Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

martes, 29 de mayo de 2012

Un país podrido

No me gusta exagerar, pero tampoco me gusta el disimulo. Una de las cosas que pasan ahora mismo es que casi nada funciona, y desde luego que apenas nada es ejemplar. Las instituciones están podridas porque la mentira se ha convertido en un hábito irreprimible, en un modo de vida. Desde la monarquía, a las universidades, los partidos políticos, la prensa y los jueces, todos se aprestan a hacer cierto el diagnóstico de Revel"la primera fuerza que dirige el mundo es la mentira", a exagerarlo incluso.  El presidente de gobierno quiere tranquilizarnos y recurre a algo que da toda la sensación de ser una mentira infantil, a decir que la prima no tiene nada que ver con Bankia, tiene bemoles. Esto no aguanta más así, de forma que bueno será que empecemos a reconocer con la mayor calma posible las verdades del barquero, ... y a actuar en consecuencia, que tampoco es fácil. 
Motorola y Android

4 comentarios:

jordi dijo...

Hay una palabra que creo puede definir bien el proceso en el que estamos: envilecimiento. Nada desaparecerá en tanto seguirá teniendo un nombre, pero su valor se irá depreciando -como pierde su valor una moneda- hasta ser perfectamente inútil para cumplir la misión para la cual se concibió.

Por cierto, como seguidor de este blog esperaba alguna entrada en referencia a la final de la Copa del Rey...sobre los prolegómenos, vaya.

Anónimo dijo...

José Luis.

Es usted una de las personas más lúcidas del panorama español y creo que su lucidez está muy ligada a su moderación. Aunque en ocasiones la paciencia tiene un límite y un grito a tiempo tiene efectos muy positivos.

Enhorabuena por su comentario de hoy.

Pero como me dijo en una ocasión, "No renunciemos a ganar. Luchemos para que suceda lo mejor. Estamos obligados a que el pesimismo no resulte acertado. Porque la Historia no tiene fin y lo malo ya sucede solo".

José Luis González Quirós dijo...

Para Jordi. Es cierto que hay un envilecimiento, pero la ventaja es que ese tipo de mal tiene tratamiento si cada uno de nosotros deja de plegarse y lo hace sin miedo y de manera constante. Es difícil, pero no imposible. Lo de la final... se habló tanto que me harté un poco del tema, además, siempre que sea posible, prefiero hablar de las causas que de los efectos y más si están tan contaminados como esto del fútbol: soy del Real Madrid y cuando viene el Athletic, por ejemplo, bastantes ultras le gritan como si fuese la ETA, a este tipo de confusiones me refiero. Saludos y gracias por su atención

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo: gracias por sus ánimos. Hay que seguir. La democracia es también un clima moral público y eso no se consigue si todos hacemos dejación, si no peleamos, si lo esperamos todo de los de arriba que suelen estar a lo suyo.