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domingo, 18 de noviembre de 2012

Tres economistas

La Economía es decepcionante, sobre todo porque no ha establecido con certeza el método para ser millonario. Si olvidamos este detalle, tiene una utilidad enorme, por ejemplo, sabe explicar muy bien las razones de las crisis, una vez se han producido. Lo que pasa es que cuando estamos en el aprieto, más que comprender lo que ha pasado, tratamos como locos de huir del lugar, y eso produce atascos, avalanchas y disparates varios.

En tal situación puede ser útil no tratar de correr más que los demás y escuchar a economistas que hablen con claridad. Yo hablo de oídas, porque no es mi asignatura, pero me permito recomendar tres discursos recientes de especialistas que hablan clarito y cuyos dictámenes sobre nuestro caso pueden encontrarse con facilidad en el Youtube y sitios igualmente a la mano: José María Gay de Liébana, Jünger B. Donges y Jesús Fernández Villaverde; seguro que hay más, pero lo que ellos han explicado es como un vaso de agua cristalino.
¿Qué nos dicen? Pues algo tan sencillo como que si un grupo de amigos se pone de acuerdo para compartir unos gastos, la conducta de quienes tratasen de cargar cosas extraordinarias al fondo común sería indecente, insolidaria y absurda, y que bastaría una somera revisión de las cuentas para dejar en evidencia al cara dura. No es muy distinto el caso del Estado, pero es más complicado ver quién abusa, y quiénes se lo están llevando crudo, pero no es otro el asunto. Fernández Villaverde compara lo que ocurre en la localidad norteamericana en que vive con el de Majadahonda, un municipio muy similar, y el parangón produce pánico, porque no hay manera de saber quién gasta qué y para qué en el ayuntamiento madrileño, mientras que la transparencia es total y al penique en aquellas tierras.
¿Cuál es el problema?: que quienes tendrían que aclarar las cuentas son quienes menos interés tienen en hacerlo. Pues bien, algo habremos de hacer los demás, si no queremos acabar en la miseria.

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