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sábado, 18 de agosto de 2012

Otra decisión cínica e hipócrita del gobierno de Rajoy

Con ser muy grave lo que ha hecho el gobierno al conceder el tercer grado al carcelero de Ortega Lara, más grave aún me parece el burdo engaño de sus explicaciones a la opinión pública. Interior ha pretendido ampararse en la ley para ocultar sus responsabilidades, dura lex sed lex, dijo cínicamente el ministro,  pero la ley dice solo que el gobierno podrá hacer algo, no que haya de hacerlo. Esta distinción sustancial, que explica la irritación de cualquier persona con un mínimo de dignidad, de perspicacia y de valentía, es lo que las explicaciones mentirosas del gobierno pretenden ocultar, asumiendo que los españoles, además de cobardes, debemos ser tontos. Yo entendería a un gobierno que dijese, creo que lo más razonable es soltar a este canalla por h o por b, pero no puedo ni justificar ni aplaudir  a un gobierno que hace lo que cree le conviene, y seguramente se equivoca, pero pretende engañar a los españoles al simular que está haciendo lo que hace, como si no quisiera hacerlo,  porque se lo ordena precisamente la ley.  He aquí, de nuevo, un gobierno que emula al de Zapatero, nada que ver con lo que sus votantes teníamos derecho a esperar. 

2 comentarios:

Santiago Recuero dijo...

No estoy de acuerdo.
Es cierto que el anterior Gobierno Socialista llevó a cabo unas políticas lamentables en el tema antiterrorista en general y en cuanto a la clasificación y beneficios de los presos en particular. También es cierto que el actual Gobierno no lo está haciendo mucho mejor y ha cometido errores.
Pero, considero, que cuando se hace una crítica al Gobierno de este tipo es necesario ser absolutamente rigurosos y solventes y es un hecho que el art. 195 del Reglamento Penitenciario establece que la autoridad competente para la concesión del tercer grado y libertad condicional es, en este caso, el Juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional y no el gobierno y que el art. 104 del mismo texto legal la habilita para hacerlo por lo que su actuación es ajustada a Derecho y, desde luego, en este caso no es imputable al Gobierno de la Nación.
En todo caso la aplicación de normas como esta de dejar en libertad a un enfermo terminal y el hecho mismo de que se haga cumpliendo la Ley es exactamente lo que nos diferencia de la gentuza repugnante que son los terroristas y creo que no debemos perder de vista esto.

José Luis González Quirós dijo...

Para Santiago: Creo que lo que dice, no afecta al fondo de mi comentario. Invocar razones de salud con un asesino terrorista, cuando cada año mueren 300 presos en las cárceles españolas, según informan El Mundo y La Gaceta, no es de recibo. En todo caso, lo que desearía es una explicación, no una mentira del tipo de "dura lex sed lex" que dijo el ministro. Saludos,