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martes, 1 de enero de 2013

Migajas filosóficas para empezar con buen píe

Leo una interesante perspectiva sobre la evolución humana de Francisco Ayala que han editado mis buenos amigos José Antonio Gutiérrez y José Luis Puerta y no puedo dejar de pensar en lo toscas que son las verdades que admiten los evolucionistas y en cómo la evolución se está convirtiendo en un dogma. El error, si es que lo hay, consiste en confundir el explicans y el explicandum: parece evidente que hay un cambio temporal de las especies y, si se quiere, evolutivo, pero las explicaciones del tal hecho son de traca, y las hipótesis auxiliares no son mejores. Me fijaré, por ejemplo, en algo que, de pasada, dice Ayala: que la especie humana es el único animal con conciencia de sí. Me gustaría saber cómo ha llegado a estar tan cierto de este tópico cultural. De nuevo se confunde la posesión de un lenguaje sofisticado, aunque no tanto como para evitar la tontería, y reflexivo, con la autoconciencia, y son dos cosas, al menos, distinguibles. ¿Cómo se puede saber que un animal no tiene autoconciencia? Lo que nos dice Ayala, como si tal cosa, constituye una explicación ridícula. Los evolucionistas funcionan como los malos teólogos, que son casi todos, como ya poseen la verdad de antemano, encajan las explicaciones a mamporros y eso será lo que sea, pero no es ciencia. ¡Feliz año!
Viva el e reader

3 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
David dijo...

Querido José Luis:

Me alegra que pongas este ejemplo. El error, en este caso, no surge de un "meme" pseudo-evolucionista, sino simplemente de tocar "la cuestión animal". Como ya hemos discutido otras veces, el peso de la concepción tradicional (ancestral, se podría decir) de los animales, y de la imaginada marcada dicotomía entre la especie humana y las demás, es tal que hasta reputados científicos y filósofos confunden las ideas y acaban encontrando lo que querían encontrar, y francamente diciendo soberanas tonterías. Aquí vemos que incluso un reputado científico evolucionista cae en el muy común error del "la especie humana es la única que..." (lo cual es paradójico).

Resumiendo, es la idea heredada de qué y cómo son los animales la que confunde, y no, en este caso, los deslices a los que supuestamente se presta el evolucionismo.

El problema es que estos pensadores, aunque puedan ser buenos en la técnica de sus ciencias, en el fondo no han comprendido del todo a su admirado Darwin.

(Una vez más aprovecho para recomendarte que leas a Mary Midgley, en particular su "Beast and Man", que pone claridad donde reina la confusión.)

Un abrazo,
David

José Luis González Quirós dijo...

Para David: me la pondré en lista, pero va a ir para largo, me temo. Un abrazo,