a cualquier democracia, sometiendo sin miramiento alguno a las instituciones que tratan de cumplir con su papel constitucional, para que la Justicia no pueda tocarles, para que la Prensa permanezca callada, para que nadie se atreva a imputarles nada de lo que han hecho porque consiguen que el disimulo y la ocultación lo tape todo, o casi todo, que los tribunales, en los que se han introducido con las peores mañas, amplíen enormemente el rango de la presunción de inocencia cuando se trata de uno de los suyos.
Esa enorme dedicación a la martingala y el oscurecimiento de lo que realmente hacen les permite seguir defendiendo sus retóricas habituales, afirmar que su política consiste en acrecentar los derechos sociales, incluso cuando recortan las pensiones, bajan el sueldo de los funcionarios, cosa de la que no había registros en los anales de la vieja España, o suben alegremente la edad de jubilación para evitar los malos pensamientos que siempre trae consigo el ocio.
La presencia de Felipe González y el ungimiento de Rubalcaba como nuevo líder y como candidato pone fin a una etapa de socialismo que no ha sido mejor porque ha sido todavía más cutre y ruin, más incompetente, pero sería un error pensar que al liberarnos de Zapatero y su corte milagrera el socialismo español vaya a parar en nuevas manos, en alguien que pudiera hacer que España contase con una izquierda creativa, decente, patriótica y responsable. El relevo del ayer lo toma el anteayer. El único consuelo es que, de momento, no parece que vayan a tener mucho que hacer en el mañana, pero que lo intentarán, como siempre, por las buenas o por las malas.
 Publicaciones digitales, propiamente dicho

domingo, 2 de octubre de 2011

ETA y la lotería



A este Gobierno le han salido mal las privatizaciones de la lotería y de AENA, pero, a cambio, en esta larga agonía prelectoral, no renuncia a sacar botín de un presunto final de ETA orquestado entre concesiones, disimulos y eufemismos. Es evidente que detrás de todo ello hay, además del ansia infinita de medallas que atribula a Zapatero, una presunción, que sería deseable fuere errónea, de que el electorado pudiera premiar una paz lograda por la puerta de atrás y a cualquier precio, sin que ETA renuncie de manera efectiva a las armas, sin que ETA pida perdón a las víctimas, y a todos los españoles, y sin que ETA deje de recibir sustanciosas subvenciones a través de las terminales políticas que ha conseguido colar en las instituciones. Por fortuna, no todos los electores tienen una moral tan laxa.
La derrota definitiva y total de ETA debiera ser un objetivo inequívoco de la democracia, pero este gobierno, y con él el conjunto del PSOE, se ha acostumbrado a vender humo y vagas promesas, construcciones meramente verbales como si fuesen realidades efectivas. Si ETA está, como lo está, debilitada, no se debe a la cariñosa terapia que le ha aplicado este gobierno, sino a la efectiva destrucción de sus bases que tuvo lugar por el esfuerzo de anteriores gobiernos y a la labor eficaz , paciente, y abnegada de los policías y los jueces que se han tomado en serio la dignidad de la democracia, el respeto de la ley y el castigo a los criminales.
Este gobierno no ha carecido de imaginación para montar tramoyas que hagan verosímil una supuesta conversión de ETA, pero o le han salido mal, como en el caso Faisán, o, al final, los supuestos demócratas, como en el caso de Bildu, siguen en lo de siempre, en la intimidación, en el pisoteo de la legalidad y en dedicar espacios a ensalzar al heroicidad de unos asesinos que, por fortuna, continúan en las cárceles. Cuando el gobierno trata de disimular  sus intenciones, insoportables para los ciudadanos si se exponen con claridad, enseguida aparecen heraldos que anuncian iniciativas que el gobierno, y Rubalcaba, líder de facto de lo que queda del PSOE, acogen con benevolencia, como si fuesen signos inequívocos de que las cosas marchan bien. Eso es exactamente lo que ha hecho ahora el lehendakari socialista, anunciar una quincena de rebajas en las exigencias a ETA, a ver si cuela la campaña y, aunque los etarras no hagan otra cosa que felicitarse de la iniciativa ajena, engañar a los electores con la siempre incumplida promesa de la desaparición de la banda.
Es muy grave que Patxi López, que sabe de buena mano, lo que han sufrido sus compañeros, se avenga a este juego de cartas marcadas, a un baile de disfraces en que los etarras se puedan vestir de pacifistas y obtener un perdón que no merecen, para que, consumada la mascarada, puedan volver a poner las cosas en sus sitio, y a explicarnos que donde mandan las pistolas no hay votos que contar.
El Partido Popular que se ha opuesto con claridad, y con éxito, a las torpes maniobras de privatización, de última hora y muy favorables a los intereses del PSOE, debe dejar muy claro que no piensa permitir que una nueva  burla de la ley, y del deseo de una gran mayoría de los vascos, y del conjunto de los españoles, de que ETA pase a ser cosa del pasado, pero sin trampas, sin disfraces, sin mentiras que no engañan a nadie, sometiéndose al escrutinio de la justicia, y al castigo merecido. Sería muy lamentable que el PSOE pudiera beneficiarse de esta sangrienta lotería de beneficios a los criminales, que es lo que intenta, tan mala imagen de nosotros tiene.
Un tipo listo