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jueves, 4 de julio de 2013

La protegida, 2

El caso de la protegida dice mucho sobre el estado real de lo que llamamos PP que mil explicaciones de Cospedal, aunque son bastante elocuentes. Está claro que los partidos incumplen su obligación constitucional, que ponen en las listas, a la protegida en dos, a falta de una, a quien se le pasa por salva sea la parte, etc. etc. Está claro que o cambiamos la forma de funcionar de los partidos o lo lamentaremos, esta democracia se corroe desde dentro, activamente, apenas queda el cascarón de lo que una vez fue un proyecto atractivo y, si no se reforma a fondo y con urgencia, caerá sobre nosotros con estrépito y desgracia.
Made in USA

4 comentarios:

cantueso dijo...

".....si no se reforma a fondo y con urgencia, caerá sobre nosotros con estrépito y desgracia."

No se puede reformar. Tiene prestigio el dinero que viene de arriba. También tiene prestigio todo tipo de arrogancia. Lo comprendí por primera vez al ver a Cela utilizar la palabra "arrogancia" en sentido positivo en la novela "La familia de P.Duarte" donde, desde la carcel y condenado a muerte, Pascual describe la joven que iba a ser su primera mujer. Según recuerdo, Pascual dice que ella caminaba con arrogancia, y lo dice con amor y nostalgia. - Es un sentimiento básico, muy popular que permite dejar ver lo que uno tiene, quizás sabiendo que la envidia destruye al envidioso.

José Luis González Quirós dijo...

Tal vez tenga razón, pero hay que intentarlo. Me parece muy brillante su observación sobre el uso positivo de arrogancia. Siempre he pensado que en España se le da demasiado prestigio al dinero y al poder, que de Sancho Panza hemos degenerado en viles lameculos, muchos, al menos.

cantueso dijo...

¿Lameculos? No sé. Es que el anverso de la arrogancia me lo interpretó Antonio Machado así:

«Señor de la ruïna /adoro porque aguardo y porque temo:/ con mi oración se inclina / hacia la tierra un corazón blasfemo."

El poema se llama "El Dios Ibero".
http://www.poesi.as/amach101.htm. -- Y pensándolo un poco, veo que sí, que para Machado también hay lameculos :-) ¡Y Dios diría lo mismo!



José Luis González Quirós dijo...

Lameculos siempre significa cobarde, vil, hipócrita, lo peor. Da gusto tener lectores tan sagaces y capaces.