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martes, 14 de febrero de 2012

Siempre tienen razón

Hoy he estado en una reunión académica, un trabajo conjunto de varios especialistas en torno a un documento de trabajo. No es la primera vez que saco esta impresión, un poco penosa, a saber, que son muchos los que se empeñan en contestar a las objeciones que se les hace dando la sensación de que nada se les escapa. Es falso, y resulta aburrido, pero el ambiente académico es así de hipócrita. Yo me di cuenta de lo que valía el que fue el mejor de mis profesores cuando ante la pregunta de un alumno contesto: no le puedo responder, por la sencilla razón de que no lo sé. 

3 comentarios:

David dijo...

Eso se hace muchas veces por inseguridad. Yo a veces caigo en la tentación.

A medida que uno está más seguro de sí mismo, sabe más, y es, en general, más maduro, si uno además tiene buenas intenciones, afán de superación e inteligencia va apreciando más la virtud de la honestidad intelectual. Ahora bien, si ésta se puede adoptar, consciente o inconscientemente, como estrategia para que a uno le aprecien más (porque uno vea el efecto que produce el que otros sean así), no sé si es volver a la virtuosa inocencia o darle una vuelta más a la hipocresía (yo a veces me he sentido así también, cuando he rayado la falsa modestia). Aunque seguramente esta apreciación sea en el fondo una tontería, pues se podría aplicar a cualquier virtud. Normalmente aceptamos que las virtudes se tienen por su propia bondad y los beneficios directos de ésta, que sólo se pueden obtener si la virtud es sincera.

José Luis González Quirós dijo...

La verdad es que todo puede simularse, pero simular que todo se sabe es de lo más tonto, y empeñarse en tener respuesta para todo es una necedad.

David dijo...

Claro, claro. Me refería a situaciones en las que uno se muestra más seguro de lo que en realidad está. También, por ignorancia uno puede pensar que sabe más y de más cosas de lo que en realidad sabe. Seguro que he caído en las dos cosas, en ocasiones. En lo de simular que lo sé todo no. En fin, sólo digo obviedades.