Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

domingo, 24 de febrero de 2013

El cabreo y la reforma inevitable

El cabreo español es mucho más amplio y profundo que lo que se refleja en las calles y plazas, en las movilizaciones y los pásalo, y lo es porque los españoles somos un pueblo viejo y paciente, hipócrita y algo memo, pero con un fondo de resistencia, pasividad y decencia lo suficientemente grande para que lo que está pasando tenga que dejar de pasar. A día de hoy, el problema es cómo va a suceder, no el que vaya a suceder o no, y en eso es en lo que se equivocan el gallego y su cuadrilla, que mejor harían en intentar cualquier otra cosa, pero está claro que lo suyo no es la política, y pronto dejará de serlo, incluso en apariencia. El supuesto fortín parlamentario, incluso con ayuda de la prensa quebrada, que es casi toda, se deshará como un azucarillo cuando legue el momento.
Hay que tener presentes dos fechas, 1976 para saber lo que hay que hacer y 2004 para saber qué y cómo empezaron las desgracias de ahora, esa bomba inexplicada y esas consecuencias desastrosas, el zapaterismo y el marianismo, primos hermanos con un especie de dispensa eclesiástica para contraer matrimonio. Cabe solución cono la de 1976, y hay que rectificar la trayectoria que se torció en el 2004. 
Otro tabletófono

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me sigue sorprendiendo e indignando que lo más importate de aquel atentado de 2004 sea para algunos que el PP perdió el poder. Es lo único que suelen recordar y mencionar. No los muertos ni las mentiras ni las causas de esas muertes. Solo la pérdida del poder. Qué pena. Y qué desgracia.

Castigador de los Demabobos dijo...

Anónimo, ¿cuales fueron las causas de esas muertes?, sorpréndeme. Espero que no sea reflejar los topicazos del otro lado mientras reprochas los de otros.

Anónimo dijo...

"1976 para saber lo que hay que hacer y 2004 para saber qué y cómo empezaron las desgracias de ahora, esa bomba inexplicada y esas consecuencias desastrosas,..." Sí, en el 2004 dejé de leer los periódicos españoles durante varios años, porque me parecía que no entendía nada.

Anónimo dijo...

He leído más Marcel Proust que nadie, y eso en francés, pues lo hablé de niña y lo he perdido más tarde, porque el inglés es lo que pide "el mercado". Resumiendo lo que dice Marcel:

Si se me acusara de algo que NO he hecho, la reacción sería una enorme curiosidad por saber más. Si se me acusara de algo que sí he hecho, diría que son mentiras y no diría más.