Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

sábado, 2 de junio de 2012

Nuestro problema

Esta vez no es que no sepamos lo que nos pasa, porque lo sabemos; el problema, más bien, es que nos guiamos por el principio comodón de "que se corrijan los demás", y, claro, no funciona nada. España necesita dosis crecientes de ejemplaridad y de intolerancia con los corruptos, o sea, por ejemplo, que Divar sea obligado a marcharse, aunque sea a Marbella. Además, somos acomodaticios en exceso, y cobardes, decimos lo que pensamos cuando no importa decirlo, pero no cuando haya algo en juego: pronto tendré ocasión, una vez más, de comprobarlo.
¿Novedades digitales?