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jueves, 4 de abril de 2013

Lo que dije en el Acto de Reconversión

A la espera de que puedan verse todas las intervenciones, bastante interesantes, del acto de Reconversión que hemos celebrado hoy, adjunto la mía. 



Queridos amigos:

En primer lugar, muchas gracias por prestarnos vuestro apoyo y vuestro ánimo al acudir a este acto. Siempre es difícil hacer cosas que implican sacrificio, compromiso, y esfuerzo, pero cuando hay que superar las barreras psicológicas del escepticismo y el derrotismo, la cosa tiene todavía mayor mérito.

Así pues, muchas gracias, de verdad porque comprometerse con una acción política a cambio de nada, por mero patriotismo, es algo que merece aplauso y es, desgraciadamente, bastante insólito.

Os damos las gracias y aplaudimos vuestro valor, vuestro idealismo y vuestra generosidad. 

En Reconversión estamos convencidos de que la política no es misión exclusiva de los partidos, y menos, de los partidos que pretendan el monopolio de la opinión y la representación popular,  esos que dicen
pero ¿quién se han creído estos que son?  ¿cómo se atreven?  ¿a quién representan?

Pues muy sencillo, nos representamos a nosotros, y a los millones de españoles que piensan como nosotros, que saben que los partidos se han convertido en un problema, y un problema que hay que resolver.

La democracia es un ideal, y los partidos son un medio para alcanzarla, un medio imprescindible, pero nada más que eso.

Es terrible que muchos políticos, digamos, profesionales, se hayan olvidado de algo tan elemental, y que el único patriotismo que conozcan es el que consiste en obedecerles y aplaudirles, aunque estén haciendo auténticas tonterías y estén dejando las cosas peor que las encontraron, que ya es decir.

Estamos aquí porque creemos que en 2013, tras varias décadas de democracia, el funcionamiento efectivo de los partidos políticos españoles se ha convertido en un obstáculo real para conseguir que la democracia sea el sistema político que nos guíe hacia un futuro menos sombrío que el que ahora se nos ofrece.

¿Cómo ha podido pasar esto?  Cuando lo hablo con personas de mi edad, que hemos conocido y padecido la dictadura, el sectarismo y el miedo, no dejamos de asombrarnos por lo mal que han ido las cosas, hasta un punto que, tal vez con excesiva ingenuidad, nunca pudimos imaginar, hasta el punto de que, a veces, la democracia parece haber dejado de ser un ideal para convertirse en un cerrojo, o en un  manto con el que tratar de cubrir lo que ocurre en el puerto de arrebatacapas.

Queremos que los partidos dejen de trabajar para sí mismos, y de proteger y disculpar la corrupción, para que vuelvan a trabajar por la libertad, la democracia, el bienestar, la unidad y la prosperidad de España. 

La causa de todo es, desde un punto de vista formal y legal, muy simple: los partidos incumplen la Constitución y se burlan de la democracia, no practican ni siquiera mínima y formalmente los ideales que dicen defender y, al final, lo que se hace termina por imponerse a lo que dicen que se cree, y la falta de democracia interna se impone, convierte a los partidos en empresas regidas de manera autoritaria, incapaces, por tanto, de cumplir la misión que la Constitución española les ha encomendado.

No se puede creer en la Constitución, en la libertad y en la democracia y seguir consintiendo en el abuso continuado, desvergonzado e indigno que los partidos hacen de ella para su provecho particular, y, al final, para burlarse de la voluntad política de los electores, para olvidar lo que quiere y necesita el pueblo soberano.

Contra ese secuestro de la soberanía y de la libertad estamos aquí. Contra ese engaño intolerable y persistente, le proponemos al Gobierno que promueva una ley bastante simple que concrete el mandato constitucional que unos y otros han olvidado.

Y para explicar nuestra propuesta con algún detalle voy a presentarles a quienes van a hablar en este acto.

Ramón Peralta es un profesor de derecho constitucional que ha trabajado en la propuesta que hemos presentado al Gobierno y que nos va a explicar a continuación.

Después,  Mikel Buesa, catedrático de economía y buen conocedor del paño, nos va a hablar de cómo la forma de gobernar y financiar los partidos redunda en una democracia disminuida y secuestrada, estéril y apocada. Diminuta.

Por último, cerrará el acto Alejo Vidal-Quadras uno de los pocos españoles que, porque es valiente y claro, no tiene que tener cuidado con lo que dice, porque siempre dice lo que piensa, piensa bien y lo dice mejor, que cerrará nuestro acto como presidente que es de Reconversión, la asociación que hemos constituido para trabajar por estas ideas, y a la que esperamos que se unan todos ustedes y todos los que crean que lo que nos pasa, esta desmesura disfuncional e insolidaria del Estado y de sus aparatos, esta desmembración efectiva de España, este expolio fiscal, tienen remedio. Muchas gracias, 
Mas vale tarde que nunca


6 comentarios:

Anónimo dijo...

No quiero ser escéptico, porque entonces no me llegarían nuevas ideas. Nunca aprendería nada nuevo. Me convertiría en un viejo cascarrabias convencido de que la estupidez gobierna el mundo. mientras, de vez en cuando, quizá uno entre cien casos, una nueva idea resulta estar en lo cierto, ser válida y maravillosa.

Por eso, por estar en lo cierto, la idea de Reconversión debe salir adelante.

cantueso dijo...

I do not want to be skeptical either. Skepticism is not a virtue, but a lack of certain criteria.

Besides, just yesterday I saw a rather bewildering condemnation of skepticism: a German-American simply stated that a skeptic is a proletarian.

Anónimo dijo...

@ "cantueso":
¡Claro!
Así lo dice Antonio Machado:

La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.
Agamenón. - Conforme.
El porquero. - No me convence. (Juan de Mairena, I).

Anónimo dijo...

Según Vidal Quadras el partido mayoritario de turno lo controla todo a nivel estatal y también a nivel autonómico. No sé lo "autonómico" incluye los pueblos, porque es allí donde el control se ejerce de forma más hiriente.

Así, por ejemplo, en mi pueblo lograron que un alcalde muy aplaudido durante no sé cuántos años fuese de repente apartado y sustituído por otro del mismo partido sin ceremonia y ¡sin una sola explicación!

Y no puedo preguntar tampoco, porque con sólo preguntar parecería ya "del otro bando".

Es humillante.

José Luis González Quirós dijo...

El caciquismo es siempre la cara popular del caudillismo y la consecuencia de la cobardía del electorado, de la ausencia de una cultura liberal y democrática que nos haga ver que lo común es de todos, y también mío, nunca de nadie o de unos pocos.

Anónimo dijo...

Soy el primero de los anónimos de ayer,día 6, y debo confesar que prácticamente todo el texto viene copiado :-( de
http://microjuanan.aletia8.com/tag/escepticismo/

Debería haberlo citado entre comillas, pero como lo tenía guardado en mis propias papeles, se me olvidó.