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martes, 17 de julio de 2012

La susceptibilidad política

Los hábitos políticos de una buena mayoría de españoles siguen siendo autoritarios, por decirlo de la manera menos hiriente. Lo de la democracia se queda en algo puramente formal, apenas una legitimación del que manda. La discrepancia se entiende que es un contrafuero, un descontrol, una agresión. No se ha aprendido a jugar, en el mejor sentido del término, con ella, a emplearla para favorecer los mejores designios políticos, la inteligencia de los planes, cuando se tengan. Se entiende que los representantes tienen derecho pleno al asentimiento y al silencio de los representados.  La democracia de los cementerios a las órdenes del sepulturero.
Gregarismo digital

2 comentarios:

jordi dijo...

Casi el mismo día que veía esta entrada estaba leyendo a Tocqueville y me encuentro con esta frase en La democracia en América: "Así pues resulta natural que en los países democráticos los miembros de las asambleas políticas piensen en sus electores más que en su partido, y en las aristocracias más en su partido que en sus electores".

José Luis González Quirós dijo...

Para Jordi: Natural significa aquí algo casi incomprensible; entre nosotros lo natural tendrá que dejar paso a lo decente y a lo civilizado, a la democracia por nacer.