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miércoles, 31 de octubre de 2012

Gobierno provisional

En España lo provisional tiende a ser eterno; más o menos este parece ser el espíritu con el que el gobierno está dirigiendo (¿?) la economía, tratando de disminuir el déficit y mareando la perdiz con lo del rescate. Podría estar bien si fuese una estrategia al servicio de alguna idea clara, pero me temo que no hay otra cosa que la supervivencia y el salir al paso, bastante menos de lo que se debe pedir a la dirección política de un país, pero parece que nuestra clase política no da más de si, y hay que lamentar que haya tan escasa convicción social de que las cosas no debieran seguir así, o eso creo.
Android en el Pentágono

martes, 30 de octubre de 2012

Sentirse español

Resulta que hay quienes no se sienten españoles y quieren dejar de serlo: perfecto, que lo dejen, no hay trabas para ello. Lo que no pueden pretender es que en pago a su desprecio por nuestra común condición, se salten a la torera nuestras leyes, y se queden con parte de nuestro país, que no es solo suyo porque es también nuestro. Se han acostumbrado mal, porque hemos cedido mil veces para ver si empezaban a ser leales y algo menos picajosos, pero nos llaman ladrones y nos insultan, diciendo además que les odiamos. No es verdad, y punto. 
Sostres sostiene que esto va de lo de siempre, pero la verdad es que ya es muy cansado y hay que cambiar de actitud, no se puede seguir siendo tolerante, comprensivo y generoso con quien, si nos descuidásemos, nos sacaría los ojos. A ver si se enteran los del PSOE y dejan de dorar la píldora a los nacionalistas, pero es difícil, qué se le va a hacer. 

lunes, 29 de octubre de 2012

¿Sirven para algo los políticos?


No debería ser necesario hacer este tipo de preguntas, pero la verdad es que, en demasiadas ocasiones, da la sensación de que los políticos se enredan en cuestiones que no interesan a casi nadie, en querellas internas, en defensas a ultranza de su buen hacer… un poco como si el fútbol consistiera en un campo repleto de jugadores, poco respetuosos con las reglas, borrachos de balón,  y que se olvidan de que hay que meter gol.
Tenemos un Gobierno con amplia mayoría absoluta, con un enorme poder territorial, con la mayoría de los ayuntamientos en su poder  y en muchas ocasiones da la sensación de que está esperando a ver qué se le ocurre, como si hubieran llegado al poder para pasarlo bien y no les estuviésemos dejando disfrutar de sus méritos. Pues no, se les ha dado el poder para hacer cosas, y hacerlas con celeridad y determinación, no para discutir si el Estado está mejor o está peor, o si queremos mucho o poco a los catalanes. No parece que ningún votante del PP haya deseado un gobierno dubitativo, y el que tenemos lo parece demasiadas veces y en asuntos que deberían ser claros como el agua. El PP puede parecer dividido, pero lo fundamental es que no se sabe bien qué es lo que pretende, si cambiar la Constitución, bajar el sueldo a los diputados o recortar un poquito a todo el mundo para que nadie se alarme más de la cuenta, pero no ha sido elegido para eso y corre el riesgo no solo de imitar a Zapatero sino de acabar pronto como él, esculpiendo frases pretenciosas y con el país patas arriba.
No es posible hablar mejor del resto de fuerzas políticas, entregadas a sus cuitas internas, huyendo de los problemas por el procedimiento de crear otros peores y culpar al rival, sin ocuparse realmente de si su gestión está siendo buena para los ciudadanos. Los políticos tienen una tendencia a ensimismarse que es el mayor peligro de esta democracia española. Hay que recordarles que están a nuestro  servicio y que no es que tengamos pocos problemas, precisamente. España está de pena y los políticos tienen una parte muy importante de la culpa, así que es ya hora de que dejen de mirar para otra parte.

domingo, 28 de octubre de 2012

Mentiras educativas

Cuando dicen que no se puede hablar de algo, lo normal es sospechar  que hay tongo. La izquierda ha impuesto un régimen, tontamente aceptado por la derecha, de que no se puede hablar ni de educación ni de sanidad, y así está el patio. La educación, en particular, es un terreno en el que reina impune y venerada la mayor cohorte de mentiras imaginable. Ya lo decía Ortega hace ochenta años, y la cosa no ha hecho sino empeorar.

Por ejemplo, se sigue confundiendo la educación con dar clase o ir a clase, lo que tiene especial mérito en la época en que vivimos en que hay tantos textos inmejorables al alcance de la mano. Lo de las clases sirve para construir edificios, y vender sillas y ordenadores, para contratar personal que se cuide de los edificios, y mil utilidades más, pero educar es otra cosa. Por ejemplo, tener interés en saber y poder hablar con alguien que sepa más que tú para que te oriente. ¿Cuántos universitarios españoles han ido alguna vez a hablar con un profesor para saber algo, para hacer una pregunta distinta a la de cómo va a ser el examen? Nuestra educación está presa de la mentira y la apariencia, y se parece más al pastoreo que a cualquier iniciación a la ciencia. Así pasa que tenemos casi cien universidades, y ninguna entre las mejores no ya del mundo, ni siquiera de Europa,  que, para nuestra desgracia, no es precisamente un gran ejemplo en este campo, aunque la censura al respecto no sea tan eficaz como entre nosotros.
Hay que hablar de Educación, y urge hacerlo, sobre todo si hay que aplicar recortes, como parece el caso. Lo que no puede suceder es que, con motivo de la escasez, se ponga en la calle a profesores buenos y trabajadores, mientras otros siguen calentando el sillón y haciendo lo mismo de siempre, es decir nada. Para recortar bien hay que tener criterio y valor, pero ni una ni otra cosa abundan, y la mejor manera de disimular  es decir que algo es intocable. 

sábado, 27 de octubre de 2012

Suicidios

Mi amigo Damián Galmés me llama oportunamente la atención sobre los dos suicidios recientes que, según todos los indicios, han sido motivados por desahucio. Comparto su preocupación por el hecho de que hay dos versiones de la crisis, la retórica, y la que padecen los que lo están pasando realmente mal, y es obvio que las cargas del problema, sin siquiera fijarnos en sus causas, se están pagando de manera notoriamente desigual. No quiero hace tremendismo, pero sí me parece obvio que no se puede vivir a lo grande mientras gente pierde su casa, que la administración no puede seguir aumentando los impuestos a la gente más humilde, para que los que la gozan sigan viviendo como si no pasase nada, mientras unos pobres sin ayuda acaban por decidir que lo mejor es matarse. No es justo, es indecente y hay que poner remedio serio y rápido a esta situación, acabando con los incomprensibles privilegios con los que se premia a los grandes, a los defraudadores masivos, a los que han dirigido el cotarro político financiero que está en el origen de este disparate moral.
Lo siguiente, es que empecemos todos a ser un poco menos chorizos, sobre todo los grandes chorizos de la parte alta. 
Márgenes menores

viernes, 26 de octubre de 2012

El Gobierno se cae del guindo

Nunca es tarde si la dicha es buena, pero no puedo evitar que me suene un poco a broma lo de esta comisión que se da un  año para enterarse de cómo malgastan nuestros dineros. Eso se tenía que traer estudiado desde casa, en el programa, que para eso está, pero en fin, tal vez lleguen a descubrir que sobra alguna universidad, alguna facultad de medicina,  cosillas de pocos millones, pero me temo que vaya a ser que no, que el zorro diga que las gallinas no corren peligro alguno.
Es lo que pasa con los abogados del Estado, que creen que todo es cosa de comisiones, de estudio, de leyes, de normas: y es verdad, pero ellos deberían dejar la política a quienes entiendan de esto; no lo harán porque se creen los más listos de la clase, claro que la clase va camino de ser la última del mundo mundial, eso sí, con ellos en la fila de los honores.
la lucha por la vida

miércoles, 24 de octubre de 2012

El sentido del ridículo y el super ego catalanista

Una de las noticias más ridículas del mundo: unos eurodiputados catalanistas se dirigieron a la CE preocupados porque el pisotón de Pepe a Messi no había sido suficientemente sancionado. Desgraciadamente, Europa no ha sido capaz, me temo, de resolver este flagrante acto de agresión franquista, españolista y, seguramente, hasta un poco machista, dado que Messi es más bajito. Decididamente, la estupidez no conoce límites pero el ego catalanista tiende a superarlos, por difícil que parezca. 
No me extraña que se teman una invasión, o que les inquiete el sonido de unos aviones de guerra.  De todas maneras, ahora cuentan con el primo de Zumosol, que ha dicho que es separatista, de manera que a temblar españolazos. 
Si Apple fuera secesionista catalana no bajaría

martes, 23 de octubre de 2012

El problema no es Rubalcaba

¿Recuerdan lo del dedo y la Luna? pues es inevitable hacerlo al oír a quienes se empeñan en que APR debería dimitir, como si eso sirviese para algo. El problema no es APR, el problema es que la política del PSOE todavía no ha tocado suelo porque nadie se atreve a pensar ni por un minuto en qué debería ser el nuevo PSOE tras el absoluto desastre de Zapatero, pero tendrán que hacerlo, es un favor que se les pide y que nos deben. No irán a ninguna parte mientras se empeñen en llevar la contraria a su historia, olvidándose de que son españoles, a su clase, olvidándose de su origen socialmente humilde, y a su orientación política, sin confundirla con ningún oportunismo. Es difícil que lo consigan, pero yo lo preferiría. 

lunes, 22 de octubre de 2012

¿Felicitaciones a Basagoiti?

Hace tiempo que no sentía una indignación similar a la que sentí oyendo ayer a la señora Cospedal felicitando al señorito  Basagoiti por el buen resultado obtenido en las elecciones vascas. Cinismo, hipocresía, desprecio a la inteligencia del oyente y monolítica estupidez pretendían revestirse de bálsamo al compañero en un mal paso, pero eran, objetivamente, un intento de engaño, una asquerosa mentira. Así no es que no vayamos a ninguna parte, que no vamos, es que no merece la pena ir. ¿Cuándo podremos librarnos de políticos con tan pocos escrúpulos y tan mediocres?

domingo, 21 de octubre de 2012

La huelga de los "papis"


Una de las preguntas que cabe hacer  sobre nuestra situación es la siguiente: ¿quién está peor, España misma o su izquierda política? Pues bien, para abordarla les propongo analizar uno de los acontecimientos más notables de los últimos días, semanas y meses, como tan tontamente se dice ahora.
Las asociaciones de padres preocupadas por la calidad de la enseñanza pública, que, como se sabe, está en manos peligrosas, aunque cabe discutir desde cuándo, ha promovido una huelga de sus hijos. Se conocen casos de heroicos padres y madres de familia que se han cogido un “moscoso” para cuidar a sus pequeñines, y a los de otros compañeros que no podían permitirse tal lujo,  para que mejor se pudiesen  vaciar las aulas y se hiciese más visible el rechazo total de la sociedad española, eso dicen.
Esta iniciativa, histórica, si nos atenemos al término empleado por sus promotores, muestra muy claramente que a la izquierda se le puede estar acabando el público, pero no  la imaginación. ¿Quién no se enternecería al ver a un parvulillo portando una pancarta que proclama algo tan tierno como “educación pública de todos y para todos”, una consigna que expresa uno de los anhelos más auténticos de todo ser humano desde que comienza su dentición, si no antes?
Esta innovación de poner en labios de los más inocentes las consignas humanas básicas, no tardará en sentar precedente. Pronto veremos a las democracias sustituir los debates adultos, por formas de comunicación ya contrastadas en Barrio Sésamo.
Es un hecho que la política contemporánea se vuelve incomprensible, así que esta profundización de la democracia hacia las primeras edades, se deberá acompañar de una pedagogía adecuada para que los grandes poderes financieros internacionales, en nefasta alianza con las fuerzas del oscurantismo político, no puedan seguir manipulando a las personas mayores. ¿Verdad que ya saben cuál es la respuesta a lo que les preguntaba?
Publicado en La Gaceta

sábado, 20 de octubre de 2012

No engañan a nadie

Los nacionalistas no tienen necesidad de engañar a nadie: consideran que su electores ya están previamente engañados con que lo único importante es ser fiel a la manada, ser de los nuestros, como en los rebaños, o en la mafia. Esa es, también, por cierto, la lógica interna que algunos políticos profesionales querrían ver en el interior de los partidos, basta con ser del partido y ya no hacen falta para nada ni la libertad ni las ideas propias, que siempre son de mal gusto.
Así lo ha declarado paladinamente la señora Mintegui lideresa de Bildu, de los valientes compañeros de viaje de una banda de asesinos:"No hacemos una carrera electoral, planteamos un proyecto de pueblo". Más claro, el agua. Lo penoso es que puedan ser mayoría, los cobardes que se aglutinan para echar a los demás. 

viernes, 19 de octubre de 2012

Más sobre Mas y el soberanismo



1. Es un problema político, de poder, no hay nada que haya que entender bien, mejor o peor. Sea cuál fuere la idea que se tenga acerca del nacionalismo, de las naciones, las patrias, Kedourie, Gellner o Benedict Anderson, estén o no en lo cierto (por cierto, ¿que es estar en lo cierto a este respecto tan brumoso?), lo importante es acertar con una política adecuada. Adecuada, entiendo yo a los intereses españoles,  a las exigencias de la unidad e indisolubilidad de la patria, primero, y de la Nación española y su ordenamiento legal, después.
2. La única historia que hay que tener muy presente es la de estos años de democracia para reconocer que la apuesta del 78 ha sido un error, independientemente de que algunos, más o menos listos, lo supieran ya entonces, o de que ahora se enteren todos, o no todos. Se apostó por conseguir la lealtad de los partidos nacionalistas a base de concesiones, y eso no ha funcionado. Es como el que tiene una serpiente venenosa o un león un poquito manso en casa y apuesta por educarle: lo que conviene cuando se comprueba que no dejan de morder o de picar es matarlos o meterlos en una jaula. No es cuestión de valor, sino de instinto de supervivencia, claro que algunas regias cabezas parecen tan necias que ni siquiera ahora lo ven así. 
3. En consecuencia, hay que vencer a los nacionalistas, y hay que vencerles con las reglas de juego de la democracia, si no perderemos más y será peor. Eso incluye, en su caso, la amenaza inteligente, hacia los Pujoles, que salieron de naja el 23F, pero sobre todo a los que van a seguirles, me da igual si por convicción o por miedo, la presión cierta e insistente e incesante sobre toda especie de poderes, empresas, prensa, etc.
4. Es imprescindible dejar de seguir funcionando al ritmo que les conviene: o independencia o exitazo electoral y vuelta a empezar, a base de llevar la iniciativa frente a la indefensión política de España.
5. No creo que a los ingleses se les ocurra mirar a ver qué hacemos nosotros con Cataluña para tratar el problema escocés o el de Irlanda del Norte. En eso, sí deberíamos imitarlos. En todo lo demás, el problema no es que sea distinto, que lo es, es que es el nuestro, no el de ellos, y en política nunca existen dos situaciones iguales, ni siquiera similares. 
6. Sin embargo, a estas alturas de la historia europea, al llegar las cosas a donde han llegado, y al ir a celebrarse un referéndum en Escocia, creo que sería un error, otro, no coger el toro por los cuernos, y, en consecuencia, considero indispensable: 
a. reformar la constitución, que además hay diez o doce motivos más para hacerlo,
b. admitir el principio de la secesión, pero introduciéndolo en la Constitución y yendo de la ley a la ley,  para que quienes no quieran seguir  en la casa común, sea Cataluña, Euskadi, la Bureba, o la acera izquierda de la calle Serrano, puedan ejercer ese derecho que no me importa nada reconocer, tan seguro estoy del chantaje emocional y partidista que supone el secesionismo actual, y así fijar las reglas conforme a las cuales se debiera hacer la pregunta decisiva y clara, las fórmulas de negociación de la separación amistosa, como hizo Suecia con Noruega a comienzos del pasado siglo, el plazo en el que no podría volver a repetirse la consulta, todo en plan canadiense, y disponerse a ganar la batalla. 
c. admitir que se puede perder es la mejor manera de ayudar a que ganemos y de poner a los españoles de Cataluña frente a su responsabilidad, que no es exactamente la mía, sino más exigente. 
Detrás de todo el montaje secesionista hay una concepción pre-democrática, antiliberal y austracista que se ha resucitado para ponerse  al servicio de la partitocracia catalana (que es idéntica a la del resto de España, pero mejor organizada y con mayor consenso social debido a la intoxicación historicista y etnicista que han cultivado con absoluta dedicación y esmero y con nuestro estúpiido consentimiento), un mal que nuestro sistema actual no ha puesto ningún interés en combatir y superar. Lo que pasa en Cataluña muy bien podría acabar pasando en Valencia, y hasta en Madrid, es cosa de ponerse a ello: en el fondo eso es lo que está detrás de la delirante expresión de deuda histórica que ha tenido tanto éxito, y de la confusión entre los derechos de las personas y los derechos (inexistentes) de los territorios, de la puesta en cuestión de la legitimidad fiscal de un Gobierno común, argumento que implícitamente acepta el Gobierno español cuando se sienta a negociar con presidentes, cosa que no debería hacer nunca más en el futuro. 
Por supuesto, si estamos convencidos de que nos conviene que España siga siendo lo que es, bueno lo que debiera ser y ahora ya es un poco menos, pero no todo está perdido, hay que dar una batalla en toda regla, cosa que ni ha empezado a hacerse, contra los secesionistas, pero no solo con argumentos constitucionales  o de historiador, aunque también con ellos, sino en serio, con la RFEF, con la economía, por tierra, mar y aire: darles la idea de que no nos da igual y de que nos están queriendo robar algo que no estamos dispuestos a dejarnos arrebatar por las buenas, y por las malas ya veremos. 
Con los matices del caso,creo que he dicho lo que me parece esencial: lo hemos hecho mal; hay que rectificar;  es un problema de poder, y no existe poder si no se tiene capacidad de causar miedo; más democracia y no consentir, de ningún modo que se vulneren las leyes, aunque haya que cambiar el sistema constitucional para demostrarles que no defienden una causa realmente respetable ni mayoritaria. Si no fuere así, pues a empezar de nuevo, tras algo que supondrá cinco siglos de retroceso, y se habrá debido, sobre todo,  a la impericia y la cobardía de la clase política española, aunque nosotros la elegimos y la soportamos, incluyendo a su pináculo, pero se deberá también al envilecimiento de una sociedad, la catalana, que se ha pasado en la dosis de agnosia moral que resulta soportable  y en la sumisión al capricho irresponsable de sus líderes/señoritos.

jueves, 18 de octubre de 2012

Hoy me comento a mi mismo

Quiero decir, más, todavía, que otras veces. En mi columna de El Confidencial, varios lectores me acusan de repetir cosas que todo el mundo sabe, de bla, bla, bla, además de equivocarme con las fechas porque sitúo el inicio del desastre en 2004.  Creo que es cierto, mejor aún,  debería serlo, pero no veo la razón para pedir disculpas, y en esto acierta el comentario de un tal Borondes que dice, muy apropiadamente: "La fecha de 2004 está bien puesta, porque entonces todavía era viable el sistema con reformas simples, una década después el disparate económico hace imposible no refundar el sistema con una reforma constitucional a fondo. Lo que ocurre es que no se vislumbra una oportunidad ni unos protagonistas, pero esto es como tener que operarte de un cáncer atajable y que no haya cirujano disponible, no te curas por eso. Y si en lugar del cirujano sigues yendo al herbolario, pues ya sabes lo que te espera". Santa palabra, de manera que el que avisa no es traidor, sino avisador. Puede que los avisados se resistan a enterarse, pero el cáncer, o se quita o te mata. 

miércoles, 17 de octubre de 2012


El viejo Popper solía insistir en la idea de que las instituciones solas nunca son suficientes para garantizar la paz, la libertad y el bienestar, porque necesitan estar atemperadas por las tradiciones. Se trata de una lección  que parece dirigida a los españoles de hoy. No necesitamos tanto de cambiar leyes, como de cambiar conductas. Probablemente nuestra peor tradición consista en establecer leyes ideales, al tiempo que perpetuamos costumbres desdichadas. Nuestro estado de derecho es impecable en los libros, pero como estamos especialmente entrenados para distinguir, hipócritamente, entre la teoría y la práctica, los resultados efectivos son muy distintos. Todo el mundo es partidario, eso sí, de que los demás respeten las leyes, pero cada cual se las arregla para establecer su privilegio, su fuero, su costumbre contraria. El astuto Romanones lo sabía muy bien, que los demás hagan las leyes, que ya me encargaré yo del reglamento.
Siempre me ha sorprendido que entre nosotros no produzca escándalo la expresión común que asegura que “esa ley no se aplica”. Casi nada de lo que ocurre depende de leyes perversas, bastan los hábitos para explicar el disparate.
Para pasmo universal, el hábito de tomarse la ley a chacota ha llegado a los jueces, cosa que debiera merecer algún premio universal, por lo menos de esos que se le dan a Garzón, que es el protomartir de la causa. No admiramos debidamente la iniciativa de esta clase de héroes y luego nos quejamos de ser una sociedad escasamente creativa. 

martes, 16 de octubre de 2012

Un horizonte para el patriotismo español



La distinción entre patriotismo y nacionalismo, no siempre sencilla,  se apoya en dos características; en primer lugar, el carácter excluyente del nacionalismo, frente al carácter integrador del patriotismo; en segundo lugar, en que el  nacionalismo se mueve exclusivamente en el plano político, mientras que el patriotismo actúa en el plano cívico y moral.
En la España de 2012, el embate del secesionismo catalán debiera llevarnos a distinguir nítidamente ambos conceptos para evitar que la dinámica acción-reacción se convierta en una rémora para las posibilidades de mantener en píe la unidad de una vieja Nación cuyo protagonismo reciente, hasta 2004, ha sido notable, y cuya estela histórica no es menor que la de nadie. Nuestra desaparición sería una buena noticia para viejos rivales, y eso, junto al dinero invertido por las embajadas catalanas,  puede explicar algunas actitudes foráneas.
Que el patriotismo es más que una política hay que demostrarlo contribuyendo a que exista un patriotismo integrador, que, aunque pueda ser contraria a los intereses políticos locales e inmediatos, contribuya al engrandecimiento de todos, también de los catalanes, de los gallegos y de los vascos, tanto de la izquierda como de la derecha. Para eso, lo primero es no dejarse ganar por el instinto puramente reactivo ante los secesionistas. Es verdad que las identidades suelen construirse en contraste, salvo cuando se es capaz de crear una identidad reflexiva, culta, moral, una identidad basada en la exigencia, pero también  en el respeto, y la admiración de todo lo que lo merece, sea nuestro o no. Este objetivo estimulante y difícil debería ser la guía moral del patriotismo, la emulación más que el rechazo, el deseo de gloria y de grandeza antes que la mera contraposición, lo que fue capaz de hacer, sentir y pensar Santiago Ramón y Cajal, por ejemplo, que decía de sí mismo, no ser un sabio (como entonces, a la francesa, se llamaba a los científicos) sino un patriota.
Nuestro horizonte es incierto, y hemos de esforzarnos por superar la ola de rechazo y cabreo que se produce en el español de a píe a consecuencia de los insultos y el desprecio de los secesionistas catalanes.  Hay que resistir el embate desintegrador, y hacerlo con voluntad firme y con una estrategia de largo alcance. No será fácil, pero la batalla es de las que merecen la pena, de las que se ganan con gloria y provecho, aunque también se puedan perder con deshonor y desastre. Nos hace falta grandeza de ánimo, ambición, más que codicia, como solía distinguir Unamuno, y saber aprovechar inteligentemente la energía que con su necia suficiencia nos presta el adversario.
No tenemos ningún derecho a abandonar a nuestros compatriotas catalanes a la tiranía que sobre ellos se dibuja con escandalosos rasgos totalitarios. Tenemos que ganar con ellos la batalla de la libertad política que siempre va unida al valor cívico. Los secesionistas catalanes quieren ahogar a la Cataluña que no les está sometida y no dudan en echarle encima al propio Barça, sin que les incomoden, ni poco ni mucho, las analogías entre ese gesto abusivo y las iconografías de Leni Riefenstahl.
El secesionismo catalán, como virus oportunista, ataca en los momentos de impotencia, ahora como hace un siglo. Nuestra mayor debilidad está, sin duda alguna, en la endeblez de nuestra democracia, en su carácter más superestructural y formal que moral, en nuestra cobardía para defender valores, en la partitocracia insensible a las demandas de una sociedad que quiere prosperar y vivir en libertad, algo más que pagar impuestos cada vez más altos para que se mantenga el boato de los menos. Pero este defecto  nuestro adquiere en Cataluña los rasgos furiosos de una clase política absolutamente ensimismada en su locura identitaria y destructiva. Aquí está la clave de nuestra superioridad sobre un error tan vetusto, traidor a los más, antiliberal y mezquino: ganaremos en la medida en que sepamos hacer realidad el proyecto de democracia y de libertad que se inició en 1978 y se torció arteramente un 11 de marzo de 2004, sin que hayamos tenido el valor de recuperarlo, fortalecerlo y llevarlo a su esplendor, el de una España libre, solidaria y grande en la que todos cabremos, y en la que nadie sea más que nadie, ni siquiera los catalanistas.
Puesto que los partidos nacionales se esconden cobardemente para disimular el peligro, los ciudadanos tendremos que recordarles su deber. El PP, absurdamente desgajado de su pasado reciente, carece de una posición consistente y, por las razones que fuere, no cree que deba constituir un elemento clave de su estrategia. El PP de Rajoy se ha convertido en una confederación de partidos localistas (Galicia primeiro) en el que la condición española es un factor residual y disfuncional, hasta en la propia Cataluña. Pero no basta con defender la Constitución, una mera etapa de nuestra historia, hay que saber defender a España, lo que somos, y lo que queremos y podemos ser.
lo que sea, pero con teléfono

lunes, 15 de octubre de 2012

La crisis y su diagnóstico



Conviene no confundir causas y efectos, el viejo problema del huevo y la gallina, pero la política se presta mucho a los equívocos. Entre nosotros no parece muy difícil relacionar la huída hacia delante que ha emprendido Mas, con  el desprestigio que afecta al conjunto del sistema, pero sería muy miope confundir la oportunidad, que le viene al pelo, con los motivos de fondo. Sin embargo, ya puestos a pensar en el asunto, no estaría mal que cayésemos en qué es lo que estamos haciendo mal desde hace tanto tiempo, puesto que no es lógico pensar que el secesionismo sea tan ineluctable como la tendencia a la entropía.
Que la democracia española se ha equivocado al afrontar el problema del nacionalismo separatista es evidente, y hace falta que los políticos sepan ver ligeramente más allá de sus propias narices. El llamado estado autonómico ha sido una fórmula fallida de integrar a los nacionalistas, y cuanto antes nos demos cuenta de ello, mejor. Las autonomías han traído más burocracia, más gasto público, más mamandurrias y más corrupción, casi nada que haya estado de acuerdo con aquella piadosa idea de acercar el poder a los ciudadanos. Tenemos un problema con los partidos, con su selección de líderes, con su forma de hacerse con todos los resortes del poder, con su moral distraída, con su corporativismo. Tenemos dos tareas urgentes e importantes: corregir el funcionamiento de los partidos,  y repensar la forma de organización territorial del poder político. No pueden hacerse por separado, y la mejor demostración es Cataluña, un territorio en el que una fuerza cerrada y corrupta hasta las cejas quiere hacerse con todo el poder, y está dispuesta a poner fronteras en el Ebro para que nadie les pueda disputar el monopolio: han vuelto a descubrir que un buen movimiento nacional puede ser más eficaz para mandar eternamente que eso de la democracia, un mal asunto en el que podrían llegar a medrar hasta los charnegos.
[Publicado en La Gaceta]

domingo, 14 de octubre de 2012

Un poco de vanidad


Permítanme que les deje este video con una intervención mía en un acto de Denaes. Digo algunas cosas un poco fuertes, pero no creo que ni injustas ni básicamente desacertadas. La cosa fue en agosto, pero lo que ha pasado desde esa fecha, y no ha sido poco, no me hace apartarme de lo que pensaba. Saludos
Mi marca y yo

sábado, 13 de octubre de 2012

Preguntas para Mas

Hay que ayudar a este hombre, no sea que vaya a hacer una pregunta equívoca  ("¿Desea usted que Catalunya sea un nuevo Estado de la UE?") en el referéndum que dice que planea. Yo creo que su presunta inquisición es demasiado vaga, y que debería atreverse más. Por ejemplo, me conformare con media docena:

1. ¿Prefiere que Cataluña sea un Estado solidario e independiente de presiones ajenas, con plenas atribuciones para poder  bajar sus impuestos (hágase o no) para no seguir pagando la corrupción imperante en la política española?, aunque me temo que esta no la hagan, no vaya a ser. 
2. ¿Prefiere que Cataluña sea un Estado libre y solidario en un mundo en paz y prosperidad y que aumente inmediatamente el número de visitantes extranjeros, pues lo serían todos los españoles que vinieran a vernos, pero ya sin esas ínfulas imperiales tan molestas?
3. ¿Desea usted que los españoles sigan comprando con entusiasmo los productos que provengan del nuevo Estado catalán, independiente, respetuoso y solidario?
4. ¿Le parece bien que el Barça siga ganando la Liga de fútbol profesional y que Cataluña se convierta en un nuevo Estado de la UE?
5. ¿Da usted su voto para que España se quede con las deudas y el nuevo Estado catalán con todos los bienes que existen en su territorio?
6. ¿Vería usted con buenos ojos que el President fuese recibido en la Casa Blanca con honores de jefe de Estado como President del nuevo Estado de la UE?
7. ¿Aprobaría que los españoles  tengan que pagar un impuesto a Cataluña como nuevo Estado de la UE en compensación por los años que han estado impidiendo una cosa tan natural y tan provechosa?

No debiera apresurarse Mas con una pregunta que no recoja suficientemente bien las indudables ventajas de su propuesta, no vaya a ser que se confundan y no le den lo suyo.

viernes, 12 de octubre de 2012

Un día que no debiera ser ni triste ni problemático

Hoy es el día de la fiesta nacional y, entre unos y otros, se ha convertido en una jornada triste y problemática, algo que no debiera ser, pero así es la vida. Triste porque comprobamos, una vez más, que tenemos muchos enemigos sin apenas tener partidarios. Me parece que nuestra España padece un secuestro oficialista y político, y que los meros españoles no estamos muy dispuestos a celebrar este despojo en el que nos estamos convirtiendo. Hay que invertir esta tendencia, y los políticos que no sepan hacerlo acabarán por ser barridos, o conseguirán que España deje de existir, que todo cabe. 
La polémica sobre la españolización y Wert está siendo todo un espectáculo. Ya es fuerte que un ministro no tenga los reflejos mínimos como para no caer en trampas para osos, porque, en español,  solo se puede españolizar lo que no es español, que es lo que dijo la consejera catalana con la peor intención, y contra la buena lengua no valen las bravatas. Peor aún, sin embargo, es que ni siquiera se le conceda el derecho a pensar algo más inteligente de lo que efectivamente ha dicho, tan torpes andamos. Y en estas, se le ocurre al PSOE, que está en racha, reprobarle. ¡Qué disparate! ¡Qué ejemplo de solidaridad nacional y de españolismo bien entendido! Menos mal que el otro Maragall se ha decidido a hacer un partido descaradamente soberanista: a ver si eso permite, de buena vez, que el PSOE lleve la E con motivo y orgullo, y no como un lastre de la historia, como un nombre equívoco. 
Aliquid novum sub Sole

jueves, 11 de octubre de 2012

La nota de Cuadernos

Como diría Anson, no se habla de otra cosa que de la nota editorial del número 36 de Cuadernos de Pensamiento político, la revista que edita Faes; aconsejo su lectura porque se trata, nada menos, que de poner  España en claro. Es un consuelo que no en todas partes predomine il pensiero devole y el mirar para otro lado. No sirve de nada, y además es ridículo. 

martes, 9 de octubre de 2012

El que tuvo, retuvo

Leo, no sin pasmo, la noticia de que Iberia tiene cuatro directivos por cada avión. A mi me preocupa esto más que las supuestas locuras del presidente de Ryanair, de las que tanto se ocupa una de nuestra ministras estelares, la más estratosférica y pontevedresa de todas. Iberia será una línea privada, pero a costa de heredar un monopolio que les permite cobrar mucho más allá de lo razonable, me parece. Si no recuerdo mal, creo que también andaba por Iberia una de las mujeres de Juan Luis Cebrián, ese portento que va a conseguir cobrando fortunas de una empresa ya inexistente. En fin, que la historia, bien administrada, da para mucho.  Y mientras tanto, el ministro de hacienda sigue descubriendo nuevos hechos imponibles.
A palos con W8

lunes, 8 de octubre de 2012

El reflujo

Ninguna identidad se construye sin contraste con lo otro, salvo que se sea capaz de construir una identidad muy reflexiva, culta, autocontrolada, moral, una identidad basada en la exigencia, pero también  en el respeto, y la admiración, de lo otro, cuando lo merezcan, cosa muy frecuente. Ese objetivo exigente y difícil debería ser, según creo, el objetivo moral del patriotismo, la emulación más que el rechazo, el deseo de gloria y de grandeza antes que la mera contraposición, lo que fue capaz de hacer, sentir y pensar Santiago Ramón y Cajal, por ejemplo, que decía de sí mismo, no ser un sabio (como entonces, a la francesa, se llamaba a los científicos) sino un patriota. 
Creo que es patriotismo español tiene un amplio campo, y ha de esforzarse por superar el reflujo, la ola de rechazo y cabreo que se producen en el español de a píe y normal a consecuencia de los insultos, el desprecio y el rechazo de los secesionistas catalanes, ahora; pasa con eso lo que también pasó con la ETA que, muy a su pesar, ha proporcionado sentimientos comunes a unos españoles bastante escasos de esa munición, por el largo predominio de gobiernos funcionariales, en el peor sentido de la expresión que lo tiene y es grave, despóticos y supuestamente técnicos. Los peores gobiernos son los que solo saben llegar al poder y no saben luego para qué.  Hemos padecido unos cuantos, y no solo en el pasado.
Ahora hay que resistir el embate desintegrador de los secesionistas y hay que hacerlo con una voluntad firme y con una estrategia de largo alcance. No será fácil porque vamos perdiendo, pero la batalla es de las que merecen la pena, de las que se ganan con gloria y provecho, aunque también se pueden perder con deshonra y desastre. Nos hace falta grandeza de ánimo, ambición, más que codicia, como solía contrastar Unamuno, y librarnos de los efectos perniciosos del reflujo para saber aprovechar inteligentemente la energía bruta que con su suficiencia y estupidez  nos presta el enemigo necio. 
phablets y minis

domingo, 7 de octubre de 2012

Cebrián y los políticos


Hay  un notabilísimo paralelismo entre la crisis del sistema y la crisis de Prisa. Cebrián se sigue forrando mientras su ineficiente y pretencioso imperio se desguaza y se hunde, entre otras razones porque  él se lleva en su sueldo un alto porcentaje de los ingresos del grupo. Pero él aguanta. Ese parece el ideal de algunos políticos: el sistema hace aguas, los españoles ya saben que  hay que cambiarlo, hay sensación de caminar hacia el abismo, por fuera y desde dentro, pero algunos pretenden hacer el Cebrián, que nada cambie para que todo siga igual. Pero no va a poder ser, y se va a ver muy pronto.

La Universidad del futuro

sábado, 6 de octubre de 2012

Fuerza y valor

López Burniol escribe una columna en La Vanguardia sobre la honra de España con la que estoy bastante de acuerdo (discutiría la idea de federalismo que defiende, aunque creo que es él quien se expresa de manera un tanto impropia en este punto, que recientemente he aprendido a valorar mejor). El problema de fondo consiste en que la democracia española de 1978 ha tratado a los catalanistas como si fuesen leales a un proyecto común, y han demostrado que no quieren serlo. Lo que ahora toca es defender nuestra democracia y el estado de derecho, por débil que sea, aprestarse a no consentir una secesión por la bravas, dando muestras muy claras de que no se tolerará, y poner en negro sobre blanco las condiciones en que podría llevarse a cabo una secesión pacífica y acordada, previa fehaciente comprobación de que esa fuere la voluntad ampliamente mayoritaria de los catalanes. Urge empezar a hacer las cosas bien tras décadas equivocadas, si bien no por nuestra culpa, o no enteramente, al menos. 
¿Crecen los enanos en el circo de Jobs?

viernes, 5 de octubre de 2012

Un juez español

Andan muy errados los que creen que en España escasea la invención. No es verdad, lo que pasa es que hay mucho envidioso. Repárese, por ejemplo, en el fulgor de una figura mítica, una singularísima creación del genio de la raza, lo que podríamos llamar, exagerando un poco por el entusiasmo que nos produce el hallazgo, un juez español. Tal Pedraz, un imposible si no hubiese existido previamente el gran Garzón, esa luminaria  a la que la envidia organizada de los mediocres y grises magistrados, esos que se creen que han de limitarse a aplicar las leyes, quiso confundir con un delincuente. Pero Garzón ha sido algo más que un antecedente: es un ejemplo, un paradigma de lo que puede llegar a ser un juez español. 
Fijémonos en Pedraz, en su insólito valor para hacer justicia, en la  capacidad de advertir la verdad profunda por debajo de las apariencias que entontecen a las masas incultas. Parecía haber existido un intento organizado de asalto al Congreso: no y mil veces no.  Lo que ha ocurrido es que unos políticos decadentes han ordenado a una policía bárbara que reprima injustamente a unos civilizados ciudadanos que se habían reunido a dialogar platónica y pacíficamente en los alrededores de una plaza. 
¡Que gusto, qué seguridad! No cabe exagerar la magnitud del invento. Garzón y Pedraz son a la ley como Newton y Einstein a la Física, puro esplendor. Gracias a ellos sabemos que las leyes no están para ser aplicadas, eso es una vulgaridad. Los jueces españoles han descubierto que las leyes sirven para hacer lo que a uno se le ponga, sobre todo si es juez. ¡Viva la libertad, la gracia y el ingenio de estos jueces españoles!
El destino

jueves, 4 de octubre de 2012

El déja-vu de la Historia

La verdad es que sorprenden, y no para bien, los paralelismos entre la España de hoy y la de hace cien años; se ve que hay carencias de nuestra cultura política que no son nada fáciles de superar, pero, de cualquier modo, las posibilidades ahora mismo son mucho mayores que las de comienzos del XX, y hay que esperar que los resultados sean mejores, además de que, por descontado, no haya guerras, ni las europeas ni las nuestras, ambas muy improbables. 
Tal vez lo que más llama la atención es la escasa audiencia que tienen los disidentes del esquema dominante, o, dicho de otro modo, que los disidentes de ahora parecen más anti-sistema, siempre dispuestos a golpear,  que mentes propensas a pensar en soluciones, y que los intelectuales de ahora, a diferencia de los que fueron disidentes por entonces, los Ortegas, Unamunos, Maeztús, etc., están más escondidos y silentes, tal vez porque el problema sea más difícil, tal vez porque el ruido nos impide escuchar lo que piensan. 
Mi impresión, en cualquier caso, es que la mayor diferencia está en la clase política; la de la crisis del 98 tenía un nivel medio superior; estos de ahora, con eso de que los hemos votado parecen sentirse dispensados de pensar, algo que siempre hay que hacer por cuenta propia, al margen de las posiciones de partido.
Con Woz llegó el escándalo

miércoles, 3 de octubre de 2012

La política ceremonial

La reunión de presidentes de Autonomías ha sido una tomadura de pelo, una falta de respeto al respetable, que ya está muy mosca. Nuestros políticos se mueren por una foto, mientras la España real se desangra por falta de ideas y de valor.  Tiempo de fantasmagorías, hay que esperar que no acabe por convertirse, otra vez, en un tiempo de tragedia. Hay que evitarlo, y está en nuestra mano ,porque sería un disparate tirar por la borda los años de progreso, que los ha habido. Pero tanta frivolidad puede llegar a ser insoportable, y a hacer que se desaten más demonios de los que conviene. 

La batalla de los tamaños

martes, 2 de octubre de 2012

Declaración de la plataforma reconversión.es sobre la agresión al orden constitucional promovida por los partidos separatistas en el Parlamento catalán



Los partidos separatistas catalanes, CiU, ERC, ICV y SI, han aprobado una resolución en el Parlamento de Cataluña el pasado 27 de septiembre que representa una grave agresión al orden constitucional y que anuncia la celebración de una consulta completamente ilegal en relación con una quimérica autodeterminación, con posterioridad a las elecciones autonómicas del próximo 25 de noviembre. Este hecho sin precedentes en un Estado Miembro de la Unión Europea, en la que rige como principio básico el de lealtad institucional, lo que implica el respeto escrupuloso al Estado de Derecho, constituye un acto de ingratitud, de insolidaridad y de irresponsabilidad.
De ingratitud, por la falta de reconocimiento del inmenso esfuerzo realizado en España a partir del pacto de la Transición para descentralizar el Estado y reconocer los hechos diferenciales.
De insolidaridad, por acometer semejante maniobra de debilitamiento de la imagen de España en la esfera internacional cuando más necesario es inspirar confianza y demostrar estabilidad en momentos en que millones de nuestros compatriotas sufren las consecuencias de la crisis.
De irresponsabilidad, por las imprevisibles consecuencias de un proceso de vulneración de la legalidad de esta naturaleza, que puede abocar a Cataluña y al resto de España a un conflicto interno, que nadie desea, y a un largo período de empobrecimiento material  y moral.
Ante un desafío a la Nación de esta magnitud y que le causa un daño tan considerable, el Gobierno tiene la obligación ineludible de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes vigentes, aprobadas democráticamente por el pueblo español en su conjunto, sujeto único e indivisible de la soberanía nacional. Por consiguiente, el Gobierno, en el caso de que la anunciada consulta se convocase por parte de la Generalidad de Cataluña, deberá aplicar sin la menor demora los artículos 161.2 y 155.1 y 2 de nuestra Norma Suprema, el primero para suspender una convocatoria flagrantemente contraria al ordenamiento en vigor, y el segundo para proceder, previa conformidad del Senado, a la inmediata intervención de la Comunidad Autónoma de Cataluña en los términos previstos por la ley al haber tomado sus autoridades una medida inequívocamente contraria al interés general de España con evidente vulneración de sus obligaciones. 
El Gobierno de la Nación no puede dejar abandonados a los ciudadanos catalanes en manos de quienes violen la Constitución, las leyes y la esencia de la democracia. 
El Gobierno de la República, en el Decreto de 7 de octubre de 1934 por el que declaraba el estado de guerra para atajar la revolución en Asturias y la proclamación del Estat catalá por Lluis Companys, afirmaba: “Todos los españoles sentirán en el rostro el sonrojo de la locura que han cometido unos cuantos”. Tres años después, Manuel Azaña tomaba nota en su Diario en mayo de 1937 de “las muchas y muy enormes y escandalosas pruebas de insolidaridad y despego, de hostilidad, de chantajismo, que la política catalana ha dado frente al Gobierno de la República”. Algunos insensatos pretenden que la Historia vuelva a trazar un bucle desastroso y es deber sagrado del Gobierno evitar que se reproduzca la tragedia pretérita cortando de raíz la presente farsa con todos los medios que le presta su legítima autoridad. Cualquier Gobierno que no procediese de este modo perdería inmediatamente su legitimidad ante los ciudadanos y cualquier forma de respetabilidad en el concierto internacional. 



lunes, 1 de octubre de 2012

Sentimientos y leyes


Los separatistas catalanes juegan obscenamente con dos sentimientos básicos: el de identidad y, sobre todo, el miedo. El primero tiene, como todos, una base perfectamente real, pues, en efecto, Cataluña no es Castilla, aunque España no haya sido nunca más castellana que catalana. El miedo hace que ese sentimiento se convierta en una espiral imparable, en un arma de poder. Pero  ¿qué miedo? Para empezar, el miedo de los catalanes no separatistas a quedar ahogados en una Cataluña hostil, lo que lleva al camuflaje del charnego (a quien no se llama así para que no sea consciente de lo que es, y de serlo), y, sobre todo, el miedo absurdo y culpable del PP y del PSOE, a que se les eche la culpa de todo, de manera que su claudicación acaba  por hacer que las mentiras circulen como verdades indiscutibles: que los españoles somos opresores, vagos y ladrones, mientras que ellos, los  verdaderos catalanes son  limpios, honestos y laboriosos, y que si se quedan con un 3%, que algo habrá subido, es para impedir males mayores.
Para evitar que se formen comunidades supuestamente enfrentadas, se consintió que la lengua catalana expulsase a la española de la escuela, de la administración y del imaginario del prestigio y del poder; para evitar no se sabe exactamente qué, se permite que se incumplan las sentencias; para evitar que se nos llame lo que fuere, se consiente a los separatistas que vejen nuestros símbolos y sentimientos.  El miedo trae más miedo, y la victoria sobre los cobardes acrecienta el poder que obtienen con su disimulada violencia.  
Ahora el Parlamento catalán acaba de aprobar una resolución manifiestamente ilegal, y todo lo que se le ocurre decir al Gobierno es que tiene medios para evitarlo, pero para no asustar a nadie no dice cuáles: una muestra más de quién manda en Cataluña, y de que allí no hay otra ley que la que dicten los Pujoles. No todo está perdido, pero no se puede seguir así.
Mal comienzo