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lunes, 15 de julio de 2013

Lo peor que nos ha pasado

Desde el punto de vista político, lo peor que nos ha pasado tiene que ver con la perpetuación de la leyenda franquista que identifica la libertad con el caos. Así, en el seno del PP no se ha permitido nunca que exista una libertad política, una competencia, una representación. El PP se ha convertido siempre en una longa manus de su líder, es decir, se ha inmolado, ha renunciado a crear y creer en la democracia que tenía que representar y sustentar. Se trata de la continuidad del autoritarismo por otros medios, y eso ha debido llevar siempre al desastre, como está sucediendo ante nuestras narices. En lugar de ser el PP el que fuerce la dimisión de un líder y primer ministro que no está a la altura de las exigencias mínimas, va a ser la calle quien lo fuerce, de modo que, por falta de vida propia en el PP,  un incidente interno se convertirá en una deslegitimación de la democracia representativa que nadie sabe en qué puede acabar. 
Es escandaloso que nadie del PP pida la dimisión urgente de Rajoy, la formación de un gobierno que acabe la legislatura y la apertura de un proceso interno de reflexión y debate en el PP que acabe de una vez por todas con su subordinación al autoritarismo y con su perpetuación de conductas inadmisibles, si no delictivas. Yo, que desgraciadamente no represento a nadie en el PP salvo a mi mismo, pero estoy convencido de representar el sentir avergonzado de miles de militantes, lo diré con toda la claridad y fuerza con la que puedo decirlo: Rajoy tiene que marcharse de la política para evitar que el PP desaparezca y España viva una innecesaria convulsión.

2 comentarios:

Verdejo Monton dijo...

Por lo que a mí respecta, sr. Quirós, bien puede usted pasar de la convicción a la certeza de representar a miles de personas antes identificadas en mayor o menor grado con el PP: soy una de ellas.
No sé apenas de política; con todo, igual hay algo de razón en pensar que si nadie de la cúpula del PP solicita firmemente la dimisión de Rajoy sea, por un lado, por no querer asumnir un protagonismo incierto en un contexto tan convulso y, por otro, porque no hace falta: las explicaciones de Rajoy y los suyos (Floriano, Cospedal, Sáenz de Santamaría, Arenas...) son tan endebles que se evidencian como tales para quienes simplemente nos informamos sobre el asunto y asistimos, estupefactos, a dichas explicaciones: según éstas, sería imposible que el caso Bárcenas se hubiese producido.
Creo que estos "brillantes" políticos ni siquiera son conscientes de en qué medida están quedando en evidencia ante una cada vez mayor cantidad de ciudadanos. Negro (y corto) futuro les espera.

cantueso dijo...

But I thought that Esperanza Aguirre had publicly objected to the present PP course of action.

What a pity she seems to think that a country can be managed by people who know how to manage a large company.